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Lapsus

Ebrios de existencia

2015
Coleccion
’ Fallidos Editores

ã PubliÐLibros
ISBN: 978-958-58883-0-2

Primera edicion:

Febrero 2015
Editor: Juan José Escobar L.
PubliÐLibros S.A.S
Impresion:
’ Publicaciones Universidad Nacional de Colombia,
Sede Medellin

Caratula
’ por Madaly Lopez

Imagen de portada: The Body of Christ Borne to the Tomb,


William Blake (1757-1827).

Impreso y hecho en Colombia


Prohibida la reproduccion
’ total o parcial sin autorizacion
’ escrita
Medellin,
’ Colombia.
Lapsus
Ebrios de existencia

Juan Jose’ Escobar Lopez


Camilo Cardenas Castro


Diego Preciado Uribe
Victor

Arley Obando A.
Jaime Orrego Posada

Junto a una obra de teatro


nunca antes publicada de

Bernardo Angel Saldarriaga

Fallidos Editores
Este libro esta’dedicado a

Andres
’ Rodriguez
’ Cumplido


Bernardo Angel Saldarriaga

y a la Barca de los Locos


Contenido

Manifiesto de los poetas fallidos ................................................................. 13


Otro manifiesto ......................................................................................... 17
Aullido nocturno ....................................................................................... 21
Más de una noche nos vio ......................................................................... 22
Leona dulce .............................................................................................. 23
¿Acaso un poeta no es un fallido? .............................................................. 25
Candidiasis ............................................................................................... 27
De la polifonía del universo ........................................................................ 28
La noche que tu aura pintó ........................................................................ 29
Bendiciones y maldiciones ......................................................................... 30
Mujer de arena ......................................................................................... 32
Para leer gesticulando y moviendo los brazos ............................................. 33

DeElla Vu.................................................................................................. 35
Acto fallido para un poema de amor .......................................................... 36
Palabras Ultravioletas ................................................................................ 36
Beso Negro............................................................................................... 37
Auto-retratos ............................................................................................ 37
Confesiones de un joven Fallido .................................................................. 38
Infantofagia .............................................................................................. 39
Memories of a Geisha ................................................................................ 40
Nigroamante............................................................................................. 41
Thunbergia Alata ...................................................................................... 42
Poema para mi vecina ............................................................................... 42
Margarita ................................................................................................. 43
Demiurgo ................................................................................................. 44
Aurumn .................................................................................................... 44
Tinta ........................................................................................................ 45
Nocturno .................................................................................................. 46
Helesponto .............................................................................................. 47
El miedo callado ....................................................................................... 48
La soledad de tenerte a mi lado.................................................................. 50
Poema dadaísta colombiano ...................................................................... 51
Pequeña muerte........................................................................................ 52
Versar el esbozo........................................................................................ 53
Ser, estar, escribir...................................................................................... 54
Esbozo para el día en que la muerte ya me quiera....................................... 55
No creo en un hombre que no pueda soportar su soledad ........................... 56
Anda en soledad la calma. ......................................................................... 57
Descubrir ................................................................................................. 59
Taciturno .................................................................................................. 62

El Lectofílico ............................................................................................. 63
LA ODISEA ............................................................................................... 65

Babe – diva del salón de té Málaga ............................................................ 68


Milonga para un buey taciturno ................................................................. 69
Amores en rojo ........................................................................................ 70

El péndulo del aire .................................................................................... 71


Primera regeneración del alma: ................................................................. 71
Segunda degeneración del alma: ............................................................... 72
Tercera regeneración: ............................................................................... 73

EL JUEGO ................................................................................................ 74
Vamos a Urano ......................................................................................... 80
Animalaria ................................................................................................ 84

¿Ángel o Demo?
Bernardo Ángel Saldarriaga ....................................................................... 90

Los múltiples saberes que conforman la filosofía primera de Aristóteles ...... 106
El origen de la comedia ........................................................................... 114
Apuntes sobre la Comedia Antigua y Aristófanes ....................................... 128
Una estética de la Risa, para un Humanismo en Crisis ............................... 136
Y sobre el <supuesto de> que todas las cosas sean en vista
de algo y que nada <ocurre> en vano, la determinación, por
lo general, no es fácil, tal como se dice con frecuencia
-¿desde dónde hay que empezar y en qué clase de cosas hay
que terminar?-; también porque algunas cosas no parecen
comportarse así, sino que unas <se dan> fortuitamente y otras
por otra necesidad, tal como <ocurre> en las cosas celestes y
en la mayoría de las que <tienen lugar> en la tierra.

En efecto, ¿en vista de que <tienen lugar> los flujos y reflujos


del mar, las sequías y humedades y, en suma, las mutaciones, ora
en esto, ora en aquello, y las destrucciones y generaciones?,
¿o en vista de qué se producen las alteraciones y mutaciones
en la propia tierra, al convertirse las cosas en esto o en
aquello?; y <asimismo> no pocas otras cosas semejantes a estas.
Y aun en los animales mismos, cosas que parecen fallidas,
como por ejemplo, las mamas en los machos y la eyaculación en
las hembras, ya que no aportan <ninguna utilidad>, así como
la barba en algunos o, en general, el que broten pelos en
algunos lugares; también el <gran> tamaño de los cuernos como
<en el caso> de los ciervos, ya que, sin beneficiarles, les
molestan al moverse, por estar suspendidos cerca de los ojos
y tapárselos. Así también, algunas cosas <se dan> de manera
forzada o contra la naturaleza, como <el hecho de que> la
garza monte <a su pareja> y de que viva la efímera, y no pocas
cosas de esta clase <que> podría uno tomar <como ejemplos>.

Teofrastro. "Metafísica". Trad. Miguel Candel.

Cada pájaro que hiende el airoso camino


es un mundo cerrado de deleite
por vuestros cinco sentidos.

[...]

Para ver un mundo en un grano de arena


y un paraíso en un flor silvestre
sostén el infinito en la palma de la mano
y la eternidad en una hora.

[...]

El camino del exceso conduce al palacio del saber.

William Blake
Entre la espuma y el infinito
hay pájaros ebrios de existencia.
Stéphane Mallarmé

Vano el motivo
desta prosa:
nada.
León de Greiff

Siglos ahorcados/ Rieles que atais las naciones/


No somos más que dos o tres los hombres libres de todo lazo/
Démonos las manos. [...]
Solo escribo para exhaltaros / oh sentidos amados/ enemigos del
recuerdo, enemigo del deseo, enemigo de la pena, enemigo de las
lágrimas, enemigo de todo lo que amo todavía.
Guillaume Apollinaire

Y los pastores enterraron el sol en un bosque desnudo/ el


pescador con redes de lino saca la luna del estanque aterido/
en azules cristales habita el hombre pálido/ y apoya la mejilla
en sus estrellas/ o acaso inclina su cabeza sobre los sueños de
color bermejo/ más siempre el vuelo negro de las aves al alma
llega del meditabundo,/ y la pureza de flores azules/ y de tan
cercano ese silencio de cosas olvidadas/ ángeles difuntos.
De nuevo anochece la frente en las rocas lunares, un joven
fúlgidos, aparece la hermana grácil presa de un negro otoño y
negra podredumbre. George Trakl

L’homme est sale, il tue les animaux, les plantes, ses fréres,
il querelle, il est inteligent, parle trop, ne peut pas dire ce
qu’il pense. Mais l’artiste est un créateur: il sait travailler
une forme qui devient organique. Il décide. Il rend l’homme
meilleur. Soigne le jardín des intentions, ordonne.
Tristan Tzara. "Note 2 sur l'art". Dada N.2

Un verso bien sutil


y dirigido, delicado
y sensitivo, quisiera
componer yo.

Rafael Manjarrez
Manifiesto 13

Manifiesto de los poetas fallidos


Esto no es un manifiesto, es un menú: Entropía, Caos,
Aniquilamiento, y deseo de organizar el desbordamiento
del Espíritu.
Queremos solo decir algo: El hombre ha fallado.
Que de una vez por todas pierdan la esperanza y se
acepten por lo que son: el más hermoso error de la
naturaleza.
No somos surrealistas porque entonces aun
esperaríamos algo de la realidad.
No somos dadaístas porque aun siendo irracionales
sabemos que somos los torpes más cuerdos.
No somos Nadaístas porque entonces seríamos nada.

Hemos violado a la Diosa RAZÓN.


¡Basta de sentirnos superiores, del paraíso fuimos
expulsados por querer más, por ello caímos al Tiempo
y estamos condenados y no hay cura; si la hubiera
no seguiríamos aquí, pero seguimos debatiéndonos y
buscándonos. Hay que definirse siempre, ser nombrado,
no nombrado, numerado, no numerado, descifrado, no
descifrado, decidirse por una finalidad en la vida y
por eso estamos perdidos.
No tenemos una estética, no seguimos a un partido,
no nos mueve la oscuridad ni la bondad; somos libres
como individuos, y más, cada uno es libre en su
libertad, pues no ponemos límites, sino que cada
quién se busque un camino y lo perfeccione. Y sin
embargo, somos uno, porque el hombre es múltiple
en su unidad: posibilidad hecha acto, y el hombre,
errando, sigue creyendo, creando.
No creemos en las mentiras, pues toda actividad del
hombre no tiene otro fin que lo incierto.
Sabemos cuando decimos. Sabemos, como Sartre, que
un poeta en el acto de la escritura tiene ya un
compromiso, pues las palabras cobran vida y huyen sin
más sentido que el querer abandonarse a cada paso.
14 Lapsus. Ebrios de existencia.
El que falla no escribe.
Fallamos. No fallamos. Porque escribimos somos
fallidos.
¡Y QUE LA ETERNIDAD NOS TENGA MIEDO!
¿Qué hace que muchos escritores lleguen a la
autoaniquilación? Una consciencia lúcida de la muerte.
Queda aprender a sobrellevar la carga. Aconsejamos
por tanto a Sísifo a que suelte la piedra sobre su
cabeza y pare de reírse absurdamente.
La materia es la consciencia del cosmos, eso es mío.
Lo que veo es la memoria de lo que es, esto también.
Más que la ciencia, la poesía. Nos da una luz sobre
el misterio. La razón opera en errores. Nunca le
creyó a los sentidos, el poeta no quiso tener nunca
otra experiencia. ¿Miente el poeta? Demasiado, dijo
Zaratustra, que era poeta. Es, de alguna manera, un
ingeniero de imágenes. Porque el universo se mueve
y el poeta traduce el movimiento, que también es
lenguaje.
DIOS CREÓ EL MUNDO CANTANDO, DESTRUYENDO.
Solicitamos a las prostitutas la educación moral de
la juventud. Les exigimos que nos chupen el pito
mientras nos ahorcamos.
¿De qué le sirven a la carne podrida o al hueso ya
fósil bajo la tumba, 1.000 ejemplares?
Somos diversos, naciendo al vaivén de esta prosa
malsana, hiriente, fracasada, en una batalla de
antemano perdida con el infinito.
Morirá la noche, un cánon sesgado en que ningún
manifiesto entrará, la inmortalidad está perdida, no
se hizo adjetivo real.
El primer hombre fue Adán y veo hombres pudorosos
aún viviendo ¿Cuando ande el último hombre, también
habrán de vestirle? Y las Evas le dijeron un día:
“A los psicoanalistas les crecieron vaginas”. Y los
historiadores perdieron la cuenta de tanto refrán en
la guerra, de tanto vacío impoluto, de tanto manchado
registro.
Manifiesto 15

A los circos entraron mandriles buscando maridas y sí


que las encontraron. A los hombres con pene pequeño
les recomendamos bañarse con ruda y a las mujeres de
tetas grandes nos recomendamos.
Nos encomendamos a Shakti. Nos viste la brisa, la
luz del sol que relumbra en los arácnidos, sellamos
las bocas sempiternas de los Olímpicos con erectos
versos. Lapidamos a pedantes eruditos y a mohínos
sacerdotes de occidente con pétrea boñiga. Superamos
la virtud con el vicio, siendo aun virtuosos en él.
Circuncidamos a estos nuevos profetas-poetas que se
agolpan en certámenes alternativos letras basura.
Jesús fue un mito que nos inspira. Con Mahoma o sin
él llegaremos a la montaña -de Venus-. Devoramos las
carnes negras y blancas, lamemos la vid, aspiramos
alucinantes humaredas…
A la cantante calva le alquilamos peluca.
En Alemania buscamos la tal selva negra entre tantas
blancas.
Somos, si acaso, Proxenetas de las palabras.

Un estribillo escupe en la historia cada tanto.


Un estribillo que suena a la Internacional
o al manierismo de Miguel Ángel
o a los conceptos guillotineantes
¡LA REVOLUCIÓN!
¡EL RETORNO AL RENACIMIENTO!
Nuestro método es un doblarse los párpados hasta el
cogote, para revisar el arxh/, para hacer una hecatombe
a favor del trueno y libar el vino en honor del
cuerpo.

Como un ritornelo volvemos


al origen cada tanto
16 Lapsus. Ebrios de existencia.
Nuestro Lapsus es retroceder al nacimiento de la
Cultura, la inmersión de buzos a los mares del
inconsciente colectivo nos es propicio para decir:
¡Viva el Renacimiento!
¡Vivan los cuerpos desnudos!
¡Vivan la verdad y la revolución!
Hoy es Lapsus decir el cuerpo sin atuendo, decir
rinoceronte extinto, olvidado Eléusis.
¡Viva la remuerte que es la única verdad!
¡Vivan los falos y los senos erectos!
¡Viva la mentira para entrenernos e involucionar!
Encallamos nuestras palabras como Colón y los
Surrealistas en las playas americanas.
Embarrancamos nuestras imágenes en el Naturalismo
y la grandeza de las pasiones, como el colofón que
pringa el arco del violín de Paganini.
Arribamos a las Antillas con decretos-poéticos para
la liberación de Negros, Indios, Blancos y con la
guillotina de nuestra música; canta el coro con
nosotros por 4a. vez el retorno a la semilla.
Tralalá Tralalá
Au Au Auuuu
Evohé Evohé
Al tiempo que agitan la bandera de mágica vara
invisible y purpúreo trapo de seda
Tralalá Revolución
Tralalá Renacimiento
Tralalá Divinidad
de nuestros cuerpos
Julio der Nasca 17

Otro manifiesto
Hemos sido contagiados por la animalaria
Ustedes que leen poesía como esperando una llamada
¡El poema no se lee como esperando una llamada!
Un poema no nace en la telaraña de un labio fruncido
Ni en la cabeza calva de una tarántula académica
No pongan en falsos pedestales a los más falsos
nómadas, al pedestal de la carroña se lo llevó el
aire, los poetas golpearon sus caras enmudecidas por
el vaho de la antigüedad, latines gordos, griegos
nadando en las ramas de chopos, en cipreses, en
viñedos y ocio desperdiciado en un aula de caras
paliduchas y serpientes agotadas.
Al poema hay que leerlo rapidito, despejarlo como
abejorro que te acecha, te zumba y te atormenta
para que su cadáver diminuto se haga enorme como
sanguijuela rellena.
Al poema hay que azotarlo, agrio, desmembrale las
vértebras, encresparle las cejas, pisarlo hasta que
cruja, hasta que los intestinos le salgan por los
pómulos y la palabra escupa bilis.
Al poema hay que estocarlo, maniatarlo, orejarlo
Retorcerlo, perderlo, serlo
Hay que leer veloz, fugaz, precoz, luz.
Hay que leerlo como se desenraiza el himen de una
monja
Como un espermatozoide de hábito que
entra en el intestino de un bebé
¡La poesía se lee siendo!
Hay que traer a Artaud, pero no para alzarle un
laudatorio, sino para vomitar sus poemas porque es
el único modo de incrustarlos
Como rubíes
Como diamantes
18 Lapsus. Ebrios de existencia.
¡Sutra del diamante! enséñales que no son nada, que
en un siglo serán abono para naranjos, pero como va
este tiempo, ¿será que el cuerpo aguanta 3 décadas?
Un coloquio sobre América es el escondrijo de los
vencidos:
- Atahualpa ya gimió en su vasija de barro
- Violeta suplicó al gavilán mentí mentí mentí menti-
roso
- Onetti recubrió de boda boba toda esta tierra
- Caicedo, Quiroga, fuentes nos gotizaron
- Darío Lemos salpicó de gusanos las calles de mede-
miasma-llín
- Silvio puso un ojalá
- Papasquiaro lo aulló
- Las vulpess, los restos, los crudos, síndrome,
espécimen, chinoy, la peña de los parra y narcosis
rugieron
- Temblor de cielo
- The animals, Bob Dylan, Joan Baez, los Speakers y
Génesis lloran en la casa donde nace el sol, in the
house of the rising sun
Ya tenemos bastante de ese leer desinteresado, no
leás como esperando una llamada que el hálito de una
vaca estremece en las venas de las nubes,
Lean el poema como una vaca
Que rumia la maleza
Y luego la escupe por el culo
Para que de su abono salga
Un psilosibe cubensis hermoso
Como el perro de Maldoror
He visto caras tostadas como un hongo de boñiga, he
visto gente que espera de la poesía un alivio para
infecciones intestinales o dolores en el timo, la
Julio der Nasca 19

poesía no alivia el alma, que está en el cuerpo que


se estira y se retuerce cual gusano cuando recita un
poema.
Los escritores son unos cerdos, el poeta es niño
aborrecido por una madre violada. Hasta el más sincero
está dementemente contagiado:
Por una tormenta nervosa
Por un fragante concepto que se pudre en la psique
Por una esperanza asesina o
Vencida
Por un nimbo de sangre que se dispersa en una petunia
púrpura
Desmesurada
Tranquila
Parasitaria
¿Para qué romperse el coco? Ustedes no recitan,
cacarean.
Qué esperar de ella, si solo es: el golem con la
verdad tatuada en la frente, siempre luchando porque
no se le arranque la primera letra de emet
Y nosotros somos:
- La ubre de una elefanta
- La bola de vidrio donde se guardan las crías de un
tigre
- Los testículos de un castor
- Melena de león
- Mancha de lince
- Rugido fragante de pantera
- La piedra donde el tigre da a luz
- La mueca que imita del mono
- El ciervo que ahoga la serpiente
20 Lapsus. Ebrios de existencia.

- La vejez ciega del lagarto


- El aroma de la ballena
- La sangre mágica del asesino pelícano
- Las alas del delfín
- La perla y el canto del cisne
No el grito de la grulla que más parece murmullo, ni
la castidad de la tórtola, ni la vejez del águila,
ni la impureza de la cigüeña, ni la incapacidad del
avestruz, ni la lentitud del camaleón, ni la blancura
del calandrio
Somos las salamandras que anidan en la cabeza del
cacao; como en un acecho, un grifo que devora un
jabalí
Solo el frío eléctrico de una ola nos sacude en la
mar perpetua.
Y si hemos sido los hijos bastardos, los que no
quiere la filosofía, los niños huérfanos que padecen
en una casa de gestos fríos como sus paredes, los
pelados sacoleros de la Veracruz y los pandilleros de
sur a norte, es porque nos fastidia la tranquilidad.
Julio der Nasca 21

Aullido nocturno
Auuuuunque soy un perro luna sepia alada
Súbete a mi pecho, bésame los crespos,
Atízame los ojos, luna malcarada;
En mis pasos escondidas están las humaredas,

En la sombra de la sombra
Lo ajado de los restos otean minuciosos las huellas
en lo obscuro
De la evidencia esquirlas de la mercurea roca
¡Y tú! ¡Ufano risco!
Viertes azorada tu lustrado fluido En brazos de la
negra
Me dejas como bestia sin el cielo nacarado
Con violín de rata lauta, sin tu luz ni una lasca.
Mójame las bolas con tus olas erizadas
Chúpame el hocico bambolla pavorosa
Que entregas tu cortina a la arisca noche
Auuuuunque estoy hambriento yo no soy tan malo
Solo tenebrosa nívea morena te fundirás negruzca
El resto de los trances destilarás centellas
Sobre la cara enferma y la angustia lerda
Y el drogadicto, simio y el bazuco ígneo
Y las humeantes cuevas y los vampiros tibios
Y las solas veredas y los mirlos y los pillos sin
lugar en la tierra
Odres contigo orbe, amante, coneja
¿Por qué abandonas a tus hijos y los dejas en tinieblas?
22 Lapsus. Ebrios de existencia.

