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Las emociones y los sentimientos

Las emociones y los sentimientos a menudo son confundidos por


muchas personas, debido a que estos conceptos comparten ciertas
similitudes; incluso en algunos casos se usan estas palabras de
manera indistinta para referirse a lo mismo. Por ejemplo, una persona
podría decir que tiene un sentimiento de felicidad; pero al mismo
tiempo referirse a la felicidad como una emoción.

A fin de aclarar algunas dudas, a continuación explicaremos la


diferencia entre sentimiento y emoción.

Sentimientos
Los sentimientos son el resultado de las emociones. La palabra
sentimiento viene del verbo “sentir” y se refiere a un estado de ánimo
afectivo, por lo general de larga duración, que se presenta en el sujeto
como producto de las emociones que le hace experimentar algo o
alguien.

sentimientos
La palabra sentimiento en un principio se utilizaba para referirse a
todas las experiencia sensoriales y subjetivas, sin embargo,
actualmente en el campo de la psicología se usa para designar las
experiencias subjetivas que forman parte de los individuos y que son
el fruto de las emociones.
El desarrollo de la empatía es lo que permite a las personas poder
entender los sentimientos de los demás. Los sentimientos pueden ser
de corto o largo plazo, pero generalmente suelen mantenerse durante
largos períodos de tiempo. Por ejemplo, los sentimientos de amor en
algunos casos suelen durar mucho tiempo. Otros ejemplos de
sentimientos incluyen los celos y el dolor o sufrimiento.
Emoción
Las emociones son expresiones psicofisiológicas , biológicas y de
estados mentales. Es un término genérico para referirse a la
adaptación por parte de los individuos, a estímulos provocados por
personas, animales, cosas…

emociones
La emoción está asociada con el temperamento, la personalidad y con
la motivación de las personas. Los estados emocionales son causados
por la liberación de hormonas y neurotransmisores, que luego
convierten estas emociones en sentimientos.

Los neurotransmisores más importantes son: la dopamina, serotonina,


noradrenalina, cortisol y la oxitocina. Se puede decir que las
emociones provienen especialmente de la forma en cómo trabaja
nuestro organismo y nuestro cerebro. El cerebro es el que se encarga
de convertir a las hormonas y neurotransmisores en sentimientos.

Generalmente, se considera que las emociones son de menor


duración que los sentimientos y se cree que son las que impulsan y
motivan a que las personas actúen. Son más intensas que los
sentimientos, pero duran menos que éstos.

Se habla de unas emociones que son básicas, ya que según algunos


estudios; todos los seres humanos las experimentan. Éstas son:

 La sorpresa o asombro
 El asco
 La tristeza
 La ira
 El miedo
 La alegría/felicidad.
Cuando las emociones son constantemente reprimidas, pueden dar
lugar a una crisis emocional.

Diferencias clave entre sentimiento y emoción

 Los sentimientos son más duraderos que las emociones, pero


las emociones son más intensas que los sentimientos.
 Los sentimientos son el resultado de las emociones.
 Las emociones son reacciones psicofisiológicas ante diversos
estímulos, mientras que los sentimientos son evaluaciones
conscientes de nuestras emociones.

Las emociones se clasifican en primarias o básicas, que son las que


estarían programadas genéticamente, es decir, son innatas; y
secundarias, que serían producto del aprendizaje.
Las emociones primarias son cuatro: ALEGRÍA – TRISTEZA –
RABIA – MIEDO que serían las que desempeñarían un papel
fundamental en el mantenimiento de la supervivencia.

Por ejemplo son sentimientos: amor, odio, compasión, gratitud,


respeto, admiración, confianza, esperanza, orgullo, altruismo,
desprecio, celos, pena, duelo.
Uno de los problemas emocionales más comunes es la dificultad para
nombrar lo que se siente.

http://diferenciaentre.info/diferencia-entre-emocion-y-sentimiento/

Cómo controlar los sentimientos.

Controlar nuestros sentimientos negativos es importante, porque


cuando nos dejamos llevar por ellos, podemos tomar malas decisiones
o actuar de manera equivocada.

¿Te es difícil, en ocasiones,


controlar tus sentimientos negativos?

Tú puedes aprender a hacerlo.

"El hombre que es dueño de sí mismo puede poner fin a un


dolor con la misma facilidad con la que puede crear un
placer, No quiero estar a merced de mis emociones, quiero
usarlas para disfrutarlas y dominarlas". Oscar Wilde (Poeta,
dramaturgo, novelista y crítico irlandés).
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1.- Entender cómo se genera un sentimiento.

