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RELACIÓN ENTRE ACV Y LA DISFAGIA NEUROGÉNICA.

Como se dijo anteriormente, la disfagia es un trastorno en el proceso de la deglución


afectando cada una de las fases de esta secuencia. Esta puede ser gatillada por
diferentes agentes internos como externos; dentro de las patologías más comunes
destaca por sobre otras, el Accidente Cerebro Vascular (ACV).

El ACV lo delimita la Clasificación Internacional de Las Enfermedades (2001), como


un desarrollo de signos clínicos rápidos, que pueden afectar las funciones
cerebrales tanto en su aspecto focal como global, producida por isquemia o
hemorragia, con síntomas que duran por lo menos 24 horas, conduciendo en casos
severos incluso a la muerte, cabe destacar para que sea considerado ACV, esta
patología debe darse sin ninguna otra causa de aparente origen vascular.

Esta alteración, es uno de los principales problemas de salud pública; en países


desarrollados es la tercera causa de muerte, y la primera de discapacidad a nivel
mundial, ya que las secuelas de este accidente implican la interrupción total o parcial
de las actividades de la vida diaria (AVD). La incidencia del ACV se ha estimado de
47 casos por cada 1000 habitantes y la prevalencia oscila entre 43 a 80% de los
pacientes (Perry y Love; 2001 citado en Nazar et al, 2009).

Según la Guía Clínica del Ministerio de Salud de nuestro país, el ACV es la más
frecuente de todas el Enfermedades Cerebro Vasculares (ECV), representando al
65% de todos los casos registrados. Las ECV son la primera causa de muerte en
Chile y representa el 9% de todas las muertes del año 2010 (MINSAL, 2013).

La alteración deglutoria que causa el ACV, es reconocida como Disfagia


Neurogénica. Shaker (2013); describe que la disfagia Neurogénica es explicada por
una descoordinación sensorio-motora que afecta el paso del alimento líquido y
saliva desde el plato hasta el estómago, el autor añade que “es imperativo que este
tipo de disfagia sea explicado por un desorden en el Sistema Nervioso Central
(SNC), Sistema nervioso Periférico (SNP) y uniones neuromusculares.

La teoría revisada por el equipo de investigación nos aporta que existe una gran
variedad de trastornos neurológicos que se asocian con las alteraciones de la
deglución; desde un punto de vista clínico estos pueden diferenciarse en
degenerativos y no degenerativos. Dentro de los degenerativos encontramos: la
Enfermedad de Parkinson (EP), la Enfermedad de Alzheimer, la Esclerosis Múltiple,
la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), entre otras. De otro modo dentro de los
descritos como no degenerativos se encuentran: los Accidentes Cerebrovasculares
y los Traumatismos Encéfalo Craneanos (TEC). (Daniels, 2006 citado en Nuñez y
Torres, 2013).