Más de una noche nos vio


Para Richie

Somos centauros de hierro


Pedaliando en las aceras, en los ríos, en la noche
Resbalando entre los astros, las mujeres, los licores
Somos pistones sobre ruedas, dandis anacrónicos
Rama y Laksmana
Cancerbero de dos cabezas de catorce mil Raksasas
Que rugen como mapache ebrio, ebrio, ebrio,
Como mapuche herido o violento tarahumara o Artaud
empeyotado
Somos Davis y la Rasca, Schultes y la Shuma
Tremulentos hologramas, saqueadores de caricias.
Más de una noche nos vio, noche cíclope, noche ciega:
Hurtarle hocicos a la vida, más de una noche nos vio:
Robarle una sonrisa a la muchacha despiadada,
Buscar entre sus piernas la morada, la vagina laureada
Más de una noche nos vio…
Rompernos los nudillos, la nariz, la cabeza, rasgarnos
la coraza
Arroparnos con erizos, babear entre los senos que
huelen a guayaba
Entre erecciones y doncellas nos vio la noche, entre
perdidas y malvadas:
Cansados, cautivos, furiosos, piratas, cineastas,
biólogos,
Brujos, exploradores, artistas, borrachos, alegres,
chistosos
Malvados nos vio, nos vio cansados
De nosotros hasta el himen...
Más de una noche nos vio, amigo… como bestias.
Julio der Nasca 23

Leona dulce
Para Sol-Camila

Como un sueño en el Valhala te haces bruma


Y el recuerdo que me fuiste no se olvida
Entre el humo del tabaco, tu sonrisa
En el rubio del tabaco, tu voz rubia
Y yo intento con mi vista:
Recorrerte, rozarte en el recuerdo,
Perderme en tu melena de arena
Sentir bajo mis manos tus nalgas:
Gibas de oro, dunas de miel.
Con el olor del eucalipto un eco vago
Remueve tremolinas en mi pecho
Tus olores con los míos se mezclaron:
Leche de cabra y aloe vera,
Olor a canela y jazmín.
Iluminaste con tus pieles mi rostro pálido
Mujer-madre-amor-ternura
¿Cuándo tu cuerpo volverá a derramarse en mis labios,
piña celeste?
Desde la luna llena hasta el alba volé
Sobre el desierto que es tu cuerpo,
Leona dulce,
Y aún estoy aquí volando en el desierto
………………………………………………………………
…………….
24 Lapsus. Ebrios de existencia.

Algo como un escaso nubarrón en la mente, Dafne en


mis cabellos…

Un torbellino me asesta un golpe en las tripas…

Recuerdo vago de palpitantes labios…

Guau, cuac, miau, oi, oi,

Eso que era nubarrón contenido no se suelta, está


suspendido en un vértigo agarrado por el deseo, Un
miserable aroma se me pierde en el vago sustrato que
fue caricia y no deja, déjame ínfimo Hiperión romper
con los ciclos solares para llegar de nuevo a su
pellejo vinoso, déjame hilvanar entre las estrellas,
un laberinto que devuelva el tiempo, una partida
de dados vedada con la cual rasgar el cosmos, para
estrellar el tiempo, el espacio y cuartear el cascarón,
llegaría hasta la frontera de los espectros para
desvencijar este tirón galvánico que me desvela. Pero
en lo que pido hay una pretensión mayor a la del faetón
sin juicio. ¿Qué magia increíble?, ¿qué rito he de
utilizar para alcanzar la fuerza del sol y conducir
su trineo en dirección contraria? ¿Podré domar sus
cuatro corceles y hechizar con láudano a las horas?
P ero cuidado, diminuto animal-erecto, podrías
salirte del centro y envolver todo lo existente en
caos, recuerda que solo tú

¡Solo yo deseo el caos!

Todos los dioses han ordenado, cultivado y protegido


el aparente cosmos que vemos, y es aparente porque es
racional, de aquí que el loco o aquel insatisfecho, que
necesita embriagarse, escapen del tedioso aguijonear
tiempo-espacial…

Allí en el desorden, Dafne mía, podré estar contigo,


así ya me ames porque Cupido está revertido.
Julio der Nasca 25

¿Acaso un poeta no es un fallido?


¿Quién conquistó el poema, quién mancilló la belleza
aun con las uñas sucias?

Hemos fallado en el ocaso que traza la arteria del


cosmos indeciso.

Un pulmón relincha hambriento por tocar el rizado


cielo de la embriaguez.

Poética, marmórea, sub-oceánica como un delfín que


en el río danza rosado,

Para conquistar doncellas en celo: con sus grupas


babosas y marítimas, saladas y carnosas.

A veces escucho un respirar en los labios del pepino


y un vaho frío eriza las escamas que tengo por
pezuñas;

vocifero fonemas que me arden adentro, agito los


brazos para mutilar palabras en ardor

palabras que agujerean el cráneo cual metralla


celosa del aire,

cráneo que contiene un cerebro que anhela el reptil,

palabras que se mueven en un huracán humedecido por


larvas.

Pequeños sinvergüenzas que pueden ver T.V.


tranquilos:

Ustedes son miasma peligrosa, que alimenta la duda


sagaz

Quien diga que es poeta, confiesa su patetismo

Confiesa una angustia bastarda.

Quien diga que es poeta, falló.

Este que puede salir a bailar sin un estremecimiento


irascible, ha triunfado
26 Lapsus. Ebrios de existencia.

Aquel que luego del coito se siente satisfecho, ha


triunfado

El que mira la luna y fabula sobre su lactecencia,


el que disfruta el sol

el maldito feliz que pasea a su perro, nunca podrá


ver los labios

ni siquiera la sombra de la batalla sin nombre, de


una esperanza perenne

De este destrozamiento infeliz que corroe los huesos


de este hombre

Con la cabeza gacha y el corazón taciturno,

de hombros ligeros y manos temibles.


Julio der Nasca 27

Candidiasis
Tus pies descienden depurando el aire, has bajado,
sonrisa
Entra a esta madriguera de pieles, sabrás, donde hay
dos, hay hogar.
Pero tus caricias son fugaces y huyen tremendas
Del placer, son paupérrimas
Quizás una cadencia milagrosa anuncie tus besos
Bravos, luego nos manoteamos,
Luego nos trepamos al ocaso:
Yo buscaré una fruta madura
Subiendo las ramas muñidas, tú encontrarás
Escapar del suelo.
rubias córneas las tuyas
gárgolas escondidas;
oscura mi melena
gaviotas que serán degolladas.
Seremos agua, té, fuego, madera, tierra, aire,
tocándonos, calientes
Bebiendo, saboreando: huelo, veo, siento.
Déjame agotar el frío en tu cuerpo
Paladear el tímido arroyo que enturbiará nuestras
gargantas;
Cercenar el temor, ahogar el pastoso suelo que nos
abraza.
28 Lapsus. Ebrios de existencia.

De la polifonía del universo


Está naciendo un nuevo poeta en este siglo, época
dolorosa, negativopositiva, de liquidez tediosa,
poeta ruso, eslovaco, arameo, sánscrito, francés,
críptico, puro vacío, un sin tierra.

Cada sensación, impacto gelatinoso, es sonido. Ya


sabemos que los murciélagos ven por los oídos,
nosotros oímos por los ojos. Tocamos sonidos blandos
y duros con todo el cuerpo: periplo universal es el
manivelar del acontecimiento poliédrico: kinetoscopio
danzarín es lo que vemos (silencioruidoso), detener
la luz, oírlo todo de un solo grano del tiempo, es
la experiencia de la entropía armónica, el universo
es un zoótropo que el poeta curiosea, poetaniño que
le da movimiento y que se extraña y que detiene la
imagen y que dice lo que ve.

Extasiado, cruel, embriagado y testigo.

El poema es la imagen que una mano pequeña y curiosa


aquieta, para luego ventearla, para dejarla respirar.
Hacer poema es dejar que el instante inhale una
bocanada ventosa.

Captarlo, es cazar un sonido, una letra, un número.

Decirlo, es tiznar con una letra la historia.

Somos imagen que produce imágenes.


Julio der Nasca 29

La noche que tu aura pintó


Saborear las migajas de tu cuerpo:
Tus ojos, esas bolitas por donde se te mete el mundo
Con las que me miras absorta, cándida, sospechándome
ilusión
Buscando una caricia… y te penetro,
Entre mis muslos, conocida geografía me enceguece
Con licores de pulpo aferrado;
Me tensan las arterias, me ablandan los tendones, me
anudan las neuronas.
Arroyuelo pálido son tus piernas que me visten de
calor;
Como unicornio y dragón nuestros labios trenzados:
Un mordisco, la quimera;
Un rugir, el abrazo.
Nuestras lenguas son glaucas
En la noche que tu aura pintó
Sobre mi carne un sabor soldado y un olor tan asido
Que lo cargo como a la forma, la piedra tallada,
Como a la forma, la vasija de barro
Que no vuelve a ser amasijo reposando entre la tierra.
Está hecha para rebosar de agua.
30 Lapsus. Ebrios de existencia.

Bendiciones y maldiciones
Basta, maldigo el día que nos dio por jugar a esto
Bendigo un puñetazo en la nuca dese poeta
La piel de una lágrima
Las pestañas del fuego
Los balidos del idiota
Un poema atrabiliario (con manoteo)
El amor, díscolo
El terciopelo que parece el lomo de los libros
Maldigo a las palabras de oropel y alas sanguinarias
Pero bendigo las que tienen sangre.
Basta de pelmazos de nariz torcida y ceño fruncido
que les sirve de coraza a su cerebro de algodón
cocaíno.
De horridos granujas como árboles jaboticaba en
cosecha.
Basta de aquellos que recitan su estilo de vida
ateridos y de aquellos que lo hacen energúmenos,
Pero que en todo caso lo revientan con su paradójica
existencia.
Basta con el sueño universal,
Con los fragmentos de las mofas de las momias
académicas que leen tan vacíos como eco en la cantera.
Bendigo el navajazo en las vísceras del jefe, la
caricia furtiva y el secreto al oído.
Maldigo a las lapas que se aferran a la peña de la
realidad y que están al tanto y canto de disparates
políticos y de los rumores del señor encopetado y
su señora.
Julio der Nasca 31

Maldigo a quienes se enraízan verticalmente y los


compadezco por desconocer el modelo horizontal.
Bendigo a los ciclistas, esos centauros de hierro
que abandonaron el humo de la máquina y maldigo al
automóvil y al alma inepta frente al claxon.
Bastaran estas cosas que bendigo para huir y estas
maldiciones que profiero con prosa furibunda y
curandera y rezandera
Cual borracho, cual cura, cual legislador
O idiota enervado
¿Bastarán para regarme en otro cúmulo de asteroides
groseros?
¿Podré escapar como Wang Fo del magno príncipe?
Yo, como él, me voy
Y perdono a aquel poeta que escribió por desconocer
la escritura de los astros
Y de los aromas y de los colores
Solo le dejo como rastro
Una breve mácula blanquiza en su nariz que ultraja
el aire.
He intentado como todo poeta decir qué es poesía, qué
es el hombre:
Solo murmullo mis pensamientos más auténticos
Lo demás es palabrería hirsuta, reciclaje de lo que
ya dijeron
He conocido más poesía en el bang de un cañonazo
Que en la palabra ampulosa de cualquier poeta.
32 Lapsus. Ebrios de existencia.

Mujer de arena
Eres momia mujer enjuta, de arena
Delgada como pluma sin hebras
Mínima como gránulo
Seca como playa salada
Eres inerte mujer de arena que cuentas el tiempo
dentro del cristal egipcio,
O en el deliquio de los bosques
O en el desgano de los hambrientos
Y en los sedientos afligidos.
Desiertos son tus labios y tu sexo,
Tus desabotargados senos y tu fútil cabeza.
De arena tus manos,
Un terrón tu ombligo,
No tienes vientre, puesto que son tus vísceras
una acumulación de granos secos olorosos a purulento
mar.
El mar y el viento te relatan:
Te hacen playa donde dibujar arcoíris imposibles
Te hacen dunas, dibujando serpientes danzarinas bajo
el sol ingrávido.
Son tus hijos la acritud y el tiempo hirviente
Y tus piernas son montículos de tierra infértil.
Templos donde hórridas matanzas consumaron: tus ojos.
Y tus lágrimas que se evaporan antes de salir: nada
dicen, nada cantan
Dándote a ti, mujer de arena asordinada voz.
Julio der Nasca 33

Para leer gesticulando


y moviendo los brazos
¡La rabia se me trepó!

El cielo se rebajó a mirada, langostas malosas me


cosquillean el ceño

Y yo no quiero matar

Una telaraña de malos pasos me quema los ojos, las


manos le parecen invertebradas de tanto traquearlas
y ya le traquean hasta los labios.

Pestañeo, mientras paso volteo la cabeza y me convierto


en estatua de sal y escupo mar a mis huellas.

Supo a-mar el tiempo y se quedó sólido como un bólido


condimentado.

Confundido intento plantar una idea: me vuelvo el


abismo de los recipientes. No más forma. Poesía
fluyendo en su profundidad: es decir: sin cercarse
la palabra.

Traqueteos en los glóbulos oculares como estrépito


de chicharra o explosión de huevo enorme.

Eso que llaman amor se ha robado el calor de mis


huesos, ha cerrado la llave del tiempo que se devana
en ovillo de pánico.

Y yo logro una frase en el lienzo y me abalanzo al


ocaso marchito y desde el otro lado, el lado oscuro,
la mancha rosa me arropa el lomo de cabra, la espalda
de yegua, la angustia de hombre.
34 Lapsus. Ebrios de existencia.

Un silencio se extiende y me hala los brazos.

Un silencio que es cólera, bajeza y espectro de ojos,


aroma café

¿Qué será?

Me pican las tripas y siento la vida, la desalmada, la


carne rojiza, la amoratada, la inexorable, arrítmica,
la onerosa, morbosa y críptica degolladora de sí con
nuestros cuerpos inocentes.

A ti también te hervirá el deseo, si él se hizo


aceite caliente es que quiere bullir.

Y el bisbiseo que siento freír en mi cuerpo es


manifestación de una frescura que falta, es él que
hoy me remueve la piel como fritura en la paila.

¿Salvación o condena?

Es el viento cogido, los pies que se me estancaron en


el tiempo bullendo.

La palabra no es más que la fuerza del viento en la


voz, pero los labios son poseedores de dos poderes:

Capturar y liberar:

El amor se teje en los labios y como tejido anuda los


cuerpos, pero la caricia furtiva algún día tendrá
que volar.
Diego Despreciado 35

DeElla Vu
“Dejando arena en el silencio”

Te busco – Celia Cruz


He atrapado tu sonrisa
con los brazos del tiempo
y habita en mí
como un inquieto presente.
Deshilo los días
para que florezca la oruga.
Tu sonrisa vive conmigo
y tú vives un mundo paralelo.

Lanzo esta piedra al pasado

para que tus ondas me alcancen.


36 Lapsus. Ebrios de existencia.

Acto fallido para un poema de amor


Te cambio mis palabras
por la extensión desnuda de mi silencio,
por mi sonrisa nerviosa
(grieta de un volcán interno)

¡Desnuda mis párpados


esculca esta mirada
persigue este rostro

Y habita,
esta mudez que te intuye!

Palabras Ultravioletas
“Here comes the sun”
The Beatles
La noche
ya cansada
bosteza en el pico del gallo.

El sol se despereza.
Las flores secan sus lágrimas.
Los árboles se arrodillan.

La luz sonríe
de oreja a oreja
vistiendo sus colores.

En los jardines
la flor celeste
vigila su harén.

Y mientras tanto yo,


escrutando el sol,
sospecho.
Diego Despreciado 37

Beso Negro
A Maldo
Penetrar la noche,
esa colmena que destila
polvo de estrellas
entre los astros gemelos.

(Vía Láctea persiguiendo


el nido de la Osa Mayor)

Levitar en el cinturón saturnino.


No conformarse.
Y coronar la noche tuerta
con un beso en el crepúsculo.

Auto-retratos
Están aquí.
Monólogos de carne y hueso
durmiendo en las entrañas de los puentes,
bajo la tentación de una ventana abierta,
como Budas en las esquinas con sus palmas
interrogantes.
Adanes que inventan Evas de sus costillas.
Arribados por el náufrago tiempo.
Viento brújula.
Aferrados a la muerte con una soga.

Están aquí.
Miradas que proyectan sombras.
Volcanes en las venas.
Dedos garfios.
Hígado reciclado.
A cuestas tanque de oxígeno-sacol.

Estamos aquí,
bajo la mirada inquisitiva
de los ojos de las esquinas.
38 Lapsus. Ebrios de existencia.

Confesiones de un joven Fallido


“Quienes fueron expulsados de las academias
por locos y por publicar odas obscenas”
Aullido - Allen Ginsberg
CONFIESO:
que odio a Luis Fernando Fernández y su cabeza
otoñal.
que no me gusta Homero ni me interesa saber cuántos
hermanos gemelos tuvo.
que he ido al Pequeño Teatro sin dar el aporte
voluntario.
que me gustaría ser Charles Bukowski.
que al igual que Diomedes Díaz también me gustaría
poner una tiendecita pa vender cerveza, para yo
tomarme una de vez en cuando.
que me gustaría encontrarme a Sherlock Holmes para
gorriarle dos pipazos.
que no me interesa conocer las dimensiones de la
torre de Montaigne.
que me gustaría haber estado en la Segunda Guerra
Mundial.
que nunca pisaré una hostia.
que me gustaría ver mi cara en un billete de cien mil.
que odio las faldas largas por su falta de
generosidad.
que no me gustan las profesoras con voz de gallina.
que no le leído que he vivido.
que sospecho que los indígenas nos injurian en su
lenguaje milenario.
que cargo pecados inconfesables que huyen de esta
línea.
que he rodado por el río Medellín.
que nunca he comprendido el arte plástico, salvo
las tetas de algunos desnudos.
que he conocido a Orlando furioso en su habitación
propia.
que sé que Vladimir Propio estaba loco y que
intentó saber de cuántas letras constaba un cuento,
que se ponía histérico al debatirse entre contar
las tildes y las comas u omitirlas, o si la mosca
sobre el papel también contaba.
que no me gusta contradecirme.
que me gusta contradecirme.
que abandono estas confesiones por mis ganas de cagar.
Diego Despreciado 39

Infantofagia

Busco el pasado y lo persigo con una lágrima.