2.- Saber qué hacer.

¿Cómo se genera un sentimiento?

¿Cuántas veces has dicho:


"Estoy...(enojado, angustiado, preocupado, etc.) y aunque quiera, no
puedo evitarlo"?

Generalmente pensamos, que no podemos controlar lo que sentimos.


Que cuando nos enojamos, angustiamos o deprimimos, no podemos
hacer nada al respecto.
Sin embargo, esto no es así.

¿Te has dado cuenta, que ante una misma situación, no todas las
personas sienten lo mismo?
¿Sabes a qué se debe?

Los sentimientos están directamente relacionados con nuestros


pensamientos y si dos personas piensan de distinta manera ante un
mismo hecho, tienen sentimientos diferentes.

Los sentimientos pueden originarse de dos maneras diferentes:

1.- Una situación una activación fisiológica (cambios físicos en el


organismo) pensamientos (evaluación de la situación) = sentimiento.

2.- Una situación pensamientos (evaluación de la


situación) activación fisiológica (cambios físicos en el
organismo) = sentimiento.

Cuando los pensamientos son negativos, el sentimiento es negativo,


cuando son positivos, el sentimiento también lo es.

Veamos un ejemplo.
En el primer caso, se da un estímulo o situación:
Un coche enfrena bruscamente, atrás de nosotros.
Esto provoca una respuesta física en nuestro organismo: nos late
rápidamente el corazón, se nos enfrían las manos, etc., (síntomas de
temor y angustia).
Evaluamos y pensamos negativamente sobre lo sucedido: "Que
horror, casi me choca", "Me podía haber matado".
Este tipo de pensamientos mantienen e incrementan el miedo y la
angustia.

En el segundo caso sucede algo similar, pero primero se dan los


pensamientos y después la activación del organismo y el sentimiento.

Cada vez que recordemos el suceso y empecemos a repetirnos los


mismos pensamientos, una y otra vez, vamos a experimentar
síntomas de angustia y temor.
Por lo tanto, tenemos que tener cuidado con nuestros pensamientos,
porque éstos pueden mantener o agrandar una emoción e incluso,
hacerla desproporcionada al hecho que la provocó.

Al principio, cuando tratamos de cambiar nuestros pensamientos, para


modificar y controlar nuestros sentimientos, puede costarnos trabajo,
porque los sentimientos surgen a tal velocidad, que no nos damos
cuenta de su formación, ni de los pensamientos involucrados.
Es por eso que pensamos que los sentimientos son causados por algo
externo.

De hecho, ni siquiera es un solo pensamiento, es todo un diálogo que


mantenemos en nuestro interior, a una velocidad asombrosa, con el
que describimos, juzgamos y etiquetamos todo lo que pasa a nuestro
alrededor.

Por lo tanto, para reducir la emoción, es necesario darnos cuenta, qué


es lo que estamos pensando y si es posible, qué pensamos en los
instantes previos a la emoción.

¿Qué hacer?

Divide una hoja tamaño carta, colocada horizontalmente, en 5


columnas, en donde la primera, segunda y cuarta columna sean más
angostas, como para anotar una o dos palabras y la tercera y quinta
sean más anchas.

En la primera columna anota como te sientes.


En la segunda, qué sucedió, que provocó dicho sentimiento.
En la tercera, anota todo lo que pensaste o todo lo que crees que otra
persona pudo haber pensado, para tener ese sentimiento.

Lee los artículos sobre estilos de pensamiento y cómo cambiar tus


pensamientos equivocados.
En la cuarta columna, anota a qué estilo de pensamiento se refiere.
En la quinta, cambia cada uno de los pensamiento equivocados por
uno más adecuado, de acuerdo al artículo cambia tus pensamientos
equivocados.
Otra forma de trabajar con nuestros pensamientos es anotarlos y
luego analizar cada uno de ellos preguntándonos.
¿Si ante esta situación, un amigo reaccionara sintiéndose así (con el
sentimiento que nosotros tenemos) y me dijera... (lo que nosotros
escribimos) que le diría yo para ayudarlo a superar esa situación y
disminuir su emoción?

Recupera el control.

Todos queremos controlar o eliminar las emociones negativas.


Sin embargo, no siempre sabemos hacerlo.
Con frecuencia, ni siquiera podemos reconocer lo que sentimos.

Para poder manejar, adecuadamente, nuestras emociones negativas,


necesitamos:

1. Aceptar que las emociones negativas, tienen una razón de ser.

Este tipo de emociones, sirven para indicarnos que algo nos está
molestando o interfiriendo con nuestros deseos, valores,
expectativas o actividades.
Nos demuestran, que es necesario hacer algo al respecto.

2. Reconocer que algo en nuestro interior o exterior, nos molesta,


disgusta o nos hace sentir mal.

Esto parece obvio, pero no lo es.


La sociedad no nos enseña a estar en contacto con nuestras
emociones, sobre todo a los hombres.

Desde pequeños, cuando algo nos causa dolor, nos enseñan que
con un dulce, un juguete, un beso o haciendo algo, se nos va a
pasar.
Y que mientras más pronto, mejor.

3. Detectar cuál es el sentimiento.

Hay personas que se sienten enojados, cuando en realidad están


deprimidos, asustados o se sienten culpables.

4. Aprender a identificar la emoción, lo antes posible.


Mientras mayor sea su intensidad, menos control tenemos sobre
ella.

5. Detectar que tipos de pensamientos tenemos respecto a esa


situación, a las personas involucradas y a nosotros mismos.
Recuerda que, independientemente de la situación, nuestros
pensamientos aumentan y mantienen nuestros sentimientos.

6. Practicar algunas técnicas que nos ayuden a eliminar o disminuir las


emociones negativas.
Por ejemplo, cómo reconocer los diferentes estilos de
pensamiento que tenemos, para aprender a modificarlos,
cómo relajarnos, y respiraradecuadamente, etc.

7. Si la situación tiene solución, hacer lo necesario para solucionarla.


Utilizando técnicas de comunicación, manejo de tiempo, solución de
problemas, cómo establecer prioridades, etc.

8. Si no la tiene, aceptarla y cambiar nuestra actitud ante ella.


9. Aprender a vivir el presente.

Que el pasado nos sirva sólo para aprender de él, no para vivir en él.
El futuro debe ser sólo una orientación hacia dónde vamos y cómo
queremos llegar.
No para depositar todo lo malo que puede pasar y que no podemos
solucionar.

Empieza por identificar tus emociones.

No estamos acostumbrados a hacerlo, por varias razones:

 Es algo que aprendimos desde pequeños, ya sea porque nuestros


padres lo hacían o porque le quitaban importancia a nuestras
emociones con comentarios como:
"No llores, eso no puede dolerte tanto.
No debes enojarte con tu hermano.
No tienes porque estar triste, no es más que un juguete que se
rompió".

 Creemos, equivocadamente, que si "no sentimos", o que si nos


mantenemos muy ocupados, el dolor va a desaparecer.

 Pensamos que no deberíamos sentirnos así, porque no está de


acuerdo con la imagen que tenemos de nosotros mismos o con la
que queremos dar.
Pero existen ciertas señales, que pueden indicarnos que algo nos está
afectando, como por ejemplo:

 Estar aburridos constantemente,


 humillar a la gente, con "bromas" que les molestan,
 ver que la gente nos evita,
 encontrarle defectos a casi todas las cosas o personas,
 estar deprimidos, desganados, sin energía o apáticos, con
frecuencia,
 tener molestias físicas, problemas para dormir, etc., sin que sean
resultado de alguna enfermedad o medicina que estemos tomando,
 dedicarnos a alguna actividad en exceso, como comer, trabajar,
comprar, hacer ejercicio, ver televisión, etc.
Esto nos indica que hay alguna situación y/o emoción a la que no
nos podemos enfrentar; sin darnos cuenta de que, escondiéndola,
sólo la ayudamos a tomar más fuerza.

Técnica para detectar nuestras emociones.

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Nuestras emociones se manifiestan en nuestro cuerpo.
Por lo tanto, para aprender a detectarlas, necesitamos prestar
atención a nuestras sensaciones físicas.

El primer paso es, simplemente, poner atención a cada parte de


nuestro cuerpo y ver qué está sucediendo.

¿Tenemos tensión o alguna molestia en algún lado?


¿Estamos sudando, sin motivo aparente?
¿Tenemos las manos más frías que siempre y no hace frío?
¿Estamos cansados, sin ninguna razón que lo justifique?
Etc.

También podemos identificar nuestras emociones, observando nuestra


conducta y los comentarios que nos hace la gente.

¿Nos da flojera hacer las cosas que tenemos que hacer?


¿Estamos sobrecargados de cosas y actividades y algunas o muchas,
no son tan necesarias?
¿La gente nos pregunta que nos pasa, si estamos enojados o por qué
estamos tristes?
Etc.