II

Al tiempo le reclamo

que le devuelva los pasos a mi padre

en el retrato,

que le devuelva las huellas

a la arena.

III

Pronto vendrá Cronos

con un telón blanco bajo el cuello,

y su vaho

(como a una vela)

nos despojará de nosotros mismos.


40 Lapsus. Ebrios de existencia.
IV

Este aleteo de palabras

no es más que el sueño

de oponerse a la gravedad

de las agujas que muerden la memoria.

Memories of a Geisha
“…miró hacia atrás,
y se quedó convertida en estatua de sal”
Génesis 19:26

¿Recuerdas la luna que aquella noche nos perseguía?

Ahora,

inundada en tu impaciente recuerdo,

persigue los pasos de mi sombra viuda.

Ahora,

te has convertido

en ese rincón de la noche que no se apaga.

Ahora,

mis lunas,

sumergidas en tu impaciente recuerdo

Ahora,

yo,

luna de sal.
Diego Despreciado 41

Nigroamante

Del susurro del polvo me alimento

y de la resonancia

que se consume sin terminar de hacerlo.

Veo a Ligeia en el aliento de cada sombra.

Soy un cementerio de ecos

que se enciende con la llama de una mirada.

(sonrisa de Berenice)

Soy la roca

que no se deja sobornar

por la cascada del tiempo.

Soy esa lítica piel

que no deja desdibujar sus nombres

por el goteo inexorable de los días.

Soy un péndulo anclado.


42 Lapsus. Ebrios de existencia.

Thunbergia Alata

Sobre la piel del árbol


trepa sus atenciones
el poeta.

Sobre los brazos del árbol


tiende sus raíces aladas
la perplejidad del poeta.

Sobre el árbol en toda su persona


florece
la mirada del poeta.

Poema para mi vecina

Por el ojo de luz de tu puerta


se derrama
insomne
mi deseo
tratando de adivinar
tu silueta del otro lado.

Entre esa puerta y la mía


se hilan mis secretas intenciones,
y en ese entramado de silencios,
descifrando el enigma que es tu cuerpo,
desemboca un magma sobre esta orilla.
Diego Despreciado 43

Margarita
A Malcolm Lowry, poeta de bebecera

Te conozco de antes,
etílica flor.

En mis labios habita


la sal de tu recuerdo.
La sed que me regalaste
tras la nubosa noche
en que nos conocimos.
El averno de haberme luchando
contra el olvido
que emana tu aliento.
La constelación de luceros
en tus labios
brindándome un beso,
y tu cristalina cintura
tentando mis dedos.

Esta noche
escaldas el recuerdo
caricia tras caricia,
tiniebla tras tiniebla,
amarga Rita,
sin dejarme siquiera,
la certeza de tu nombre.
44 Lapsus. Ebrios de existencia.

Demiurgo
Rescatándote
de ese agujero negro que es la ausencia
taladro las noches con tu nombre,
y en el sueño,
tejiendo retazos de tu recuerdo,
confecciono
con la complicidad del deseo
un mundo contigo.

Me entrego a este anhelo creador,


me entrego al eco
de tu sombra de fuego.

Aurumn
A Laura Victoria

"I wrote a song for you


and all the things you do
and it was called 'Yellow'"
Coldplay

El otoño había llegado para quedarse. El bosque


ya no tenía otra estación. Se había albergado en
ese estado del alma en el que sus hojas caían como
áureas lágrimas mezclándose con las que ya estaban
marchitas en el suelo, hojas de color castaño.
El resultado era una estera de tonos que daban
al paisaje un aspecto de melancolía. De las manos
de aquel bosque descendían hojas pinceladas de
tristeza. Aquello era como si en una vida anterior
hubiera sido una jauría de canarios y hubiese hecho
la promesa de llevar siempre el alma del pájaro
aunque estuviese en otro cuerpo, como si estuviera
condenado a cantar. Así tenía que ser, había que
reconocer en el otoño del bosque su cantar.
Diego Despreciado 45

Sin embargo, los leñadores no estaban dispuestos


a tolerar tanta tristeza y decidieron talar el
quejumbroso bosque. Así lo hicieron, y lo que quedó
en el paisaje fueron los anillos de la edad del
antiguo bosque. En esos heridos ojos se veía una
mirada que el tiempo había llenado de cicatrices.
Ahora convertido en leña podía tomar la forma del
fuego y seguir su áureo cantar hasta extinguirse en
ello.

Posiblemente el bosque ha nacido en el cuerpo de un


poeta, y continúa conjurando la áurea victoria de
su canto.

Tinta
A Lucía Estrada

"Un sueño me desvela"


María Clemencia Sánchez

Tengo una pluma entimismada,


una incandescente sed de escribir
versos en la piedra
con tinta
del vino fermentado
en oleajes de tiempo,
sed de asistir
a la ceremonia de los fuegos nocturnos
para lanzar un poema
que rompa la barrera del silencio.

Tengo besos en mi tintero.


46 Lapsus. Ebrios de existencia.

Nocturno

Habita un frío mi vereda,


Y se escucha desde el rincón la balacera.
Habita un frío mi vereda,
Y sueltan las casas desde el fogón una humareda
La bruma que convive con la nada
Los murmullos incógnitos
Indescifrables, que aparecen y dispersan
Un rayo que en el horizonte
advierte la llegada de legiones
Y la cantidad de luces amoniacas
Luces de caminantes nocturnos
Caminantes sin marcha
Todos ven la rosa inmarcesible que se cierne
Sobre el altar de una virgen ausente
-Las vírgenes están en extinción-
Se le ocurre a uno en el instante

Una calma presa del bosque


Un silencioso riachuelo
Desconocedor de la hora
Avisa lluvias lejanas, causa
No tiene, debe hacer siempre el mismo
Aquel recorrido que no entiendo
¿A dónde llevas, a casa, a la mar?
-Me bifurco, soy las aguas, un solo rostro
No hay verdad más que el rostro.
Pedro Absconditus 47

Helesponto
A Víctor, el oscuro

Ante la mar
verdinegra
en pálidos corales
la lucha
divisa
desde el Olimpo
lejano
alado
el Numen
desciende
instando la calma
entre bestias y
hombres guerreros,
que son
uno mismo.
Cerca de Ítaca
Ulises certero
advierte
a la bestia
en camino
que huyendo
del eterno
herida
naufraga dejando
rojizo rocío
por la aguamarina
senda,
desliza sus barcos
tigres imitan
su rugir
y su llanto
advirtiólo
la bestia

su Ítaca en
peligro se
halla.
48 Lapsus. Ebrios de existencia.

El miedo callado
“A solas y en silencio
Conservo esta penuria
de no ser la leyenda que me sigue,
y no saber si soy
el que ha inventado el día de su muerte”.
Quessep. Antifaz.

El miedo callado alejado el horizonte, cruza


la sorda aurora que repite, inclemente, la hora.
Los pálidos trazos de un sol que ya parte
concuerdan con la melancolía desa mujer
paridora de antaño.
Fice yo sueños de viejos hidalgos,
fice la nada, el camino a la aurora
recuerda veloces rumores que hubo de tales
augurios, de tales memorias. Temo la gris triste
noche, temo la faz de doncella pueril que no habla.
En noche fría el rocío no da tregua, tretas
se advierten de solitarios caminantes, que
en la penumbra llegan a ser nombrados por
luciérnagas.

Alada sombra que yerta huele el firmamento


ya la esperada madrugada llega, ya el tórrido
invierno escapa, perseguido, agitado, por brisas
constantes, que auguran lánguidos verdores
alrededor, la firme mascarada que se aleja
con prisa cual galera escapa de sonante tormenta
que figura en el cielo, desas estelas nubosas que
se alejan como cohetes dejando huella en
el orbe, el sonido de aquel ave supersónica
tardó instantes en aparecer, como un susurro
que llega tarde al encuentro.
Pedro Absconditus 49

Tarda en el compás la música


desa guitarra del viejo ya sordo,
desencajado, desaliñado por los años,
le dio tanto la vida, que le dio la sordera
la aguda resonancia de sus vacíos pensares
solo le queda su voz, eterno monólogo
del olvido ques la memoria impoluta.
Solo le queda escucharse, ensimismado,
como agotado por la vida, por el ruido,
del que tanto se quejaba
allá en su cuarto mientras componía y copulaba.
Ahora la vida, ese dios bondadoso,
le había hecho caso,
no podía quejarse
¿Qué hay de un hombre que no soporta
su silencio?
¿Qué de uno que ahogado
en su silencio no puede hablarse?

Aquel viejo músico, carente de músicas,


compuso en su alma melodías
que un tiempo atrás había pensado,
su ritmo asaz silencioso
perdido en un eco rotundo,
su música alojada en el alma
dejando con desesperanza
antiguos laberintos
negábase a ser suya.
50 Lapsus. Ebrios de existencia.

La soledad de tenerte a mi lado


“En Soledad, a solas”

Fernando Charry Lara

Con soledad y contigo, la mañana no deja de sentirse


A solas y conmigo, las avecillas no paran de cantar
Con soledad y vos, la noche se hace
más pausada, juntos, tiritando,
Es como nacer sin pesadumbre;
callado tu regazo me cubre, cauto,
La razón y la memoria de ser hombre,
el poder y la grandeza que
nunca poseí, la tamaña esperanza
de ser cosa alguna. Mi entereza
cubierta decayó, presumí el vacío
hondo que distaba nuestra almas
develé vuestra mirada postrada
en ajeno lugar, éramos la desnudez
la tácita sinrazón que nombran
Amor, éramos la desviada locura
hambrienta sin pasión, éramos
la ausente máscara animal, dos devotos
parroquianos después de todo,
dos inertes cuerpos para Eros.
Pedro Absconditus 51

Poema dadaísta colombiano


A Tristan Tzara

Y la lira entonaba un verde limón


Que conjugaba con el número de plumas
De aquel ave en la distancia
Solitaria, sin necesidad de mirar
Su horizonte era el viento
La melodía que la guiaba, cual
Murciélago desde la penumbra, inquiriendo
A la brisa qué destino era viable.
Y las olas traían el sol y con él
Ardían las músicas constantes
Y era un espejo ondulante
Laberinto infinito
52 Lapsus. Ebrios de existencia.

Pequeña muerte
Palideces. Arqueados los hombros,
los párpados,
refuzas en lenguas divinas,
temiendo que los iris incoloros
se desorbiten y los cabellos
en disturbios se humedezcan
como todo tu cuerpo.
Descrees del mundo, regañando a Dios
y tus viles deseos se consumen
entre pasajes de asco y lujuria.
La rigidez gobierna cada hilo
de tu alma.
Sin comprender si han de ser ruidos
de antiguos esclavos o de guerreros
que antaño luchaban defendiéndose.
Estás atada a tu placidez
lloras con visos de remordimientos
en fuga toda calma, en vilo la nada…
Vuelcos erectos entre tu faz y tus dedos

Muerta, sedienta
de un no sé qué
que la vida te negó
sordamente la paz que no te brindo
podrás escucharla
en el vacío, en una soledad
que no te pertenece, porque
nunca callas.
Sentirme vivo, conmigo, sin vos.
Sentirte brisa, fríamente,
briosa brisa en bosque de bruma.
Pedro Absconditus 53

Versar el esbozo
A Arturo Hincapié
Retiñe el viejo con su lápiz, aquella
mujer que posa sin saberlo, de una obra
que no es más que el boceto de otros
trazos, desta realidad inolvidable ahora,
mañana como ayer, esto es el tiempo,
esa mujer será vista en lugar vacuo, ido.
Muévense los trazos sin sentido, dame la
espalda en la disputa dicho viejo, niégase
a creer en estos versos, instante que es
el arte, niégase a ahondar la mirada destos
ojos agudos que son mis versos.
II
¿Qué dicen las huellas?
¿Qué las mentiras?
¿Qué las siluetas que viejo pintor nunca hizo?
Queda su silencio,
Sus trazos ocultos
Su llanto ha partido
Cansada la mirada, ya no ve hombres
Tan solo su esbozo.
Teme pintarse
verse
no verse
reconocerse
conocerse
volverse unos trazos
ser ajeno…
¿Qué sueña un poeta sino en lo creado?
Falsos mares, eternos dioses.

¿Qué deja marchar el poeta?


Padece sus versos, padece la vida.
54 Lapsus. Ebrios de existencia.

Ser, estar, escribir


“con hambre de vivir y ser vivido,
con hambre de gritar y que me entiendan
los lirios, las monedas y las tapias.
Este soy yo, lo digo simplemente:
un hombre que se muere por la tarde”
Rojas Herazo. Primera afirmación corporal.

Agonizo, se desdibuja la piel de león


que pretendo habitar unas horas, sofoca,
ambivalentes discursos hieden, con pesadumbre
soy hombre, vestido como animal, soy algo más:
lenguaje, palabras, una figura, huesos, nada
no soy, solo sé que ocupo un lugar
no sé en qué tiempo, desconozco mi edad
la apariencia fáctica ilusoria con que debo
despertar, dormir, soñar, pensar, no ser.
Tiemblo, huellas dejo, nada más,
palabras en un viento que no sé dónde irán a parar
a dónde va la brisa que respiro, que expiro,
a dónde van los sueños que olvidé, a dónde
las palabras que algún día fueron mías, que
me habitaron instantes.
Dormir, soñar, despertar, vivir,
¿para qué esperar tanto la muerte si iremos a parar
allí,
allá donde mis palabras, sueños, recuerdos
allí iré y volveré quizá, si no soy como
los que ya han llegado y se han olvidado de
quienes dejaron, mas olvidaron ser olvidados,
por tanto no han muerto, están tan vivos como
las palabras que no olvidé y ahora escribo,
y ahora son, no, no son porque
no tienen identidad, porque no piensan, el
que piensa, creo, soy yo, pero a veces, ellas
me escriben, me determinan, ¿qué soy yo en este
lugar sino alguien por ellas? Si soy algo,
es por ellas que me escriben en el mundo
no soy, estoy aquí, por ellas
escribo, me escriben las palabras, ellas me
dejan estar en el mundo, aquí, allá dónde están
leyendo, siendo también como yo, en este lugar
un hombre.
Pedro Absconditus 55

Esbozo para el día


en que la muerte ya me quiera
“Te contaré, Madre […],
Te contaré algo terrible: soy poeta”
Cote Lamus. Madre en mis cosas.
A Miguel Ángel

Y allí estabas, como en pausa, silenciado;


me esperabas, ignorándome, cual si
dijeras, “no puedo dejarte pero estoy a punto”.
Estabas, obturabas el valle, a sus palmeras erectas
queriendo no olvidarlas, conservarte a su lado;
olvidando que no serás el mismo al volver.
Mirabas, no sé si alcanzabas a mirarlo
con nitidez, no pueden ir bien las cosas
en un lugar donde apenas comienza su historia
con uno, no quieren de las montañas despejarse,
fugarse tórridas nieblas, son celosas, temen.

Y allí estaba yo también, pero un poeta no


tiene versos cuando la brisa no sopla; un
poeta, de esos simples, necesita siempre
la brisa, necesita que tu silencio no tenga
tonos irreconciliables; un poeta no permite
ahogarse en el vacío de un silencio mudo,
Te dije, “No obtures. El valle dejará de temer
junto con sus montañas, cuando sonrías;
solo así soplará la brisa”.
56 Lapsus. Ebrios de existencia.

No creo en un hombre
que no pueda soportar su soledad
“No todo es tuyo olvido, algo nos queda”.
Quessep. Alguien se salva por escuchar al ruiseñor.
A papá
El hombre es esa máscara
que se afirma en el instante
que se niega al olvido
sin tener la receta del recuerdo.

La memoria no es otra cosa


que los únicos momentos que se
tienen para negar la muerte,
no se habita sino por recuerdos,
conocer es acumular recuerdos
toda espera es vana, el futuro no
puede ser muy distinto al hoy.

Qué vasto todo


qué concreto el hombre,
siempre esperando, buscando,
siempre jurando, hediendo.
Desconozco cómo un hombre
puede soportarse a sí mismo
de ahí su necesidad de ser otro
y relacionarse.

Solo creo en un hombre que pueda


soportar su soledad.
La soledad es lo propio del hombre
todo lo demás son angustias.
Aquel hombre que se ame a sí mismo
nada más que con su sombra, podrá
habitar el mundo sin temores.
Hiede y se perturba porque no
se encuentra con su soledad,
huye en busca de ser escuchado
un hombre primero debe hablar
consigo, dejar silenciosa su conciencia
Pedro Absconditus 57

que no hayan ruidos en su soledad


que pueda soportarse.
La angustia llega cuando un hombre
necesita de otros, todo enfermo necesita
de curas externas, nada hay en sí
que pueda hacer. Ni detener sus desechos,
su desequilibrio.

Anda en soledad la calma.


Solo
miraba el morir de un día
triste

Solo
buscaba esos rastros de oscuridad
que natura tras el anochecer arroja
con gravedad al abismo

Solo
pensaba en la misma muerte
tan igual
que años ha frecuentaba
era la misma muerte
tan diferente siempre, pensó.

Un hilo de lágrimas con caudal que no acababa


mas era una sola lágrima reiterada
una misma lágrima.
58 Lapsus. Ebrios de existencia.

Persígueme el hedor de dicha obscisa


agridulce sabor que ebullece en mis entrañas
y mientras abscónditos saberes refrigera
un cuerpo amendrentado mi cara espera.
Un soneto me pide, solo un beso tengo
un fallido verso que es mi sentir
muriéndome entre sus garras.
Quiere gobernarme esta parida
retiñe
cejas juntas
lasciva su mirada
Y mientras ufano abismo me seduce
yo creo que es bueno morirme entre estas garras,
me sigue huyendo su faz tórrida
surcando mi erección con pánidas palabras.
Refúzome la muerte y ardiente dentellada,
allá donde los lobos quiérense devorar a toda dama.
Secundan hileras muriéndose por una presa,
presiónanme fingiendo hasta adorarme
a una dígole yo fui tu amante y riéndose
coincide en no acordarse.
Fortuito faro que inundado eres la cúspide
de ser por esta noche mi gracia y mi desgracia.
Retúmbanme las mientes por haber devorado
monstruo mísero ni dar siquiera con el son
de mis fracasos.
Marchóse al fin la predadora,
sin mí y sin la hora
de ser menos que un hondo vacilar de leves trazos.
Pedro Absconditus 59

Descubrir
Descubrir entre la muchedumbre que se es hombre
descubrir en uno mismo, la simple nimiedad
de que el universo no está en ninguna parte,
que el mísero instante que se tiene basta,
para no querer ser más, para preferir la muerte
digna que es la vida.
Sí. Porque somos una larga lucha contra la
inmarcesible muerte. La vida si es algo
es por la muerte, sin ella sería otra cosa, otra
nada,
otro silencio.
Y morirme en el instante en que habitas mis
entrañas.
Dejar de ser dos para asumir todos los demonios.
Tras la ventana el cielo ensangrentado
como presagio de una noche derramada
nefasta para los dioses inmortales del Olimpo
que llegarán a sentirse poca cosa a nuestro lado.
Lejos de lo mortal la tierra que pisamos se
estremece
y aleja de las leyes naturales, de Anagke misma.
Te cabalgo y dirijo
por sendas inhóspitas de placer
o dolor, al no reconocer su
diferencia, cuando casi el alma
ya fuese con el cuerpo
Menos que una idea.
60 Lapsus. Ebrios de existencia.

Moríamos con la noche


entre el gélido abrazo del invierno,
quien tiritaba era el bosque
nosotros, agitados,
como la feroz corriente
del torrencial aguacero
que bajaba gota a gota
por nuestros cuerpos
no dejábamos plantearnos
la excusa del mañana
nos fugamos del instante
para ser con dios
esa pompa de jabón
perdida para siempre
con la brisa de la tarde.
Moríamos con la noche
faz oscura, señera y
moribunda del ocaso
la sed misericorde
el hambre tumultosa
la mar pudriéndose
en los cielos, la sangre
huyendo de los poros,
la misa oscura uva
celebraba, era Baco
encarnando en un insigne
monje que campana
tras campana anuncia
orgiásticos festines
era el día de la gracia
reventando ajís, manís
chocolatosos pezones
efervesciendo de miasma
y urgidas vulvas queriendo
ser helados y labios
sabios escupiéndose
hasta nunca más
morirse.
Pedro Absconditus 61

Y el hombre se repite
¡Oh melancólica sorpresa!
Divaga, sueña, piensa que piensa
solo se repite:
que un hombre no es el mismo
que el fallar de uno no es de todos
mas me persigo mientras más me bifurco
Repito, insensato, el mismo son de antaño
creyendo que no me vieron
más no volví, porque no estoy
solo regreso en el recuerdo
que partirá mañana yo ignorándolo.
Me desconozco. Retiño pinceladas de un nombre
que no puede ser el mío:
Niégame aquel que me defina
soy tantos
los pasos que nunca di
como amores furtivos
amores de mirada.
¡Cuánto no ama la mirada!
La fragilidad de su tacto, su desinterés
su atención proscrita.
Pero no dejo de repetirme.
Un hombre ha pensado el universo en un segundo
empero, el silencio vence a cualquier entelequia
Una caja de licor
sume en el terrible pathos de ser esto:
átomo vociferante iridiscente
hiriente fiera
padece de pasión por no sentir su sexo
el parto bestial que retumbante tiñe de colores
Es la angustia, el eco que regresa
¡Cicatrizante esquirla!
Agudo resonar de esbozos tristes
Taciturno rasguño plasmando el presto ahora
¡Esto me das, oh vida mía, eco punzante!
62 Lapsus. Ebrios de existencia.

Taciturno
Buscarme
ver sus rostros
no verme
Silencios gastados
miradas las negadas
soplos de existencia
en que se pierden
en que me voy
en que me disuelvo
Adentro nada, un yo
un reniego
la bolsa cruzada
la flauta que sale
un hombre sin voz (sin vos ¿dónde estás?)
melodía carente
ojos hirientes
se van, todos se van
porque mirarlos es nombrar que son
que lo hicieron
sus culpas se llevan, los hechos se olvidan
¡Basta flautista!
Solo basura, rastros idos
del pasado, de ayeres
Ni siquiera el recuerdo de ser un Poeta
solo versos
solo papel
solo un Poeta.
Maldo 63

El Lectofílico
El lectofílico tiene la tendencia de copular con
los muertos, siempre y cuando la descomposición lo
lleve al paroxismo, al espasmo saturnal del espíritu.
Los libros que más lo excitan, como la mirada de
una ramera en la penumbra de su habitación, han de
ser libros viejos, con arrugas en sus páginas, sin
pulcritud, con el lomo lleno de gusanos purulentos.
A veces, encuentra los tratados de teología y
profiere palabras santas que eyaculan imprecaciones,
apostasías, animadversiones; pero con los siglos ha
aprendido algo de ellos: que sus páginas sombrías
son cementerios que albergan los huesos de un dios
saboreado por las larvas-conciencias, por las moscas-
morales, por la peste-sacramental. En un arranque de
locura, comienza a drenar las entrañas. El espacio
se ve penetrado por la mortecina, la savia, los
órganos triturados que apagan su garganta de sed,
de sales de fe-calidades. Cuanto más lee, su miembro
hermafrodita se transforma, se endurece, se humedece,
se dilata y se contrae. Al final, el retorcimiento de
los músculos y del espíritu lo dejan inmóvil como un
moribundo, mientras la densa nube seminal cubre los
cuerpos celestes que vomitan las horas.

II
Tragedia, sombra del silencio,
Dolor sin límite de una caricia lejana,
Veo los
Siglos ahorcados con las vísceras de la Iglesia,
Agujas de auroras y atardeceres que tejen
En mis ojos de arena la luz de la eternidad.
64 Lapsus. Ebrios de existencia.

III
A Laura Vanessa Osorio

La noche se hunde en mis ojos como un alcatraz


Que se arroja en el mar.
El aroma que subliman las flores de la soledad,
Desaparece con el viento de estrellas.
Mi espíritu surca el infinito con sus mundos
Y los astros que se incrustan en mi carne
Dejan volar la música cósmica, fulgor de
Constelaciones que guardan la esencia de
lo divino.
Noche, tu alma es un dulce sueño de visiones;
Eres el vino que embriaga a los amantes, almas que
Dejan brotar torrentes de llamaradas inagotables.
Noche épica de los tiempos, guardas las miradas de
bestias mitológicas
Asechando los dioses que sangran abismos.

IV
He tocado el silencio
con trozos afilados de cristales crepusculares,
Aurora con sus gritos pulverizados,
Pulsaciones que flotan en las vértebras
De las miradas,
Cielo que se esparce por los rincones
Orgánicos,
Lluvia de círculos lunares, de rostros incendiados
Que se hunden en el manto de las sombras y de los
efluvios espirituales.
Maldo 65

V
El hombre es una gota de universo que contiene
todos los universos.

Vida de sueños sin nacer


Intento seguir el amanecer
Caminando en la música del cielo,
Todo es ritmo sagrado del universo
Oración del tiempo que no cesa
Río de la muerte que canta en mí ser.

LA ODISEA
Al envolver la noche lenta de ojos de argento,
el cielo escarlata, las vinosas olas del ponto,
los dioses Olímpicos y los mortales que naufragan,
el divino Ulises de espléndida cabellera
a sus compañeros persuadió que las naves arribaran.
Los hermosos y escabrosos jardines de Poseidón,
Ayudaron a arrastrar los navíos a la playa.
Azotaba el Bóreas las velas y sus almas
Cuando desembarcaron en medio de la bruma.
Ulises descendió con presteza y, vuelto a sus hombres,
Les dijo: ”Amigos, traigan las cráteras llenas de
vino,
haremos una expedición en esta tierra ignota.”
Tal diciendo primero marchó, le siguieron los otros
Con raciones, vino y teas encendidas, que las divinas
huellas iluminaban el camino de negros auspicios.
66 Lapsus. Ebrios de existencia.

Y hete aquí que llegados a un bosque de abetos


Encontraron un nido de hambrientas Arpías.
Ferecide el de ánimo ingente sujetó la lanza,
Con broncínea punta, y rauda la lanzó al pájaro,
De hórridos graznidos, que la testa atravesó:
Brotóle glauca sangre que las alas de la noche cubrió.
Muerto el animal cayó a los pies del ingenioso
Ulises de áureos cabellos y prudentes palabras.
De la penumbra enseguida salieron más Arpías
Con garras de hierro y encendidos ojos ávidos.
Se acercaron veloces y degollaron a Ilión:
Desmayado cayó y cubrieron las sombras su mirada,
del fatídico fulgor que deja los cántaros de la vida.
El estrépito alarmó a los demás, y agitando
las antorchas
Apocaron los ataques hasta las aves ahuyentar.
Una vez que estuvieron solos siguieron caminado,
Y frisaron las riberas del taciturno Aquerón,
Con el abrumado corazón y las sombrías almas.
El campamento situaron allí y a comer se sentaron;
Atentos a la pira que relucía los exhaustos rostros,
Unos la leña partían para alimentar el fuego,
Otros venían a libar el vino en copas de oro,
Mientras el sonido de la cítara sus oídos endulzaba.
Mas embargó a Ulises un tenue descontento,
Por los enconos del numen que el tridente posee,
Y con esta conmoción en el corazón lacerando,
Maldo 67

a sus amigos habló: ”Es de ver cómo los dioses


sempiternos deciden el hado de los hombres.
Su divina voluntad arrazar montañas puede,
Y lanzar un oleaje de males que arrastra estelas
De muerte y desolación en los sembrados campos;
Son ellos también los que fecundidad traen
a la tierra.
Por eso en la gloriosa guerra de Ilión surgía
La torva faz de Ares entre las profusas
huestes Aqueas;
Aparecía corriendo con su majestuosa efigie:
la armadura de fuego en su espacioso pecho,
la rutilante espada guarnecida en su espalda;
la robusta cabeza revestía un sublime casco,
cuyo terrible penacho en la llanura ondeaba.
Cuando dejaba salir de su implacable corazón
Un clamor que surcaba las escarpadas murallas,
Los profundos valles y las doradas playas del mar,
El griterío de diez mil guerreros levantaba
nubes de polvo y estrépito en la contienda.
A la morada del dios que vive en tinieblas,
se precipitaban las almas como agrestes
corceles arrojados a un insondable abismo".
(Hiperión dormía en su diamantina mansión:
acostado en su lecho de las aguas del Leteo,
Emanaba un soporífero olor que lo sumía,
En torrentes de sueños e inmortales llamaradas.)
68 Lapsus. Ebrios de existencia.

Babe – diva del salón de té Málaga


En los bajos de la estación de San Antonio,
adornado por lumpen y malandros apócrifos,
existe un sitio para seres aquejados de insomnio,
buscadores de lides y amores lunáticos.

Lo adornan retratos de colección diversa,


manchados por el cincel del tiempo,
y espejos romboidales donde todo se dispersa,
todo se esfuma, igual que allí, con fugaz bombo.

Figuras de hombres y mujeres añorantes,


sentados a la mesa gesticulando recuerdos,
de otrora hazañas o amores deslumbrantes,
cuando felices eran por sus amadas adorados.

Ya los puñales están fríos, abandonados,


olvidáronse de romper carnes y robar vidas,
son elementos míticos casi extintos,
enterrados con lágrimas apolilladas.

Entre comensales de alcohol imbuidos,


aparece su cara de tristeza maquillada,
figura generosa y modales rudos,
la bella Babe, de amores alquilada.

Miradas de vagos recuerdos la asaltan,


la devoran mis sentidos envinados,
en su mirada los amores se retratan,
su cuerpo espurio suspira los pasados.

Al compás de un melancólico tango,


mi abrazo a Babe se prolonga al infinito,
un dulce beso me saca del vibrante atafago,
y una caricia en su pecho deposito.

Babe… Babe, por ti como el Cid me batiría,


contra hordas de cobardes moros,
el mohoso puñal siempre serviría,
para detener la carga de disparos.
Jaime Orrego 69

Milonga para un buey taciturno

En esa esquina de claroscuros fugaces,

la luz desmayada de un farol de carburo,

fue testigo del frenesí de dos bocas sedientas,

ahí, entre sombras, nos amamos hasta el desmayo,

ahí, la celosa muerte me partió, me desmembró.

En esa esquina de claroscuros fugaces,

la luz desmayada de un farol de carburo,

ilumina mis recuerdos, se cuelan rumores,

tu voz, mi voz, salen de las tapias, de mi piel,

cinceles de agonía los grabaron.

En esa esquina de claroscuros fugaces,

la luz desmayada de un farol de carburo,

desdibuja tu frágil figura, lacera mi memoria.

Desde abismos insondables me llamas,

me ahogo, me muero sin ti.

En esa esquina de claroscuros fugaces,

la luz desmayada de un farol de carburo,

se apaga, se apaga al unísono con mi corazón.


70 Lapsus. Ebrios de existencia.

Amores en rojo

Apareció vestida de sonrisa, doncella temblorosa,

agitada su alma por el pedaleo de su bicicleta,

y la cita de amor pactada,

jeans, botas y camiseta ajustada la realzaban,

interiores de seda roja, regalo de su amante,

se destacaban en su cuerpo, atizadores de deseo,

eran su cascarón rojo, fruta jugosa resguardaban.

Un suspiro irrumpió en el cuarto, cuando sin preámbulo

lo arranqué y bebí insaciablemente ese almíbar,

que solo a los amantes embriaga.

Mil veces mi nombre, no recuerdo, me susurró al oído,

mil veces le musité que la amaba, era toda mi vida;

la embriaguez total, le disputaba a la noche

su misterio,
una y otra vez nos abrazamos,

cabalgamos hasta el desfallecimiento,

no habían horas, el tiempo, suspendido, era nuestro,

nos fugamos a la eternidad,

nunca debimos regresar.

Jaime Orrego
Victor Arley Obando A. 71

El péndulo del aire

Los astros de sangre cubrían el péndulo del aire.


Imágenes alumbraban imperios de vértebras que
dormían como rocas en la cercanía. Cuerdas que
enlazaban mundos se ejercitaban en el arco de la
muerte. Castración de hemisferios. Buriles que abren
orificios en los ojos de la fatalidad. Grietas en
el firmamento, por donde salen las células del
infinito. Cabezas de panteones se aferraban al
borde de un deseo desconocido. Chispas de metales
sudando espejos envejecidos.

Primera regeneración del alma:


(La figura aparece crucificada en la luz de la
eternidad) Observo al Leviatán, con su cuerpo de
acero fundido y ojos incinerados, que devora mi alma.
Al agitar sus montañas en las corrientes de aire,
el negro cielo tiembla discontinuo hasta procrear
líneas de fuego, quebradas de humo que se chocan en
los peñascos. Del mar invisible surgen falanges de
bestias primitivas que recorren las calles atómicas.
Los pasos de la luna pastan en la semiótica de la
noche. Los tronos erigidos con fríos patíbulos,
con cámaras mortuorias, con máquinas que procesan
la atrocidad, hunden sus raíces en el corazón de
la nada. Oigo clamar la perra llamada Roma. En su
interior, pululan los cerdos de siete cabezas, las
sanguijuelas de generaciones Papales chupando el
caldo envenenado de las efigies. ¡Oh Roma! Todos
tus miembros se robustecen con las arterias de la
peste Bubónica que emana de mí, es decir, que emana
de todos. La escatología rigurosa presenta a Dios
como una garrapata amorfa y peluda del lenguaje.
La resurrección de guerras que trituran la vieja
Europa, con sus tentáculos idealistas y sus fauces
cosidas con fronteras, alcanzan a América en otrora.
Uno de los más grandes carniceros nació de la perra:
el Papa Urbano II. Su bendición acrecienta la sed
de las espadas que brillan en las gargantas…
72 Lapsus. Ebrios de existencia.

(Hace una pausa para contemplar una sucesión de


seres iguales a él, que se multiplican en el éter.
Sus manos tiemblan y su cuerpo desnudo trata de
conservar una posición menos dolorosa. El dolor
lo anega en las tiniebla celestes. Como el hígado
de Prometeo, su alma devorada por el Leviatán se
regenera al día siguiente)

Segunda degeneración del alma:


Vuelvo a abrir el mundo por la mitad. Mi conciencia
es cósmica. La clepsidra indica el nacimiento de la
luz. No puedo recordar la causa de mi desgracia. La
realidad se llena de callosidades; se entierra en
los cantos míticos de las columnas que sostienen el
tiempo. ¿Qué puedo saber yo de la temporalidad? Tengo
noción de ella por la respiración de los elementos:
la lluvia que fecunda el ovulo de la diosa revestida
de cordilleras, riachuelos, pantanos; el cisne de
fuego que calienta mi rostro y el viento nómada
que caza las ninfas en las fuentes perfumadas… ¡Ay
de mí! ¿Cómo puedo metamorfosearme en acantilado,
en sueño de abismo, en ritmo de electricidad que
se corta en palabras? ¿Quién puede escuchar todo
lo que digo aquí? ¿Mi sombra? (Aparece la sombra
personificada en un demonio que flota sobre nube
oscura) ¿Dónde te habías ocultado? Mis aflicciones
no dejan de cesar. En mi cabeza el dios Pan camina y
se glorifica bajo los coros de vírgenes sedientas.
Los sátiros observan el resplandor de mi cruz con
una sonrisa. Ellos me dan de beber el vino que
proviene de los pechos de Eros, con sus muecas
frenéticas. La embriagues diviniza mis sentidos,
los fractura, los perfora. El prisma de la insania
descompone la luz en múltiples tonalidades. La
percepción ahora se hace más horrenda, anacrónica.
Visiones de profetas errabundas se quiebran en mi
mente ¡Oh demonio! Mis manos y mis pies siguen
clavados en la luz. Sufro con calma el destino
nefasto. Como lo puedes ver, crecen unos cables
con órganos infectados en mis sobacos. También hay
un nido de pantallas en mi estómago, que colonizan
Victor Arley Obando A. 73

los desperdicios de la informática tercermundista.


De mis oídos, salen cañones que disparan bombas
de hidrógeno, virus cibernéticos, ántrax, bolas
de ceniza, fabricas, enfermedades, etc. Toda mi
estructura ósea está hecha con los excrementos que
acumula el consumismo. Las gotas de oxidación se
deslizan por mi aparato digestivo junto con grandes
rascacielos de Babel, satélites artificiales,
laboratorios, radiactividad, mutaciones genéticas,
millones de espermatozoides que viven en bancos y
mercados de miembros humanos. Las prótesis en mis
muslos están hechas con ciudades industrializadas,
con químicos altamente deletéreos, con cosechas
de obreros calcinados por los hornos crematorios
del capitalismo, con discursos de dictadores y
demócratas que se mueven como camaleones en la
monstruosidad de sus anhelos...
(Su alma se estremece por el desgarramiento. El
demonio se pierde en la vorágine del sinsentido. Las
palabras se retuercen en la alquimia del silencio.
La energía deja de manifestarse y todo parece caer
en el romance del vacío)

Tercera regeneración:
El esqueleto del sol lo he enterrado en mi sombra
de carroñero. Como mártir sin pulmones, sin cráneo,
con la masa cerebral afuera, de puercos erectos que
regurgitan a Jesús, coso mis nervios. La máquina
formaba sus rieles enflaquecidos suturando las
orejas de los gatos. Después, las enlazaba todas
con los brazos que reposan encima de la cama. Ella
no descansa hasta que los pellejos que me cuelgan
del hombro enmohecido se lo ordenen. Su lengua
horadada echa un humo que va descuartizando las
flores solitarias-- encendidas en las arenas del
cielo. Ahora me arde el ojo derecho que está en
el único pezón estratificado. Veo crustáceos en
determinados ángulos obtusos del cuadro. Más allá,
hay un cuarto oscuro. Cuerpos desordenados salen.
Todas las líneas horizontales se entrechocan.
74 Lapsus. Ebrios de existencia.

EL JUEGO
Para diego.
Realmente, cuando uno rehúye el combate
No es derrotado en él.
Pero moralmente es derrotado.
Porque no se ha batido.
El banquero anarquista, Pessoa.