El siguiente ejercicio, te puede ayudar a tomar mayor consciencia de


tu cuerpo.

Cierra tus ojos y recorre con tu mente, lentamente, todo tu cuerpo.


A medida que vayas pasando por cada, parte describe que es lo que
sientes o percibes.

Por ejemplo:
Mis pies están cruzados, los siento fríos, mi mano derecha está sobre
la izquierda, al respirar siento… etc.

Hazlo sin calificar si está bien o mal, ni calificarte a ti, por lo que haces
o cómo lo haces.
Ahora, Con los ojos cerrados imagínate o piensa que estás haciendo
algo que no te gusta, que te molesta.

Piensa en todos los detalles y movimientos que necesitas hacer, para


llevar a cabo esa actividad.
Concéntrate en ellos.

Después de unos minutos, vuelve a recorrer tu cuerpo, con tu mente y


nota que sensaciones tienes en las diferentes partes del cuerpo.
¿Cómo te está diciendo el cuerpo, que no le gusta esa imagen?

Ahora piensa en algo muy, muy agradable.


En alguna actividad que disfrutes, unas vacaciones o cualquier otra
cosa que haya sido muy placentero.

Concéntrate en recordar la mayor cantidad de detalles posibles y


disfruta de ese recuerdo.
Luego revisa nuevamente todo tu cuerpo y ve que diferencias
encuentras.

Si te cuesta trabajo hacer este ejercicio, pídele a alguien de confianza,


que te vaya dando las instrucciones o grábalas, pero dándote el
tiempo suficiente, tanto para pensar en cada situación, como para
recorrer tu cuerpo y detectar los cambios.

Recuerda que no puedes cambiar un hábito o actitud de muchos años,


en unas cuantas semanas.
Necesitas practicar, equivocarte, corregir y seguir practicando.
Pero vale la pena.

El camino al éxito, está formado por información, acción y


perseverancia.
Cada paso, por pequeño que sea, te acerca a la meta.

Tú puedes lograrlo.
Estilos de pensamiento.

El estilo de pensamiento es la forma de pensar, que desarrollamos a


partir de nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos. Estos
estilos pueden ser adecuados o inadecuados.
Corrige las equivocaciones de algunos estilos de pensamiento que
pueden ser la causa de algunos de tus problemas y de tu sufrimiento.

¿Los reconoces?

¿Te ayudan o te perjudican?

“El pensamiento es la semilla de la acción”. Ralph Waldo


Emerson (Ensayista y poeta estadounidense).
Estilo de pensamiento y actitud ante la vida.

Todos pensamos, pero nuestro estilo de pensamiento es diferente.

El estilo de pensamiento es nuestra forma de percibir, analizar, sacar


conclusiones y relacionarnos con las diferentes situaciones que
vivimos.

Si es equivocado, nuestro sufrimiento y problemas aumentan.


Es personal, aprendido y lo repetimos una y otra vez.

Nuestro pensamiento puede enfocarse hacia el lado positivo y


optimista o hacia elnegativo o pesimista.

La dirección que tomemos, determina nuestra actitud ante la vida.


Nuestros sentimientos, relaciones y conductas.

Determina la manera de:

 Interpretar nuestro pasado.


 Vivir y relacionarnos con nuestro presente.
 Predecir nuestro futuro.

Un estilo de pensamiento basado en lo negativo es inadecuado


porque:

 Nos hace sufrir.


 Nos impide ver las cosas tal como son.
 Nos dificulta encontrar la solución a nuestros problemas.

Nuestro estilo de pensamiento es aprendido y por lo tanto, puede ser


cambiado.
Algunos estilos de pensamiento se basan sólo en los aspectos
negativos de nosotros, de los demás o de la vida.
Niegan una parte importante de la realidad.
Por eso nos perjudican y hacen sufrir.

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Diferentes estilos de pensamiento.

Cada persona es diferente y por lo tanto puede tener un estilo de


pensamiento diferente.

Los principales son:

1. Extremista.
2. Alarmista.
3. Adivinador.
4. Detallista.
5. Egocéntrico.
6. Exagerado.
7. Modesto.
8. Juzgador.
9. Terco.
10. Etiquetador.
11. Justiciero.
12. Vidente.
13. Emotivo.
14. Iluso.

¿Te puedes identificar con alguno de los siguientes estilos de


pensamiento?
El extremista piensa y percibe su realidad, en términos de blanco y
negro, todo o nada. No ve los puntos intermedios.

Usa frases como:


"Siempre hace lo mismo".
"Nunca va a cambiar".
"Todo está mal".

Este tipo de pensamiento es característico de personas rígidas e


inflexibles.

Afecta nuestra autoestima, porque todo es un éxito o un fracaso, no


vemos las cosas como errores más o menos importantes, que pueden
ser corregidos y evitados.
Nos causa problemas con los demás por el mismo motivo y porque
nuestras expectativas son inalcanzables.

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El alarmista está convencido de que va a pasar lo peor en cualquier


situación.

Hace comentarios como:


"Estoy tan nervioso que me voy a equivocar y voy a perder esta
oportunidad".
"Tengo que ir al aeropuerto y ya se que me va a tocar un tráfico
terrible y vamos a tardar muchísimo en checar".

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El adivinador cree que sabe lo que piensan los demás.

Si espera una llamada y no la recibe, piensa: "Yo se que no tiene


ningún interés en mí".
"No tiene caso hablar con él, porque ya se lo que me va a decir".

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El detallista ignora el conjunto y se fija en un solo detalle.

Por ejemplo:
Tiene invitados a cenar.

La gente se queda varias horas platicando y disfrutando de la cena.


Al final ve que uno de los invitados bosteza y el detallista piensa:
"Estuvo todo muy mal. La gente se aburrió".

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El egocéntrico asegura que la conducta y los sentimientos de los


demás están causados por él.

No se siente seguro de su valor personal, por lo que usa las miradas,


gestos y palabras de los demás, para comprobar la opinión que tienen
de él y por lo tanto, analizarse y valorarse.

Dice cosas como:


"Se deprimió por mi culpa".
Si pasa junto a un grupo de gente y en ese momento se ríen, piensa:
"Seguramente se están riendo de mí".

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El exagerado está convencido que lo que sucede una vez, va a


suceder siempre.

A partir de una sola situación, saca una conclusión general, ignorando


cualquier dato que contradiga dicha conclusión.

Si viaja en barco y se marea, concluye que siempre se va a marear.


Si un amigo le niega un favor, no le vuelve a pedir nunca nada porque
sabe que siempre se lo va a negar.

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El modesto niega cualquier característica o conducta positiva en él y


aumenta todo lo negativo.

Una autoestima baja es la base de este tipo de pensamiento.


Puede estar originada por experiencias dolorosas de rechazo o de
crítica, por expectativas exageradas de nuestros padres o por lo que
aprendimos durante la niñez.

Por ejemplo:
Ante un éxito, comenta: "Fue pura suerte, cualquiera podría haberlo
hecho igual o mejor".
"Yo soy malo para estás cosas".
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El juzgador decide, rígidamente, lo que está bien y lo que está mal y


exige que todo y todos, incluyéndolo a él, actúen de acuerdo a sus
reglas.

Las personas que van por el mundo diciendo como deben de ser las
cosas, no aceptan la realidad.
Las cosas y las personas son como son, porque se han dado todos los
requisitos previos para que se den.

Pueden no gustarnos, pero nuestras preferencias no cambian las


circunstancias.

Aunque el juzgador puede tener razón de acuerdo a sus valores y


deseos personales, no acepta que la realidad no depende de sus
preferencias.

Este estilo de pensamiento hace que constantemente esté enojado.

Se expresa así:
"En el mundo no debería haber tanta pobreza".
"El no debería haberme contestado así".
"Yo debería ser más paciente".

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El terco considera que siempre tiene la razón y no acepta la


información que contradice su punto de vista.
Con frecuencia ni siquiera escucha a las personas que no están e
acuerdo con él.
Esta actitud también esta relacionada con una baja autoestima y
nuestra necesidad de probar que nosotros "estamos bien", que no
somos tontos, incapaces, etc.

Se da en combinación con el exagerado y el calificador.

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El etiquetador pone etiquetas y define a los demás y a sí mismo,


basándose en una sola característica o en un solo hecho.

Si cometió un error dice: "Soy un tonto".


Si alguien le negó un favor: "Es un mal amigo".

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El justiciero basa y califica muchas de sus conductas y de las


conductas de los demás, de acuerdo a lo que él considera que es justo
o injusto.

Este estilo de pensamiento, generalmente va unido al juzgador, ya que


cree que la gente "debe" de actuar de acuerdo a lo que él cree, que es
justo o que no lo es.

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El vidente está seguro de saber lo que va a pasar en el futuro.