Es irrefutable que todos los documentos, libros,


artículos, ensayos, revistas, opúsculos de todo tipo,
fotografías que copian desde jeroglíficos y petroglifos
hasta el arte contemporáneo, toda la producción
pictórica de la humanidad; pasando por pinturas
rupestres del paleolítico, por esculturas de ídolos,
por el metalenguaje de las pinturas medievales, por
el manierismo y el barroco; por el arte vanguardista
con las fotografías del excéntrico Dalí, del fascista
Marinetti, del hechicero Max Ernst, del desvelador
Artaud. Documentos y fotografías que no cometen el
descuido de obviar a las guanábanas del Nuevo Mundo,
ni a los artilugios y relatos de los indios: se
conservan las imágenes de sus plantas, sus collares
y sus mitos. Sabemos con certera calma que todo lo
que pueda conocerse del mundo y del juego está en los
archivos virtuales de una torre metálica y umbría,
que almacena los datos de la historia universal y el
desarrollo científico del hombre. La máquina, que ha
sido comparada con un hiperbóreo equipo de sonido,
una lavadora o una ballena; está en el interior de
un apartamento de 120 m2, con 4 oficinas para los
escribanos y recopiladores, con cocina de mármol y
balcón con vista al mar; un apartamento en el que
resalta la torre al centro sobre las níveas paredes
que ensanchan sus sombras. En el interior de una
ciudad caracterizada por rascacielos que confunden a
los habitantes, se escamotea toda la historia y todos
los avances escritos en distintas lenguas y distintos
códigos, a los que solo es posible de acceder con el
permiso de autoridades que descuellan por su hosca
catadura.
Hemos revisado todas las cifras que constituyen el
irrisorio universo que conocemos y vemos registradas
las reglas vigentes que maniobran el juego. Nos
sorprende encontrarnos con que el último siglo ha
Julio der Nasca 75

sido prolífico en nuevas normas y elongación de


viejas que han crecido infatigables desde lo que
llamamos protohistoria, a falta de mejor término,
puesto que ésta no ha sido esclarecida por ningún
tipo de verificación. Algunas de las primeras
reglas fueron reveladas a estrafalarios iniciados,
las otras develadas por rigurosos investigadores y
monjes budistas, quienes les dieron el nombre de
descubrimiento y de Satori.
Algunos creen que la simiente de El juego, ahora
lejana, inició oral y pasando por diversos materiales
ingresó virtualmente al interior de la acorazada
torre; hay quienes piensan fueron los Sumerios, que
comenzaron a dar forma a las primeras reglas, otros
que los dioses Arios con los Vedas complicaron el
juego prehistórico y los más que fue un dios, llamado
de todas las formas para ocultar su nombre, al que
creen El Innombrable. Quizás el origen del juego haya
sido plasmado en una piedra o un árbol, en la piel
de hombres o en playas, o esté dibujado en la ínfima
membrana de un átomo esquivo. Pero Algunos creen con
fervor inusual que en la oquedad de los primeros
espacios, antes de la carne y de las batallas, del
horror y la muerte, vino con el tiempo: el ritmo, la
intensidad y el timbre propios del creador o del azar.
Comúnmente se le atribuye el principio al viento y a
una música incierta que con él tremolaba. Para los
devotos occidentales la música primigenia proviene
de los inmaculados labios de un dios antropomorfo,
para los hinduistas, es la danza de Shiva la creadora
del mundo material.
Los científicos proponen por medio de la lógica una
resolución del juego nunca antes vista, ilustrativa
y elocuente; aunque verosímil no logra convencer ni
a los escépticos ni a los fanáticos de los primeros
jugadores. En todo caso resuelven la forma del
juego, ésta es: que se presenta como acertijo; pese
a ser un juego mental, hemos llegado a pensar que
su complejidad no reside en la mente del hombre,
sino en la necesidad de un cuerpo que sufra las
implicaciones implacables de perder; creemos además
que el juego, en vez de ser una tremebunda invención,
fue diseñado para divertir, extrañar y esperanzar a
los hombres.
76 Lapsus. Ebrios de existencia.
Lo primero que pudimos constatar es que el juego
puede transformarse según la época y pasar del
cuneiforme (del siglo IV A.C., descubierto apenas
en 1621 por Pietro Della Valle) a formar valles,
montañas o cascadas, el siglo postrero forjó una
multiplicidad de formas atravesando ranas, arboles,
soles, paisajes, mares y significativas onomatopeyas.
El primer acertijo se multiplicó también y cambió
de forma transformando a su vez las reglas del
juego: así surgieron las batallas y el asesinato
que tenían como recompensa tierras y mujeres, honor,
poder, piedras y animales. Pero vino un tiempo más
piadoso que separó al juego de su antigua relación
con la muerte, y conocimos a los olímpicos, a las
destrezas del deportista, al domador de caballos y de
instrumentos, al escultor, al poeta; paralela a estas
añadiduras, creó más dificultad al juego el teorema
de Pitágoras, la tablilla de barro Plimpton 322,
el papiro de Moscú, el papiro de Rhind, las Shulba
Sutras, en general, las matemáticas; con ellas los
juegos más abstractos: nos fascinó el ajedrez y las
damas chinas, el sudoku, la alquimia, el álgebra y
la física cuántica.
Supimos entonces que con la primera letra, o ideograma,
el acertijo se hizo más complejo y que el juego
que en un principio solo requería una respuesta ya
demandaba destrezas físicas y competencias mentales,
supimos también que no demoraron mucho en surgir
las asociaciones y los grupos, al tiempo que las
rivalidades y los pleitos, no faltaron quienes
quisieron documentarlo, no faltaron los que lanzaron
hipótesis, no faltaron perdedores, todavía hoy nos
falta un ganador.
Con las asociaciones y grupos hubieron vencidos y
humillados, que a su manera intentaron descubrir
el juego y con maña crearon algunas reglas.
Hubieron quienes aprovecharon el ocio de una vida
esclavista y que estuvieron cerca de ganar, cuando
lo intentaron crearon caudalosas reglas para no
ser alcanzados y aumentaron la dificultad para que
los desfavorecidos nunca vieran el destello de las
reglas más elementales.
En las calles y los parques, en las asambleas cotidianas
y las salas, en los templos y en los continentes se
Julio der Nasca 77

aumentaron los dialectos con divisiones continuadas,


lo sufrió el indoeuropeo, el egipcio, el griego y el
latín; las lenguas romances y los dialectos; con las
lenguas las historias: de los sumerios, los babilonios
y los egipcios, los hebreos fueron compiladores y
de historias griegas se deduce la influencia del
oriente. A las primeras dificultades guturales,
velares, palatales y labiales se añadieron gestos y
señales.
Con los imperios y la cultura se hizo imposible
recordar las primeras reglas y a pesar de los hombres
se cumplió con las subyacentes: las leyes y la
economía. Unos cuantos, escapando de los sistemas,
pudieron acceder al primer enigma que dejándolos
desconcertados, optaron por dejar la vida o largaron
una carcajada.
Las reglas más cercanas se pudieron resolver
teóricamente pero llevaron a una precipitación social
sin precedentes, a desconciertos, a voces de alarma,
dotando al juego de nuevas voces, de griteríos y
guillotinados, en la práctica pudo verse cómo ante
las reglas superadas se sobreponían frescas que no
diferían en alto grado de las previas, obedecían a
ideas y símbolos registrados a veces en panfletos,
otras en periódicos, unas pocas veces en tomos de
lujo, encuadernados con hilos de oropel, vestidos
con cuero de becerro repujado de oro y cerraduras
para llaves misteriosas; la historia mencionaba
héroes magnánimos, bandidos de inesperada ciencia,
mohínos sacerdotes, avezados filósofos y astutos
reyes.
El juego atrapó también a los espectadores incapaces
que avanzaban renqueando a ver las destrezas
circenses que impresionaban a la muchedumbre ahíta
de espectáculo, allí, eran: el ágil malabarista sobre
un monociclo jirafal, un trapecista intrépido y el
desconcertante prestidigitador; el patético payaso y
los animales habilidosos: un oso pardo con peluquín
y falda saltando en un solo pie; en otro tiempo
un gordo tigre de bengala que ahora con la carne
esmirriada muestra el esqueleto.
En las calles algunos chicos desarrollaron destrezas,
nos sorprendimos ante las luciérnagas que se alzaban
78 Lapsus. Ebrios de existencia.
con el esputo de fuego, de las peonzas que incendian
el aire y dibujan mariposas; del yoyo y las canicas
alumbrando en la noche o reverberando la luz del sol
como gotas escurriendo en las verduras.
Pestes, epidemias y pandemias complicaron el juego. Las
drogas descubiertas y las farmacéuticas completaron
reglas que el viejo Dioscórides y el venerable Sun
Simiao esbozaron, que la Ayurveda completaba, que
Hipócrates y Galeno continuaron.
En un tiempo fue la inquisición, fue el confesionario,
más tarde el psicoanálisis, la psiquiatría y los
manicomios, el juego se tornó peligroso, en otros,
vanos los intentos.
Fueron los dados del juego de Lilah, lanzados por
mortales, fueron las fichas, las partidas aciagas,
el tarot y el I ching; el billar pool, el dominó, el
parqués, los casinos.
En el siglo XIX fue una exigencia el uso del método con
fines progresistas, el método exigió de las ciencias
conocimientos veraces, con el método cartesiano
nos apropiamos de la naturaleza, nos causó asombro
sus descubrimientos, nos llenó de angustia y nos
motivó; deconstruimos a la naturaleza, si… pero a
nosotros también, así evolucionamos; inesperadamente
abandonamos al hombre primitivo que palideció con el
acertijo, que ha mutado desde la primera partida hasta
hoy hacia un juego maestro, poliédrico y perfecto.
Así pasamos de ser homo habilis, homo erectus, hombre
de cromañón, a homo sapiens y sapiens sapiens. Hoy
vemos cómo cambiamos de estructura mental abriéndole
paso al homo artifex.
Kant revolucionó algunas viejas reglas y las compuso a
su manera fea, aunque siempre se manifestaron reglas
que expresaron un desconcierto generalizado: reglas
que ordenó Hamman, Goethe, Baudelaire, Poe, Rimbaud,
Stoker; añadiéndose a éstas, las reglas del nuevo
mundo con las daturas, la ayahuasca, teonanacatl,
El peyote, el Popol Vuh, los sacrificios y los
eclipses. Pero no faltaron autores que domeñaran
las creencias populares como Asturias, Eliade, Davis
y Gordon Wasson. En Suramérica fueron el quechua
y el nahuatl invadidos por corsarios españoles, a
Julio der Nasca 79

los mitos y conocimientos, albardas y monturas les


pusieron antropólogos, etnobotánicos y de todas las
razas, iniciados, con estrellas de oro como espuelas
y cables de riendas.
Fue fundamental el Zen para romper reglas engoladas
como valvas, garapiñadas y parasitarias. Los conducidos
al destino de Sísifo abandonaron entre lágrimas el
absurdo, creemos que los conducidos al paraíso están
enjutos y cansados; de los que rompieron con el
samsara, nada sabemos.
Entre innúmeras palabras y copiosos números: el asombro
ante la destreza de los artistas y los científicos
que enriquecieron el juego hasta hoy. Sabemos que el
siglo XX y el siglo XXI crearon lo que hoy conocemos
como liquidez que va de la mano con la innovación
hacia un universo polifónico, desorientador, ultra-
diverso y diversificador.
Cierto día el juego se hizo increíblemente difícil,
cuando desapareció la filosofía con la peluda
metafísica y cuando de las matemáticas solo sabían
las maquinas, el día que una lagrima nada significó y
cuando entre toda la maraña reciclada de literatura,
ciencia, leyes, medios; es decir, entre todos los
discursos enredados y laberinticos se perdió el juego.
Aparentemente las reglas eran fáciles, lo vimos con
los mass media y los artificios desechables.
Fuimos engañados por poderes misteriosos (que
descubrimos luego, procedían de rascacielos gigantes
e invisibles entre sus hermanos) que desviaban la
atención del juego hacia dificultades fútiles.
En vista de las nuevas reglas y el creciente caos,
hemos tomado una decisión concluyente, la torre, que
es la administradora de la información general y
la energía global, fue consultada unos meses atrás
(para elaborar una investigación sobre el juego,
de la que da cuenta este informe) y posteriormente
secuestrada. Con miras hacia el desarrollo futuro
de la humanidad y el progreso en la resolución del
juego, considerando los últimos tiempos, las macabras
ardides y las ficciones imprevistas, concluimos este
informe justificando la necesaria destrucción de
la torre umbría, para retornar al primer acertijo,
80 Lapsus. Ebrios de existencia.
regresar a un estado más natural y deshacer así una de
las ficciones más perjudiciales de la humanidad: la
memoria, porque nos recuerda el fracaso del hombre.
Para no cometer los mismos errores favoreceremos
guías que trabajarán paulatinamente en la destrucción
de otras ficciones no menos graves y de reglas
peligrosas.
No somos terroristas, no buscamos tiranía, declaramos
que el hombre ha fallado, somos los nuevos jugadores,
más atentos, más conscientes, esperando el momento
en que nos encontremos con el primer acertijo para
matarnos o largar una carcajada.

Vamos a Urano
Hombre- Quiero devorarte, arrancarte la lengua y
comérmela cruda, sacarte los dientes como a Berenice y
luego soltarme de hilos, desplazarme levitando hasta
Plutón ¿ves ese sol? No es tuyo, me arde la piel cuando
te huelo, me hierve este corazón vaciado de sentido,
se me caen las uñas por las ganas de hundírtelas en el
pecho. Mujer, quiero comerte, saciarme, hacer de tu
polvo una montaña de desperdicios, quiero deshacerte,
hacer contigo lo mismo que la modernidad conmigo
¿suena terrible? (mira el cielo) ¿Dónde están amigos
míos? Tios, maestros, abuelos, los llamo, vengan
a contarme esa historia que huele a nostalgia y
desastre. ¿Dónde está el hombre? Lloro, chillo, me
hundo en el sin nombre, quisiera aniquilarme para
poder hallarme en un pozo inundado por plasma y
ambrosía; ven conmigo, mujer, prometo arrancarte
los ojos para evitarte el pánico de verme mientras
te penetro, vámonos nadando al urano de hershel a
decirle que no traiga a Cronos, vamos a huelernos
todo el helio de su atmósfera, para desvanecernos
por fín.
Mujer- ¡Qué propuesta me haces, animal-erecto! ¿Por
qué no aprendes a sentarte? Eso de alzar los brazos
es excitante ¿crees que me das miedo? Podrás perderte
en mi vulva y aun así ¿quieres quitarme los ojos?
Solo podré verte con desprecio, pobre hombrecillo de
cromañón con ínfulas de Carlomagno desvencijado… Si
hemos de irnos, perdámonos en el océano, prométeme
Julio der Nasca 81

bailar con tiburones, defenderme de axolotl y crecer


más que Moby Dick.
Hombre- Me desdoblo si es necesario, si me besarás
amor, le arrancaría el corazón a la serpiente
tentadora; si te vas conmigo, prometo hacer de mis
manos tenazas que amenazarían con asesinar gusanos,
sería un cangrejo colosal, alimentado de plancton.
Destruiría ciudades con torpeza.
Mujer- Vámonos camarada, saquémonos de esta jaula,
pero no sientes las cadenas cada vez que intentamos
soltarnos, no oyes como un eco el castigo de dios…
Adán, Adán ¿estás ahí? (la mujer y el hombre están
atados por un hilo invisible) Comienzo a desesperarme
¡ahh, déjame salir!
Hombre- No puedo soltarte, solo soy un hombre atrapado,
vacio, con más boca que hocico, menos garras que
manos calvas.
Mujer- Suéltame hombre o te mutilaré los brazos.
Hombre- Mujer, no me destroces que no soy yo, hay
algo que nos antecede. Estamos obligados a padecer,
seremos acaso como dos águilas que no pueden volar
amarradas entre sí y que es inevitable que estén
atadas, la única forma de continuar vivos es mansos.
Mujer- Pero ya estamos irritados, no podemos continuar
en el suelo, escucha mi corazón, vomita sangre en esta
tierra perfumada de smog ¡ahhg, sácame, suéltame!
(se sacude feroz, desesperada).
Hombre- Espera, me dañas, no me arranques los brazos.
Mujer- Prefiero vivir si debo mutilarte, te comeré
crudo hombresito.
Hombre- ¿Qué clase de homofagia es esa?
Mujer- Canibalismo, debilucho, para irme te mato,
pero ¿para qué? Dioses ¿para qué, si no sé llegar a
Urano?
Hombre- Acaba de una vez, destrózame, sorbete mis
vísceras, aliméntate de mí que te entrego mi cuerpo
como nido.
Mujer (lo lanza al suelo)- ¿Quién me ata? ¿Quién se
ha burlado?
Hombre- jajaja
82 Lapsus. Ebrios de existencia.

Mujer- ¿cual corazón despiadado a sembrado el humo y


el metal?
Hombre- jajaja
Mujer- ¿Por qué te ríes hombre?
Hombre- Porque es la única forma de evitar llorar.
En la noche he sentido tu olor tan cerca, tan puro,
hemos estado anclados a esta tierra vasta, que está
siendo devorada por las maquinas; he oído rumores que
vienen de arriba… quiero tocarte (gesto de tocar)
Mujer- ¡No!
Hombre- ¿Sabes qué tienes entre las piernas?
Mujer- Eso hará que nos odiemos
Hombre- Ya nos odiamos
(la mujer lo golpea)
Mujer- ¿Quién nos ata, hombre, qué espíritu cruel?
Hombre- jajaja, será el progreso, o la nada, el vacío
ata, la oquedad nos ha atrapado, quizá un rumor podrá
soltarnos, quizá una esperanza, podemos irnos juntos
pero no atados.
Mujer- ¿No has escuchado que la esperanza es una
virtud de los esclavos…?
Hombre- Y si no somos eso entonces qué, no ves la
soga que te ata, pero ésta te aprieta los tendones, a
las personas de antes las ataba fuerzas que han sido
destruidas. Los dioses han caído en el olvido, solo
quedan ecos y sombras que ni palpar podemos, queda un
vacio vertiginoso que nos ata, la fuga será meternos
dentro pero hay fantasmas celosos. Habrá que superar
la piel que con la mortalidad son las máscaras de los
dioses, nosotros somos la divinidad.
Yo conozco mis máscaras y las escondo, detrás de
la acuosa vacuidad, hay una montaña ardiente que
ensordece a los héroes.
Mujer (al público)- El alma se inclina, se introduce
en el hojal miedoso del cuerpo que es la boca y
esconde sus brotados ojos de cansancio.
Hombre- El alma se agiganta y desborda el contorno,
me angustio, a veces se esconde como babosa, ¡mujer!,
siento que se apaga… pero está protegida por tus
Julio der Nasca 83

brazos, es verdad mujer, que mascullo tonterías,


destrozo con arrebato gentes, maldigo, aborrezco y
siento un profundo desprecio por todo, el alma se me
esconde y me dan escalofríos terrenales, materiales.
Desde un silencio más que deseable, un rumor en los
nervios, entre las venas y las arterias; entre los
huesos y los musculos se ensancha:
Mujer- ¡El alma no existe! Siento frío, un silbido
acompañado por un vientecillo sigiloso me vence la
piel ¡La calma está rota!
Hombre- Ahgg ¡La calma está rota! Busco un clamor
resbaladizo que se esconde en un siniestro laberinto
Mujer- Olisqueo murallas de carne, voces lerdas
corren mustias entre mis neuronas, escapan de ideas
pestilentes. Sobre la carne abotargada, se distinguen
figuras serpentinas ¡Mira!
Hombre- Son demonios, hechos gusanos, se estiran y
se atrapan, como si un remolino los halara, como si
unos fueran mariposas y otros red nerviosa.
Mujer- Como nosotros…
2
(Sale la mujer)
Hombre- Voy a buscarme una luna nueva para desarmarla
de huecos, voy a reirme entre las estrellas sobre
el pánico casto. Derramaré desde las alturas aromas
turbios, danzaré desnudo y libre, haciéndome luz
y aire, luego de una luna vendrá otra, entre las
estrellas, probaré todo, no habrá estrella intacta o
velo inmortal. Ahora reina la inmortalidad instantánea,
todo lo perpetuo me aburre, se que moriré y cada
instante es un intento, cada intento muere a cada
instante, ¿Qué haremos para perdurar? Qué intento
frívolo… qué intención absurda… ya perdurará nuestro
silencio y ese será eterno. Lo único que haremos
inmortal será cerrar la boca.
84 Lapsus. Ebrios de existencia.