Sus comentarios son: "Se que me va a ir mal en la entrevista".


"Se que se va a enojar y no va a querer ir conmigo".

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El emotivo califica la realidad y a sí mismo de acuerdo a sus


sentimientos.

Si se siente feo, asegura que es feo.


Si se siente culpable, está convencido de que actuó mal.

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El iluso espera que las cosas se arreglen solas. No actúa ante los
problemas y espera que de alguna manera se solucionen.

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¿Qué hacer?

Estos estilos de pensamiento son formas equivocadas de percibir,


analizar y relacionarnos con la realidad.
Todos, los hemos utilizado. Porque son parte de nuestra cultura.
Los hemos aprendido.

Pero nos perjudican.

Analiza los que utilizas con mayor frecuencia y modifícalos poco a


poco.
Si son varios escoge uno a la vez.

Date tiempo y no te regañes cuando falles.


Estas aprendiendo.

Si te es difícil detectar si este tipo de pensamiento es parte de tu forma


de ser, revisa tus emociones.
Las emociones están causadas o mantenidas por nuestros
pensamientos.

¿Te estresas fácilmente o te dura mucho tiempo?


¿Te enojas o entristeces con facilidad?
¿Te sientes incómodo, culpable o preocupado con mayor frecuencia
que otras personas?

Posiblemente tu manera de pensar está influyendo en tus


sentimientos.

¿Por qué es importante


reconocer nuestra forma de pensar?
Nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones y conductas.

Imagínate en la siguiente situación:


Estas en tu casa, ocupado y suena el teléfono.
Levantas la bocina, dices "¿Bueno?" y nadie te contesta.
Esperas unos instantes, preguntando quién habla, pero no recibes
respuesta.
Cuelgas.

A los pocos minutos sucede exactamente lo mismo.


Esta situación se repite varias veces.

Si piensas: ¿Quién será el #$/%$ que está molestando?


¡Es el colmo, sólo me están quitando el tiempo!
La gente no debería molestar, etc., etc.

¿Cómo crees que te sentirías?

Ahora imagina la misma situación, pero tu piensas:

"Posiblemente hay algún problema con las líneas. Si siguen llamando


voy a descolgar por un rato el teléfono"

¿Cómo crees que te sentirías pensando así.

La situación es la misma, tu emoción no.


¿Cuál es la diferencia?
Tus pensamientos.

Muchos de nuestros pensamientos nos hacen sufrir innecesariamente


o aumentan nuestros problemas.
Cuando esto sucede, es importante analizarlos y cambiarlos.

Nuestra forma de pensar o estilo de pensamiento es aprendida y por lo


tanto, la podemos modificar o aprender una manera que nos ayude a
sentirnos mejor y obtener lo que deseamos.
Analiza los diferentes estilos de pensamiento.
¿Cuáles se relacionan con tu forma de pensar?

Recuerda que sólo reconociendo aquello que nos causa problemas,


podemos solucionarlo.
http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com/controlar-
sentimientos.html

SEGURIDAD EMOCIONAL

Cuando las necesidades básicas de los niños son atendidas por los
adultos, el niño tiene garantizada su supervivencia. Los niños no sólo
tienen necesidades de comida y dehigiene, sino también precisan
desarrollar actividades que los pongan en contacto con su parte
efectiva a través de la interacción que establecen con sus pares,
adultos y con la comunidad a la quepertenecen.

El clima emocional lo podemos definir como el ambiente en el cual el


niño manifiesta sus necesidades y donde son estas son atendidas; es
decir, el clima afectivo está constituido por elconjunto de señales
humanas que indican, evocan, provocan referencias de nuestra
vinculación más primaria con los demás.

En la escuela, el clima afectivo está compuesto tanto por el conjunto


decondiciones que el niño siente, como por la forma que los entienden
y atienden quienes los rodean. El clima afectivo lo podemos definir
como el ambiente en el que el niño se manifiesta y es atendido, en
tantola seguridad afectiva será el grado de certeza por parte del niño
de que sus necesidades son conocidas, reconocidas y atendidas en
forma básicamente placentera.

La seguridad emocional es laposibilidad de vivir con placer el vínculo


que los une a los demás, especialmente en la relación a los procesos
de expresión y satisfacción de sus necesidades y deseos. En este
proceso intervienen laexpresión, la atención y la propia satisfacción de
necesidades. Por lo tanto, los educadores nos enfrentamos a crear y
renovar permanentemente ese espacio educativo y favorecer un
adecuado estado emocional delentorno que rodea al niño.