Animalaria
Ocaso,
¿Una flor no se regocija ante una mirada?
Una mirada en silencio busca refugio en el eterno
lazo iracundo del amor, se acerca furtiva, mira
lánguida como la víctima de un cuchillazo, se inclina
sumisa como una cicatriz ante la angustia. Una planta
pegajosa se desliza hacia el cielo indefectible que
el odio cubre de neblinosa oquedad; un nimbo pasa y
se esparce, vuelve a ser nada o nimbo explayado; el
parásito trepa como cólera intempestiva, busca en la
copa reinar perversamente.
El mandril huraño se vuelve contra el arborence
y escupe una llaga flemática florecida de golpes
vespertinos, continúa su observación instintiva
sobre las cortezas duras, los caparazones, los
tallos, las perfumadas y aromáticas plantas, los
corroñosos y parasitarios troncos pútridos; se
sostiene sobre una ceiba colosal, más feroz que
león temeroso, exponiendo su maravillosa nariz
rojiza como su trasero, exhibiendo los colmillos en
una mueca que llega a la carcajada, llevando hacia
atrás los labios para que salgan las encías con sus
desgarradoras fauces. Un zagal cruza distraído y
lo sorprende el macho con gran destreza, alargando
oblicuamente el brazo pardo, revelando los vestigios
de la última contienda, el zagal que es ágil se
sorprende y vencido alza la cabeza. El macho lo golpea
vociferando furioso, el joven reculando obedece y se
suspende de un vejuco apacible, emitiendo sonidos
que irritan a los demás miembros de la manada; cual
mono aullador comienza a bramar medroso, el macho lo
ignora, esquiva su torpe y sumisa mirada. Una hembra
no logra apaciguarlo, con la mirada, el zagal delata
una separación de su familia.
Aunque el macho se muestra insociable y furibundo
domina a todos con su magna figura, con su trasero rojo
muestra madurez y vigor. Luego de la intimidación, el
macho dirige su mirada acezante hacia otro trasero,
vocalizando una tonada enfermiza y vetusta:
uu uu uu aaa ii uu uu aa
aauuu auuuuuu hehheh
ua ua heheuu uu uu aa.
Julio der Nasca 85

El macho se posa en una rama erguido y comienza la


persecución de la hembra que se muestra abrumada
al comienzo y va cediendo poco a poco a los cantos
idiotas del macho: cambiando el pánico por apetito
la hembra accede a la sonrisa hipnótica, a la
mefistofélica mirada y se le ofrece, el macho se
hunde adentro, soltando la prole en blanquecinas
gotas: demoró más en asediarla que en terminar.
Los otros mandriles se ocupan del alimento,
algunos lanzan una mirada con sigilo y otros se
contonean sagaces entre las ramas, en algún momento
un pugilato comienza, en el cual, dos zagales
demuestran su brío esperando que un trasero rosado
se les entregue con facilidad.
La ceiba es el hogar maravilloso donde habita el
pánico y el amor, madre que se extiende hasta gobernar
el universo, explayando como una plaga ociosa a
sus múltiples colas y hacia arriba sus innúmeras
cabezas, despedazándose en aromas maternales desde
su verdor inalcanzable; sí en el Yggdrasil gobiernan
los dioses en las alturas de Asgard, en la ceiba
solo pueden considerarse señores: los monos, esos
seres que braman la idiotez del hombre al haber
descendido del templo sagrado que es su vientre
veleidoso y fuerte, que en secreto ama el bao bab
y que en todo caso se comporta hostil con una raza
pusilánime. El mandril se aferra a una rama con el
vigor de pocos martillados años, con arrugas que
parecen siglos, porque aun cuando su aprendizaje
ha sido arduo las arrugas son instantáneas, sin
necesidad del pensamiento ha templado su voluntad
hasta el abismo donde no hay voluntad, donde toda
acción se antecede por otra para entregarse al
devenir desperdigado, en esa eterna emanación de
energía hacia la muerte; donde ha consumado los
pensamientos invisibles, la libertad viciada, la
acción sin remordimiento; viviendo vigorosamente
se ha entregado al instante. Alardeando una fuerza
más poderosa que la maquinaria indefensa de un
aeroplano, se levanta como una vara con sus brazos
fláccidos hacia arriba subyugando una rama, como
si en esa sutileza de las posiciones estuviera el
secreto de su sabiduría inocente; con su cadera
ladeada, sus piernas curvas y levemente dobladas
se posa con la poesía de un pájaro atrapado por
el gato. El mandril sonríe, sin saber que sus
86 Lapsus. Ebrios de existencia.
colmillos semejan una sonrisa de esa raza hermana
aborrecible, débil y calva, escucha su manada
cuchicheando carcajadas, borbotones de sonidos
que identifica, entonces él también aúlla y todos
comienzan el ritual de caza como los guerreros más
intrépidos.

La presa
Los duikers se encuentran tragando frutos que caen
del árbol, la piltrafa de los dioses, carroña
para estos débiles animales vertebrados, dotados
de ojos esféricos, oscuros, que logran una visión
cercana a los 360 0 y que los hace hermosos. Quizá el
oxímoron: sol negro, debe corresponder a la belleza
de estos ojos que al final son puertas protectoras
de la glándula del olor, olor que se disipa con
el pánico y se espesa en el cortejo. Su cara larga
termina en punta. En la punta de dos cachos, cuernos
pequeños que servirán para defenderse inútilmente
como el pico para el colibrí.
Un pequeño duiker se acerca a la maleza, todavía
puede oler el olor de su padre, tan seguro que le
confía la lejanía. Roe una corteza, husmea un poco
entre las ramas, actúa mecánicamente, de pronto,
alza la cabeza estirándola como tortuga y mueve
sus orejas ovales con rapidez demente; su padre
parecerá conmovido con el pequeño, en respuesta
sólo se dejará abandonar por un trote lento con
curiosidad de gato, mascará una fruta de fibra
algodonosa, con semillas del árbol sagrado, bajará
la cabeza de cuello largo que no podría meter en
caparazón, puesto que en vez de caparazón tiene un
almohadón nervudo, de carne. Se zampará el fruto,
el fruto soporífero que en un descuido mortal le
cobrará la vida de su pequeño.
Se escucha la alarma, poco a poco la estridencia, los
graznidos se despliegan, dejan al cielo desmembrado
en la ruindad, el eco retumba en los arbustos, la
maleza se estremece, se arruga y luego surgen los
aullidos, los rugidos que permanecían en pétreo
silencio y que ahora se arrojan venciéndolo;
Hu huuuu ahhh hahaha
Huu huu haha aha uuuu
Auuu auuu hhaha au auuu.
Julio der Nasca 87

Se escuchan tanto graznidos de espanto como aullidos


que parecen una seducción perdida o un sexo que rutila
por no ser permitido. Los duikers, dada la velocidad
perentoria del depredador, no logran discernir quien
aúlla, como si no distinguieran entre pájaros y
mandriles, convencidos ya de la matanza… en su descuido
fatal…
El padre levanta la cabeza presa del terror, presa
de la lentitud, presa del mandril que le retuerce
el pescuezo y le obliga a manar el rojo como el que
le pinta la cara. Se deja escuchar un eco pálido,
un gimoteo rápido acompañado por el último suspiro y
un código final que las orejas marcan en la lejanía
del otro lado, los ojos se cierran y se apaga el sol
negro, mientras una turba de mandriles se abalanza en
su cuerpo que ahora es fardo de pliegos de carne. ¿Qué
podría hacer el pequeño duiker aterrorizado? Corre
por el laberinto entre la hierba creando un cauce,
esquivando alfaques y a lado y lado se ve algo así
como el pretil que forma la maleza. Viéndose el pequeño
duiker como un tronco flamante que va al acantilado;
ciego, olvidándose de sí se le doblan las patitas,
se cae, se abandona y es así que pasa a formar parte
del festín: las garras se hunden en su frágil cuerpo,
los colmillos en su pecho y sus ojos exudan sangre
hervida destellando ácido, se cierran, otro sol negro
que se apaga. Los demás mandriles despojan de su cuerpo
las vísceras, manchándolo todo, cubriendo la maleza
de risa, excrementos, sangre, colores, carne plateada
como el rio que termina en una caída, en un salto al
abismo, luego el silencio.
Los feroces y crueles mandriles se alimentan, retroceden
ante el silencio juez de la naturaleza, para contonearse
chistosos entre el verdor perdido de las plantas. La
turba loca olvida al viejo líder, quien comenzó el
asesinato, al descabezador.
El macho mira con ojos flamígeros, con sus fauces
maculadas de sangre y su cara de un rojo vivísimo,
fosforescente, terrible; se encuentra en un inmenso
desencuentro: su soledad perpetua, esclavo de un poder
que lo aleja del resto se siente el gran depredador
y lo es, es raudo, trémulo, rugido incesante cuando
se debe, garra ágil en el pescuezo, aullido agudo,
estremecedor pero melancólico. Se precipita al vacío
como un suicida santo, se viste de fuerza y coraje, se
88 Lapsus. Ebrios de existencia.

enciende como una hoguera, se olvida, asesina, se ríe,


es fuego fatuo, ardiente furor, pero está solo.

La presa
¿Acaso una flor llora en el ocaso?

El macho se aleja de la manada, su vejez latente y


su curiosa sabiduría le hace girar el rostro hacia el
silencio, abandona las sonrisas infames, el bramido
feroz y torpe, los golpes de novicios. Se deja atrapar
por el silencio inconcluso, dejando el tiempo de ruido
va buscando la oscuridad, donde no haya nada que con
sus pocos años repudia, la manada; pronto se aleja, se
extravía, encuentra un tronco donde medita sin palabras
con su verdad de alzar brazos y de gesto rugoso.
Ha sentido un olor, siente una presencia, escucha una
rama quebrase que ha servido como aviso, voltea su cara
temible, bella y ve los colmillos hambrientos de un
hermoso leopardo, enemigo terriblemente seductor. Se
deja maravillar por su vil mirada sintiendo un terror
que se le sube al pecho y lo agita, pronto alimentará
un excelso animal, pero no sin antes luchar, quizá
vencerlo; y está en esto cuando a la izquierda surgen
dos ojos relumbrando bajo la tarde; convencido ya del
pavor se lanza a la fuga; el segundo leopardo se relame
el hocico, mientras el primero agita el suelo como
tormenta y la tarde retumba hasta el cielo y el viento
es traspasado por el leopardo, el mandril aúlla hasta
donde su manada lo aborrece. Le faltan ya pocos segundos
cuando los colmillos penetran su carne, parece fuego
que se extingue, como último aliento el tizón de su
garra se hunde en el ojo del leopardo, centella muerta,
gime el leopardo y llega su hermano para arrancarle el
brazo al mandril, en un desmembramiento impetuoso se
escucha el desgañitar. Cándido, el mandril se retuerce,
chifla y resuella ahogado entre la sangre, ahogado
entre el silencio del fuego que vuela y se desvanece.
Satisfechos ya los leopardos dejan abandonado ese
cuerpo exangüe que fue el líder de la manada perversa,
bella. El leopardo se recuesta sosegado, bosteza, se
lame victorioso y no olvida que fácilmente podría ser
presa del león.
Poetas Fallidos 89

A La Barca de los Locos

¡Basta de teatros ficticios


de escenarios sin polvo
de luces artificiales!
La vida si es algo es mentira
el teatro lo es todo
ser uno sin temores, sin unciones.
Pongámosle fin a los créditos,
autos y museos, no queremos
que al vivir le pongan precio
porque nadie podría, entonces,
soportarlo, hay que dejar de
andar como pingüinos al ancianato,
hay que fugarse, negarse
Porque el arte es libre y el hombre frágil
¡No insistan en ponerle cargas,
el hombre solo tiene el hábito
de no servir para nada!
No lo culpen.
90 Lapsus. Ebrios de existencia.

GRUPO TEATRAL “LA BARCA DE LOS LOCOS”

“ÁNGEL O DEMO”
Autor: Bernardo Ángel Saldarriaga

AÑO 1990

Bernardo Angel Saldarriaga 91

COMENTARIO SOBRE LA OBRA

El hilo conductor de esta obra lo constituye la reflexión


del hombre sobre su historia, incrustado en esta
sociedad. A través de un texto poético, hace lo posible
la mirada de un tiempo sin memoria.
92 Lapsus. Ebrios de existencia.

Música: Réquiem Lacrimosa de Mozart. La mujer y


el hombre descansan al fin. Calor de una hoguera,
como cualquier noche, están perdidos para el
mundo pero ganados para sí.

MUJER: Las galletas que tanto nos gustan.


(Se reparten las galletas: partidas,
entregadas) tomad y comed, esta es mi
chimba a todos entregada, sangrante,
espumosa y olorosa.
Cae la noche ¿te das cuenta? Pongámonos
el saco, a lo mejor llueve, no sabemos.

HOMBRE: Otros como nosotros, juegan a los naipes,


se emborrachan, no les queda sino eso.
Nosotros tenemos desesperos y nos
cubrimos con hilachas. Cuenta, cuenta
hembra… estoy aquí, tú allá.
Te siento, te oigo mal; pero te veo. Horrible
resisterio el de las noches. Si me preguntan
dónde vivo, les diré que en las afueras; pero
adentro, muy adentro de mí mismo.

MUJER: Allí duele, una simple tarjadura y la


respiración es otra. Ni para qué preguntarte
quién te trajo al mundo.

HOMBRE: Por qué no, pregúntalo y te lo diré despacio:


una escoba.

MUJER: ¿Estás bien aquí?



Bernardo Angel Saldarriaga 93

HOMBRE: No tenemos lugar, un ratico, un suspiro y a


otra parte. Nos ahogamos en la palma de la
mano.

MUJER: El espacio no está allá, está aquí (señala la


cabeza)

HOMBRE: (Con un gesto) ¡Qué jaqueca! (mirando)


Antes veía hombres, iban y venían, ahora
sólo sombras. La voz como de otra parte
les venía.

MUJER: ¿Qué hacer contigo? Lo único que haces es


mentirte.

HOMBRE: No pronuncies, no digas. Una sola palabra y


se encoge mi sustancia.
La vida ha sido cruzar entre cuchillos.

MUJER: ¿Y el teatro?

HOMBRE: El teatro, fue aquel sueño. Descubrimos que


no había historia, que Sófocles si existió,
era una sombra, Shakespeare, aquel canto,
Calderón sumaba y luego lo arrestaban. Así
era ayer, así es hoy. Los nombres, no son el
arte, las épocas no son la vida, los sueños
no son la historia.
No te entretengas, acordarse es retroceder,
y el salto exige una mirada penetrante.
94 Lapsus. Ebrios de existencia.

MUJER: En alguna parte nos están viendo. Cuando


todo se nos marcha, levantamos los muertos
que nos faltan.

HOMBRE: ¡Qué no se agote el papel! ¡Qué los


empresarios tengan a bien darnos sus
propuestas, porque después que nos
marchemos, no habrá nadie para qué
contarles!

MUJER: (Dándole con un palo)


¿Qué es esto? ¿Qué suena ahí?

HOMBRE: Antigua barricada, donde los revoltosos


orinaban.
Para todos, estoy resonando. ¿Quién nos
llama a existir desde esa orilla?
No tengo nombre, estos huesos a polvo
vuelven. Ni fe, ni padres, ni hijos, cansancio,
consumo y miseria.

MUJER: No tan duro, que se oye en otra parte y nos


copian, dicen algo parecido para presentar
examen, para pasar al otro lado.

HOMBRE: También yo, oí: en algún tiempo; al querer


decirlo nada fue. Estaba hecho para ser un
signo borroso.
Se han ido, nos iremos. ¿Y siguen en sus
trampas?

MUJER: ¿Quién te dio derechos para hablar así?


No inflijas más dolores a la carne.

Bernardo Angel Saldarriaga 95

HOMBRE: Reparte las galletas, ¡Qué recuerden que


son hombres!

MUJER: ¿Te crees Cristo, o qué güevón?


Poco te falta para transfigurarte ahora.
Déjalos allí, comidos, salpicados de viruela,
¡qué se entiendan con su padre eterno!
Bebedizos tienen en las manos. El único
acuerdo: es de vida.
Nosotros hablamos con la muerte por
delante, esto es grato, esto es bello, siendo
muy terrible.
¡Dadles con la metra en plena cara,
quémales sus casas y dispersa sus
ganancias, tortúralos por siempre para que
conozcan lo infinito por pepitas!

HOMBRE: ¿Entonces quién? Hagámonos uno con el


padre. Su hijo no tuvo donde reclinar su
cabellera.

MUJER: No importa, tú eres calvo. Dejemos los


zapatos, el hombre está fijo de tanto
confortable.
El arte es sucio, porque está entregado.
Esto no se resuelve tan directo. Los
callados tienen sabrosuras infinitas.
Usamos términos que otean la locura.
¡Dios de desgarres atraviésame! Es hora de
actuar y de mentir.
Estando secos, no hagamos patria.
¡Qué patria pueden hacer, hombres sin futuro,
colgados de las güevas, horqueteados de
las chimbas!
96 Lapsus. Ebrios de existencia.

MUJER: ¡Tomen una foto y vayan donde el putas!


¡A qué te filmen hijo, a que te midan la
pergoña!

HOMBRE: Socava intersticios en mi cama, ¡toca el


gloria, repunta, qué vamos al destierro!
Dicotoledónica, saca tu frasquito, penetra
en mis rasguitos.
Los padres entregaron a sus hijas, y a
cambio recibieron beatitudes.
La palabra viene inscrita desde siempre,
esto lo sabe quien vio la escala de Jacob y
palpó las manos de Esaú.
Todo para que dios sea el mismo que
corrompe.
La verdadera escritura se nutre de un foco
de infecciones.

MUJER: El antiguo testamento por ejemplo: ¡Qué


suplicio!
Es poeta hasta que se acuesta. La vida
sufre en su carne y él ni se lamenta.

HOMBRE: Si no recordara, si dejara de ser. Demos una


vuelta sobre el cerco, creo que no hay nadie,
al menos, hoy no espían, están atareados
en sus fiestas, fabrican combustiones.

MUJER: No hagamos ruido, sólo si me hacen el amor


haré bulla, disiparé la niebla. ¿Te gusta?

Bernardo Angel Saldarriaga 97

HOMBRE: Al principio no entendía, hay que hacer


sonar el anca. Ese jadeo ¡Qué prodigio!
Arrúllame con él.

MUJER: ¡Otro día, puerco!

HOMBRE: ¿Y el cine? El cineastro llueve aplomo.

MUJER: Lo viste, ¡qué bien viste! Argollas, cadenas


y pulseras.
Cabalga y dice: rueden ¿No crees, que hay
un lugar más intenso, más seguro, más
caliente?

HOMBRE: Si lo dices, lo sabes; pero cómo me


preguntas, disuades.
Así es que debemos sugerir acabando la
fiesta.
¿Niña, qué calzones te ensucio?
Lo trágico entra en las lindes del bosque.
¡Qué te mojen la cresta de gallo, qué el arte
nos haga parir hecatombes!
Comamos otra galleta.

MUJER: ¿Con qué dientes, mi vida?

HOMBRE: Con el amasijo del codo, hasta que te vuelen


toda, hasta que te catecumenicen el hito y
sin hijos seremos parientes.
98 Lapsus. Ebrios de existencia.

MUJER: (Brincando) Celebremos el rito sin año.

HOMBRE: No me gusta estar, ser otro aparecido. Para


que veas que vivir es un vicio y tal vez de
los peores, pero como todos lo encuentran
divino, se putean las horcas.

MUJER: En esta parte de la obra, ¿qué debo decir?

HOMBRE: ¡Que el teatro también desvaría, qué la


religión nos impide el silencio, qué Mahoma
va en buey, qué Cristo está preso, qué
Buda pesa muchísimo, qué los vedas son
ilusiones!
Esos poquitos que vienen a ver están
rematados. Proleto para decir algún caso,
está que se come su brazo, Cosiaca reniega
en dos mil, Israel da de beber al multado,
todo porque hay que trasmitir.

MUJER: Frente a Calderón, tus actos sacramentales


son aviones.

HOMBRE: ¡Aceite, que buscan degüello!


Cacorros, al cardenal lo vi en su estrado,
traía mensajes aproféticos, políticos
acostumbran masturbarlo pensadito, claro
que los mesiánicos acechaban, envergadura
de pistolas y armas fieras.

Bernardo Angel Saldarriaga 99

MUJER: ¿Otra misa acaso? Conversa sacristán.

HOMBRE: Proleta, estás alterado por el culo, si Don


Quijote se diera cuenta te haría Sancho
Panza.
¡A buscar poetas, como decir de aquella
mirla!
¡A los molinos fraccionarios!
¿Entonces qué? ¿Hacemos teatro, o nos
comemos el daño?
Venga la santa que el virrey está en pie.

MUJER: ¡A trasponer la gloria y a mancharla! ¡Sin


calzones vengo enanitos!

HOMBRE: ¡Al pintor, mi querida! Los fieles difuntos


descansan en paz.
¡Qué los bribones te asistan!
La actriz se hizo la pulcra y se la comió el
comején, tan gorda estaba, que por su dicha
no entraba, tan aparente era, que no creyó
que sudaba, tan crédula fue, que hasta
pensó conquistarse remando, mascando su
chicle de reina en pretil.
¿Las inventa usted, o se las carga el
marido? Una de dos, convencidos estamos
de que su teclado barullo, sólo termina en
murmullo.
Usted es hueca por dentro, almibarada de
efectos.
100 Lapsus. Ebrios de existencia.

MUJER: ¿Para quién son tan feos pronósticos?

HOMBRE: Para quien sepa adiestrarlos, para esas


insufribles niñitas, que se creen artistas sin
traspasar su memoria.
Vivo, existo y me cago en el todo. Para eso
mancillo el teatro.

MUJER: Te harán recoger de un totazo, invertirán


sus denuncias para supliciarte mejor.

HOMBRE: ¡Qué vengan, les tengo un regalo, risa en


sillita de ruedas!

MUJER: Rudo, como descollado, descuadernado.

HOMBRE: ¿Para qué quiero un desfile de tangas, si


no veo?
¿Para qué la gloria si estoy mueco?
¿Para qué el orgullo si estoy cojo?

MUJER: ¡Anda a qué te pinten virtudes! Aquí no hay


más remedio.

HOMBRE: ¿Quieres qué me tire desde el puente?

MUJER: Mucho cuidado con el agua, beben los


rufianes.

Bernardo Angel Saldarriaga 101

HOMBRE: De venganza en vengancita me habréis


visto. No compro más botones, voy al
descubierto.

MUJER: ¡Qué sorpresa! El primero que contraría la


fineza.

HOMBRE: ¡Ahí se los mando, para que engullamos


pereza!
Solo, cansado y ulcerado, atravesé la
historia hasta su fin.

MUJER: ¿Y eso qué? ¿De qué te sirve desastre?

HOMBRE: Lo digo por si hay un director que lo filme, lo


presente, lo compren.

MUJER: Te dije que no hay directores, sólo presencias


con mil reticencias

HOMBRE: Nos hace falta tiempo. ¿O es que esperan


vivir eternidades?
Alejandro vivió hasta los treinta, Rimbaud
se fue a los trancazos.
¿Ustedes desgraciados se quieren gozar
toda la herencia?
No, retírense antes que los llamen a lista,
antes que les nombren verdugos aparte.
Reconozcamos, ésta es la última obra que
escribimos.
¿Suponen que tengo más pendejadas por
decir?
HOMBRE: ¡Ni que fuéramos: Horacio, Virgilio, o Don
Homero! No, aquí las cosas se dicen rapidito.
No hay que esperar muchos años para sentir
vergüenza.
¿Qué más hay por ver? ¿Algún grupo de
teatro? No nos gustan esas cosas.
Otro Cristo, otro Buda, Maharismas,
Krisnamurthis, ¡Qué indecencia!
Gustavo, para qué estudias más Budismo,
es preferible quedarse calladito, así
entendemos más la muerte.

MUJER: ¿Y quién dijo que la muerte había que


entenderla?
No faltaba más ahora que hay entierros
tácticos.
Se acumulan nubes, las palomas se suponen
limpias.
Quedémonos como estamos.
La sabiduría no se almacena.
Es mejor ser en la memoria que en las cosas.
Toda cosa tiene su defecto, todo intento su
cansancio.

HOMBRE: Yo por ejemplo no hubiera llegado a viejo, si


le hago caso a mi mamá: “No piense tanto
mijo que eso es muy dañino”
Cuando uno está muriendo no hay manera
de leer nada, hay que soltarse y listo.
La Patética es una poma en tal jaleo.
¿Qué quién va a organizar los cuadernitos,
que si entenderán la letra, que si no alterarán
el orden?
¿Cómo puede descenderse a los infiernos
con tanta carga de implementos?

Bernardo Angel Saldarriaga 103

MUJER: ¿Qué si nos desvirtuará la historia?


Los gusanos velarán nuestras entrañas,
entonces: ¡qué sufragio!
Ven a verme por raticos, aunque las sombras
desaparezcan en el acto.

VOZ: ¡Oiga, oiga! ¿Quién escribe esas


güevonadas? La noche y sus milagros.
¡Adiós boquitas afectuosas, menjurjes de
pocilga, facturitas de ocho cuartos, policías
y adivinos, artísticas del montón, peluqueros
y rumbistas! ¡Si me han visto no me acuerdo!

MUJER: Acuérdate que tienes cita con el médico.

HOMBRE: ¡Qué recete en sus altares, que rece para


sí!
Ni la salud me alcanza, ni la enfermedad
me duele.

MUJER: ¡Un momento! ¿Y los vecinos?

HOMBRE: ¡Qué sigan cayendo y sufran de contado!

MUJER: Ni una sílaba bonita. ¿Ni un recordatorio?

HOMBRE: ¡Qué no era nadie, que si en algo los creí,


por mucho me perdí!
Ahora me retiro, no hago falta.

MUJER: ¿Y el karma, tus ataduras pasadas?


104 Lapsus. Ebrios de existencia.

HOMBRE: Se las comió Inocencio.


Nada tengo que ver con ese justo. Allá
vosotros. ¡Triclinio, partamos enseguida!
¡Para nosotros la feria ha terminado!

VOZ 1: ¡Qué no suba!

VOZ 2: ¡No lo dejen!

VOZ 1: ¡No está preparado!

VOZ 2: ¡Le haría falta, mucho más!

VOZ 1: ¡Cójanlo! ¡A la policía! No hay derecho a que


se vaya ironizando.

VOZ 2: No sabía hacer pipí y ya se marcha.

VOZ 1: No supo lo que era criar un hijo.

VOZ 2: Nunca trabajó, no sudó, no estudió como


nosotros.

CORO: ¡Qué lo cojan, que siga en el barro, como


cualquier gusano!

VOZ 1: ¡Mátalo!

Bernardo Angel Saldarriaga 105

VOZ 2: ¡Entiérralo!

VOZ 1: ¡Revívelo!

VOZ 2: ¡Consíguelo!

VOZ 1: ¡Afílalo!

VOZ 2: ¡Afílialo!

CORO: ¡Orgullo de nuestra patria: somételo!

FIN
106 Lapsus. Ebrios de existencia.

LOS MÚLTIPLES SABERES QUE CONFORMAN


LA FILOSOFÍA PRIMERA DE ARISTÓTELES1

Al Maestro Gonzalo Soto Posada

Ahora ya trazados esos límites busquemos dar las pinceladas correctas


para plantear la “lógica interna” que hayamos en la Metafísica. La hipótesis
de trabajo es desarrollar cómo Aristóteles en el trasegar de su pensamiento,
se propuso encontrar ta\ prw=ta ai/)tia kai\ ta\j a)rxa\j en varias formas
de saber de la filosofía primera: 1) en una primera instancia en el estudio de
las causas y principios; 2) luego en la ciencia de To\ o\n $(/ o\n; 3) posterior a
ella, en el estudio de la ou)si/a, d) y concretará con la Qeologikh/ y el motor
inmóvil que es la finalidad de todos los anteriores “escalones”: cuya lógica es
fundamentar un principio supremo y primero.
Es importante dejar claro que sin esta lógica interna sería imposible llegar a la
teología por un camino correcto. Esto se puede entender de la siguiente manera:
En el primer escalón se encuentra la <Etiología>. En primer instancia se
ocupa de contraponer al Arte y la Ciencia, pues aquella está más en el terreno
de la práctica mientras ésta en el de la teoría, “Y esto porque los unos saben
la causa y los otros no. Efectivamente, [los artesanos] saben el hecho, pero no
el porqué, mientras que los otros conocen el porqué, la causa” (981a 28-30),
dice además que los “artesanos” (a)rxite/ktonaj) saben por lo individual,
y creen con ello que ya alcanzan la sabiduría; mientras que los hombres de
ciencia conocen desde lo general, no por lo accidental o el azar sino por lo que
es constante. De allí que reitere que aquellos son más sabios porque conocen
la teoría y las causas: el porqué de las cosas.
Por tanto, al finalizar el primer capítulo del libro A, expondrá que (982a
1-2: Trad. García Yebra2):
o(/ti me\v ou)=n h( sofi/a peri/ tinaj a)rxa\j kai\ ai)ti/aj e)sti\n e\pisth/
mh, dh=lon
Resulta evidente que la Sabiduría es una ciencia sobre ciertos principios
y causas.
Aquí convenimos en que se ha dado el primer escalón, porque si la filosofía
primera es una ciencia (…) lo que nos traduce ello es haber alcanzado el primer
saber o ciencia que se nos aparece (en la lógica interna), ya que posibilita la
entrada de la verdad; y la denominamos Etiología3.
1. Fue una ponencia leída en el Foro de filosofía y letras de la UPB, Medellín, 2013.
2. Cuando las referencias no indiquen traductor, éstas fueron traducidas por el autor del ensayo.
3. Concepto con que describe Diógenes Laercio las investigaciones físicas de Aristóteles (Cf. DL
V. 32. 1). No hay que olvidar que en este escalón, o mejor dicho, en el libro A aún no hay escisión
entre lo móvil y lo inmóvil, por tanto aún podríamos estar hablando en términos físicos; ello se
nota en tanto que no todas las cuatro causas hablan de realidades suprasensibles.
Juan José Escobar 107

Empero, durante el libro A, el estagirita siempre menciona frases


como los primeros principios o las primeras causas, más es relevante
solo aquel pasaje que se haya entre corchetes que dice: “(to/te ga\r ei)
de/nai famen\ e(/kaston, o(/tan th\n prw/thn ai)ti/an4 oiw/meqa
gnwri/zein)” (983a 25-26) y de ahí que debamos considerarlo un añadido
posterior al libro, debido a que en éste la idea principal es: “Las ciencias son
tanto más exactas cuanto más directamente se ocupan de los primeros (tw=n
prw/twn, genitivo plural) principios” (983a 26).
Al llegar al segundo escalón, ingresamos directamente a la Ontología, pues
tras buscar la sabiduría en las cuatro causas, lo que de allí surgió fue un saber
que ayuda a llegar alcanzarla, más no es ella. Así es evidente que hay que dar
un paso más para intentar con otro saber y Aristóteles dirá: “dio\ kai\ h(mi=n
tou= o(/ntoj h?(= o)\n ta\j prw/taj ai)ti/aj lhpte/on” [Por eso también nosotros
debemos comprender las primeras causas del ente en cuanto algo que es]
(1003a 31-32). Vemos que aquí ya se empieza a vislumbrar cómo el estagirita
deja a un lado lo múltiple (del primer saber Etiología) y se dirige a lo uno, se
pregunta por un primer principio, acaso ahora sospechando de que sea lo que es
(to\ o\n) el camino para llegar a la verdad. Desde la multiplicidad –que se da por
homonimia- describirá los cuatro modos en que lo que es se manifiesta:
)All ) e)pei\ to\ o)\n to\ a\plw=j lego/menon le/getai pollaxw=j [Más
viendo que Lo que es, diciendose en una palabra, se dice en muchos sentidos],
w\=n e(\ me\n h/=n to\ kata\ sumbebhko/j [primero, lo que es accidental],
e(/teron [segundo] de\ to\ w(j a)lhqe/j [lo verdadero], kai\ [y] to\ mh\ o)\n w)
j to\ yeu=doj [falso], para\ [además] tau=ta d ) e)sti\ ta\ sxh/mata th=j
kathgori/aj [las figuras de la predicación] (oi(=on to\ me\n ti/, to\ de\ poio/n,
to\ de\ poio/n, to\ de\ poso/n, to\ de\ pou/, to\ de\ pote/, kai\ ei)/ ti a)/llo
shmai/nei to\n tro/ton, e)/ti para\ [aún además] tau=ta pa/nta to\ duna/
mei kai\ e)nergei/# [el acto y la potencia] (1026a 33-1026b 2).
Tras proponer los sentidos en que se dice lo que es, expone que
to\ sumbebhko/j no lo estudia ninguna ciencia, pues se da por azar y por
consiguiente no conlleva a ninguna verdad.
Tercer escalón: Ousiología. Empero, Aristóteles en el libro Z, ya entra a
decir que de los muchos sentidos del to\ o\n, el primero –y más importante- de
ellos es la ou)si/a: “tousautaxw=j de\ legome/nou [entre las muchas
maneras se dice] tou= o)/ntoj fanero\n o(/ti tou/twn prw=ton o)\n to\ ti/
e)stin [que lo que es se manifiesta en primer lugar], o(/per shmai/nei th\n

4. La negrita es mía. Es curioso ver este único pasaje en este libro A, en donde se atreve a
especular que puedan ser no ciertos principios y causas, sino que th\n prw/thn a)iti/a se hallan
en singular, y están adelantándose al libro L, a una única causa y principio. Y me atrevería a
sospechar de que este pasaje entre paréntesis pueda ser un anexo posterior, puesto que este
texto está apenas formulándose lógicamente que la sabiduría al explicar el porqué, o sea, las
causas, accede epistémicamente a la verdad; más aún hay una búsqueda.
108 Lapsus. Ebrios de existencia.

ou)si/an [en lo referido a la entidad <o sustancia>] (1028a 13-15), que es


la primera de las Categorías, pues sobre ella se predican las demás, cantidad,
cualidad, lugar, tiempo, entre otras. Y abre allí el estagirita la inquietud de si
entonces lo que es se dice como la entidad, ¿qué es la entidad? Pues unos dicen
que es una, otros que varias, aquellos que son limitadas, estos que infinitas
(Cf. 1028b 5). Y se atreve hacer una taxonomía de los tipos de entidad que
concluirá de esta manera:
Le/getai d ) h( ou)si/a [La entidad se dice], ei) mh\ pleonaxw=j [en varios
sentidos], a)ll ) e)n te/ttarsi/ [pero principal en cuatro] ge ma/lista: kai\
ga\r [en efecto] to\ ti/ ei)=nai [la esencia <lo que hace ser a una cosa y no
otra>] kai\ to\ kaqo/lou [lo universal] kai\ to\ ge/noj [y el género] ou)si/a
dokei= ei)=nai e(ka/stou [parecen ser de cada cosa], kai te/tarton tou/twn
to\ u(pokei/menon [y la cuarta el sujeto] to\ d ) u(pokei/meno/n e)sti kaq )
ou(= ta\ a)/lla le/getai, e)kei=no de\ au\to\ mhke/ti kat ) a)/llou [El sujeto
es aquello de lo cual se dicen las demás cosas sin que él, por su parte, se diga
de otra]. (1028b 33-36).
Lo que podemos intuir de que Aristóteles se centre en el estudio de la ousía
es que ve en ella la perfecta relación epistemológica para alcanzar la sabiduría,
puesto que juntará los dos mundos de Platón en la realidad5, al hablar de un
to\ su/noloj (trad. lit. todo junto, total) que expondrá como la mezcla entre
la materia y la forma, como más adelante propondrá: ma/lista ga\r dokei=
ei(=nai ou)si/a [parece ser la sustancia] to\ u)pokei/menon prw=ton
[el sujeto primero] toiou=ton de\ tro/pon me/n tina h( u(/lh le/getai [él se
dice, por un lado primero como materia], a/)llon de\ tro/pon h( morfh/ [y de
otro lado la forma], tri/ton de\ to\ e)k tou/twn [el tercero es consecuencia de
ambos] (le/gw de\ th\n me\n u(/lhn oi(=on to\n xalko/n [de ahí que la materia
sea de bronce], th\n de\ morfh\n to\ sxh=ma th=j i/de/aj [y la forma, la
configuración de las ideas], to\ d )e)k tou/twn to\n a)ndria/nta to\ su/nolon
[mientras la consecuencia de ambos, la estatua: el compuesto])” (1029a 1-5).
Más ese compuesto lo llamará luego “e)n de\ t$= suno/l% ou)si/#” (1037a
32) que traduciría antes que la sustancia compuesta, por sustancia completa
[o sustancia en general]6.
Observamos que en esta Ousiología, se habla de llegar al to\ u(pokei/menon
prw=ton, el cual hasta este punto (de la escalera) será la llegada a la sabiduría.
Bien sabemos ya que la empresa hasta ahora busca una causa primera y
5. Si entendemos por esto, que la materia es el mundo sensible, perceptible, mientras el mundo
suprasensible se halla en la forma; es así como al hablar de un “compuesto” o un “todo junto”,
se unen en la realidad los dos mundos, ya que para el estagirita el eidos no es suficiente para
informar sobre lo que es una cosa y se da cuenta que al juntarlos se despeja toda duda y puede
alcanzarse la verdad de lo que algo es.
6. Debido a que su/noloj según LSJ traduce: a) all together; b) on the whole, in general,
alltogther; mientras por su parte el diccionario Vox, a) [adj.] todo junto, entero; b) [sust.] total,
conjunto.
Juan José Escobar 109

suprema, unitaria y que de respuesta a todo lo demás. ¡Vaya que lo ha logrado!


Ha encontrado la entidad que funde los mundos sensible y suprasensible
(platónicos), con el su/nolon. Ha encontrado la respuesta al cómo hallar la
verdad, bien podríamos deducir este principio: “El sujeto primero, se encuentra
allí en donde la forma y la materia son un todo, y en ningún otro lugar se
encuentra la verdad”.
Sin embargo, algo falla aquí que no satisface el sistema de la ciencia de
la verdad y es que el lugar (o espacio) del su/nolon no es diferente del que se
ocupa la física: la realidad ¿acaso la filosofía primera, piensa fundamentar la
realidad con la realidad? Es decir, ¿puede la Metafísica ocuparse de lo mismo
que la Física? Por tanto, Aristóteles se da cuenta que la entidad o el sujeto
como bien venían siendo enunciados, no conduce ni a una prw=ton ou)si/a ni
a una prw=ton ai)ti/a.
Este (ensayo-error) escalón en la lógica interna, conllevó a que el estagirita
cuestionara su anterior taxonomía sobre la entidad en el libro L. El paso a la
teología se da en doble vía. La primera razón por la que descarta la Ousiología es
algo que había ya esbozado en el libro E. “w/)ste trei=j a)/n ei)=en filosofi/ai
qewrhtikai/, maqhmatikh/, fusikh/, qeologikh/ [Por tanto, tres serán las
ciencias teoréticas: Matemática, física y teología] (ou) ga\r a)/dhlon o(/ti ei)/ pou
to\ qei=on u(pa/rxei, e)n t$= toiau/t$ fu/sei u(pa/rxei) [(No es desconocido
que si a algo pertenece lo divino7, debe ser a tal naturaleza)], kai\ th\n timiwta/
thn dei= peri\ to\ timiw/taton ge/noj ei)=nai [y es preciso que lo más valioso
se ocupe del género más estimado] ai( me\n ou)=n qewrhtikai\ tw=n a)/llwn
e)pisthmw=n ai(retw/tatai, au(/th de\ tw=n qewrhtikw=n [Las ciencias
teóricas son las más deseadas entre las distintas ciencias, y ella <teología> de
entre las teóricas] (1026a 18-23).
La segunda razón es presentada por el estagirita cuando decide “kai\
dei= zhtei=n ou)si/an e(te/ran tina\” [buscar alguna otra manera <o clase>
de entidad] (1037a 11-12), porque según él, “e)pei\ tro/pon tina\ th=j
fusikh=j kai\ deute/raj filosofi/aj e)/rgon h(peri\ ta\j ai)sqhta\j
ou)si/aj qewri/a” [corresponde a la física y a una filosofía secundaria
acercarse a las entidades sensibles] (1037a 16). Pero si a estas ciencias
corresponde estas entidades, ¿qué otro tipo de entidades hay? Llegamos al
libro L, que es en sí mismo la causa final, el estudio de la filosofía primera,
encontrar aquello que había venido esbozando, primero como ciertas causas
y principios, luego entendiendo que aquello primero debía ser uno y que
además no era sensible, pues a la física no le correspondía el estudio de la
causa primera y fundamento de todas las ciencias. El giro, no obstante, en esta
lógica interna lo vemos cuando se pasa de un sujeto primero, que es la mezcla
7. Hay una relación directa entre la entidad inmóvil y lo divino, y es aquí donde puede
verse reflejado ello: pues si la teología es el saber que considera al tipo de entidad inmóvil, y
qeologikh/ traduce literalmente la ciencia de lo divino.
110 Lapsus. Ebrios de existencia.

de lo formal y material, donde sin duda hubiese superado a su maestro al


juntar el mundo sensible del suprasensible, a un primer motor; empero, desde
la escritura del libro G al libro L8, que pudieron ser años o hasta personas
diferentes (o como dice Brentano que “ni uno solo de los escritos conservados
lo publicó el mismo; ninguno tampoco está realmente terminado” [1951,
21]), lo que es claro es que ha dejado a un lado su su/nolon y ha decidido,
en cambio, estudiar esa intuición que tuvo de que es necesario examinar
si hay alguna otra manera en que se dan las entidades. Nos argumenta lo
siguiente: “ou)si/ai de\ trei=j, mi/a me\n ai)sqhth/-h(=j h( me\n a)i/dioj h( de\
fqarth/, [Las entidades son tres: la primera es sensible:
de ella una es eterna y la otra efímera] <…> a(/llh de\
a)ki/nhtoj, [la otra es inmóvil] <…> e/kei=nai me\n dh\ fusikh=j meta\
kunh/sewj ga/r), [aquellas atañen a la física (pues poseen movimiento)]
au(/th de\ e(te/raj, ei) mhdemi/a au)toi=j a)rxh\ koinh/ [mientras ésta, como
no hay un principio común, a otra]” (1069a 30-1069b 2).
Es necesario para comprender este giro epistemológico, y diferenciar entre
las tres forma de entidad, la que denomina eterna de la inmóvil, pues bien
sabemos después que a la entidad inmóvil luego poseerá como propiedad
también ser eterna. La eterna son los planetas. La inmóvil el primer motor
inmóvil. Empero, la entidad inmóvil será denominada eterna a la vez que
inmaterial, además por ello no poseerá un lugar definido en el espacio y el
tiempo, lo que hará que sea infinita, por no tener dimensiones.
Y aquí hemos entrado directo al problema de las
entidades sensibles y su diferencia fundamental entre lo
móvil y lo inmóvil, Aristóteles lo enuncia así: (H d ) ai)sqhth\
ou)si/a metablhth/9 [la sustancia sensible está sujeta al cambio] (1069b
3). Sin embargo, es menester cuestionarse a qué tipo de cambio hace
referencia aquí y si observamos bien, cuando él habla sobre el proceso de
acto a potencia, nos habla de cierto tipo de cambio o movimiento, elemento
trabajado en la Física en donde concluye que el movimiento solo se da en
el espacio y que el tiempo es un tipo de movimiento o algo en referencia
a él. Cuando introducimos esos dos conceptos espacio y tiempo, se clarifica
más lo que es propio de la entidad sensible, contrario a la inmóvil que no
posee tiempo ni espacio, por ser eterna. Que él mismo define: “Por otra
parte, si los cambios son cuatro, bien según la esencia, bien según la
cantidad, cualidad o el lugar…” (1069b 10), lo que vemos es que la entidad
sensible se sigue rigiendo por el movimiento causal o de acto y potencia.
Aristóteles arguye que “e)pei\ de\ ditto\n to\ o)/n, metaba/llei pa=n e)k tou=
duna/mei o)/ntoj ei)j to\ e)nergei/# o)/n” [Puesto que lo que es (el ser)
8. Es considerado un libro íntegro y unitario, que toma muchas referencias de otros de los
libros, tanto del compendio de la Metafísica como de la Física.
9. Esta palabra viene del griego metabolh/ que significa cambio.
Juan José Escobar 111

es doble, todo cambia de ente en potencia a ente en acto] (1069b 15-


16), esto comúnmente lo llamamos el movimiento físico, que se continúa
ejemplificando con la estatua, pues al ser apenas bronce, se encuentra
en potencia (posibilidad) de ser estatua, más cuando ya es una estatua
pasa a estar en acto, gracias a una causa eficiente que fue el escultor: aquí
todo lo que ocurrió fue sensible, físico, perceptible; que magníficamente
expone así: “pa=n ga\r metaba/llei ti\ kai\ u(po/ tinoj kai\ ei)/ ti:
u(f ) ou(= me/n, tou= prw/tou kinou=ntoj: o(\ de/, h( u(/lh: ei)j o(\ de/, to\ ei)=doj
[En efecto, en todos los casos cambia algo, por la acción de algo, y hacia
algo. Aquello por cuya acción cambia es el primer motor. Lo que cambia es
la materia. Aquello hacia lo cual cambia es la forma <Trad. Calvo>] (1069b
36-1070a 2).
Pero como veníamos diciendo, al contraponerse la entidad
sensible a la entidad inmóvil, pues aquella está sujeta al cambio
mientras esta él la esboza cuando dice: “e)/ti para\ tau=ta to\ w(j
prw=ton pa/ntwn kinou=n pa/nta [Además de éstas <causas (Etiología)>
está aquello que lo mueve todo, al ser la primera de todas] (1070b 34-35) y
nos expone entonces que la primera causa, mueve a todo lo demás. Se abre
entonces una aporía ¿cómo siendo una entidad inmóvil, va a mover todo lo
demás? Porque es una afirmación lo que hace Aristóteles, cuando dice que
ella es el origen del movimiento, “es la causa eficiente por naturaleza”, lo que
permite mover al escultor y tallar la estatua. Vemos como ha concluido esta
lógica interna al llegar deductivamente a un primer motor. Lo que aun no
es claro, es qué tipo de movimiento realice este motor, para dar movimiento
a todo lo demás. Solo sabemos algo, no es un movimiento físico, sensible,
perceptible. ¿Qué clase de movimiento es?
Desembocamos al capítulo sexto del libro L, en donde nos hablará de las
cualidades de ese primer motor, para que luego entremos a demostrar cómo es
que hay un movimiento diferente al físico. La primera es que debe ser eterno,
porque “kai\ ei) pa=sai fqartai/, pa/nta fqarta/” [si todas <las entidades>
fueran corruptibles, todo sería corruptible] (1071b 6) y “o(/ti a)na/gkh
ei)=nai a)i/dio/n tina ou)si/an a)ki/nhton” [de ahí la necesidad de que haya
una entidad eternal e inmóvil] (1071b 4-5), pues bien sabemos que si el tiempo
es eterno, y el tiempo existe en tanto hay un antes y un después, es decir,
un movimiento continuo, eterno. Y es cuando hace la analogía con la forma
(pues ella siempre se encuentra en acto) que resuelve que: ” )Alla\ mh\n
ei) e)/sti kinhtiko\n h)\ poihtiko/n, mh\ e)nergou=n de/ ti, ou)k e)/stai ki/nhsij:
e)nde/xetai ga\r to\ du/namin e)/xon mh\ e)nergei=n [Por otra parte, si hubiera
algo capaz de mover y producir, pero no actuara nada, no habría movimiento:
puesto que es posible que lo que tiene potencia no actúe] (1071b 12-14),
para que consecuencia de todo este aparato argumental pueda conceptualizar
112 Lapsus. Ebrios de existencia.

que la entidad inmóvil como “e)nde/xetai ga\r to\ duna\mei o)/n mh\ ei)=nai.
dei= a)/ra ei)=nai a)rxh\n toiau/thn h\=j h( ou)si/a e)ne/rgeia [es posible que
lo que éste en potencia no-sea10. Por consiguiente, ha de haber un principio
tal que su entidad sea acto]” (1071b 19-20). Una entidad en acto, debe ser
inmaterial, puesto que lo eterno es inmaterial. Que se excluya la potencialidad
en la entidad inmóvil, y se enuncie ella como acto puro, conlleva a que
pensemos que entonces el tipo de cambio o movimiento que ella ejerce sobre
todo lo demás no está mediado como una relación causa-efecto, pero es todo
lo contario; porque al ser la causa primera y suprema, que no posee efecto
físico y palpable, lo que ejerce es un efecto natural y divino, espontáneo. Pues
para Aristóteles, el mundo no se crea desde la potencia sino desde el acto,
como lo son semilla y semen.
La pregunta más importante de toda la filosofía primera se encuentra
formulada en este libro entre paréntesis: (ei)=ta poi/a prw/th; diafe/rei ga\r a)
mh/xanon o(/son) [¿Y cuál es la verdadera naturaleza del primer <movimiento>?;
Esto en efecto tiene una importancia enorme] 1071b 36-37). Y no se habla
aquí de la clase de movimiento en cuanto al modo, puesto que al observar su
teoría cosmológica, sabemos que la circularidad es la metáfora y forma real
de la eternidad. Él dice que “e)/sti ti o(\u kinou/menon kinei=, a)i/dion kai\
ou)si/a kai\ e)ne/ergeia ou)=sa. kinei= de\ w\=de to\ o/rekto\n kai\ to\
nohto/n: kinei= ou=kinou/mena” [hay ciertamente algo que mueve sin estar
en movimiento y que es eterno, entidad y acto. Ahora bien, de este modo
mueven lo deseable y lo inteligible, que mueven sin moverse (Trad. T. Calvo)]
(1072a 25-27). De esta manera, si queremos entender el tipo de movimiento
creador del primer principio, este debe ser o estar en referencia a un “h(
tou= o/(ntoj ki/nhsij” [movimiento ontológico]. Pues las referencias analógicas
que de él se hacen, simbolizan que no se trata de un cambio sensible sino
de uno inteligible o esencial, dado en el ente. Las analogías por él usadas
son referidas tanto a lo divino como a lo humano, por ejemplo, lo deseable
dicho en dos sentidos: primero al apetito, puesto que el sentir hambre, sueño,
placer, no es algo que se manifieste físicamente y perceptible a los ojos de
cualquiera; y segundo, en cuanto a que la disposición en que se encuentra
la causa primera, que él define como “e/pei\ kai\ h(donh\ h( e)ne/rgeia tou/
tou” [su actividad es placer] (1072b.16). Es así como Aristóteles es capaz de
hablarnos de algo divino e inefable, siempre comparándolo a lo humano, con
la realidad. Pues curiosamente su gran respuesta a la sabiduría, es algo tan
alejado de la realidad que quiere fundamentar, que le resulta indefinible, más

10. Esto solo puede entenderse, si se recuerda que Aristóteles considera haber superado a
Parménides, al refutar que del no-ser si puede aparecer el ser. Pues de los pocos fragmentos
que se conservan de él no hay forma lógica para explicar, por ejemplo, cómo se produce el ser,
cómo nace algo; mientras que el estagirita cuando introduce la relación acto y potencia, resuelve
esto de una forma onto-lógica, pues un hombre y una mujer están en potencia de engendrar a
un niño.
Juan José Escobar 113

que por enunciados humanos. Vemos como tiene el estagirita que plantear su
causa incausada, ora como Eros (lo deseable), ora como pensamiento (noesis)
que es para Aristóteles lo más deseable, la vida contemplativa que es cuando
mayor relación hay con lo divino, pues la perfección está en el Entendimiento
(nous). Y como la razón de Dios es el Entendimiento, como acto puro y no
como potencia, esto vendría a ser el primer tratado de teología, en donde se
justifica la existencia de Dios. No obstante, es problemático para la Paideia que
se hable de un Dios en singular, pero no para la filosofía de entonces, pues él
solo siguió la tesis lógica de Meliso, discípulo de Zenón de Elea; que propuso
que lo eterno e infinito solo podía ser uno, pues de ser varios se limitarían.
Es así como no desarrollando todas las formulas del compedio de libros
de la mal llamada Metafísica, hemos encontrado una ilación lógica y evolutiva,
escalonada (si es que se permite el término) de los múltiples sentidos que
Aristóteles ensaya a dar con la auténtica ciencia de la verdad, es decir, con la
filosofía primera que dé respuesta y de cuenta de toda la realidad.

Medellín, 13 de mayo de 2013

BIBLIOGRAFÍA
Aristóteles. Metafísica. Trad. Agustín García Yebra. Edición electrónica.
Consultada el 25 de mayo de 2013. En: http://www.philosophia.cl/
biblioteca/aristoteles/metafisica.pdf
Aristóteles. Metafísica. Trad. Tomás Calvo. Madrid: Gredos, 1994.
Aristóteles. Física. Trad. Guillermo Echandía. Madrid: Gredos, 2005.
Brentano, Franz. Aristóteles. Trad. Moisés Sánchez. Barcelona: Ed. Labor,
1951.
Bernabé, Alberto (Trad. y Comp.). Fragmentos presocráticos de Tales a
Demócrito. Madrid: Alianza, 2008.
During, Ingemar. Aristóteles. Trad. Bernabé Navarro. México: Unam, 2005.
Jaeger, Werner. Aristóteles. México: FCE, 2002.
114 Lapsus. Ebrios de existencia.

EL ORIGEN DE LA COMEDIA11

Al Maestro Andrés Rodríguez Cumplido

Resumen
Esta ponencia pretende formular cuáles fueron las condiciones de posibilidad para la comedia
griega, de qué géneros pudo tomar elementos y cómo éstos fueron evolucionando, tanto en lo literario,
teatral y de reflexión ética: consumándose en la comedia una expresión vitalista y parresíastica, que
busca educar a los hombres.

Prologo
Conocemos la importancia que Occidente ha dado a la tragedia, mas
desconocemos que es la comedia quien retrata fielmente al hombre, en su
animalidad y cotidianidad, pues con parresía nos defiende de los sofistas e impíos,
no enseña por medio de la violencia o muerte sino con la franqueza de su risa: hay
en la comedia una filosofía de la vida, los orígenes de un estudio de los fenómenos
culturales y sociales. Es más humana la comedia que la tragedia, es existencialista,
pues no solo se ríe de otros, sino de sí misma, se reconoce en su absurda existencia,
es honesta y vulgar ya que intenta desocultar la otra verdad; es trasgresora pues
libera, mostrándonos como seres sexuales y grotescos, que buscamos el placer
¿acaso está en otro lugar la felicidad?
La comedia de Aristófanes que es el resultado de los diversos moldes literarios y
filosóficos que aquí se presenta, es crítica ante la guerra, ante el conflicto humano,
nos propone luchar –cual voluntad de poder- por la paz y el amor panhelénico.
¿Qué otra cosa buscan la filosofía (al ejercer el pensar) y la literatura (al ejercer el
imaginar y crear) sino desnudar al hombre, conocerlo, interpretarlo e interpelarlo,
juzgarlo y enseñarle: sino guiarlo por el camino oscuro de la vida? Si acaso una
filosofía de la risa, de lo cómico, no está siempre ligada a una reflexión sobre
la condición de hombres que podemos llorar y lamentarnos (cual trágica vida)
o reírnos, pararnos tras caer, alzar la mirada, creer que es posible, buscar otro
camino al errar, vencer ¿quién podría preferir una filosofía trágica que niegue la
vida?
Es necesario desridiculizar lo cómico, porque contrario a lo que pensamos, no
nos reímos gracias a ella, sino que ella se está siempre riendo de nosotros, de lo
torpes que somos. Es ineludible darle el lugar que le corresponde, pues la comedia,
que es más que nada una filosofía de la vida, donde el hombre se halla a sí mismo
en conflicto y se le manifiestan todos sus defectos, donde se le enseñe qué no está
perdido. La comedia, que es la vida misma, es una reflexión entre lo público y
privado, es el primer escenario en que se le da voz a la mujer, se la hace igual al
hombre; es el lugar para presentar los derechos y deberes del hombre donde se
afirme la vida y se exalte su humanísima condición, en la que sin dejar de saber
que todo es absurdo: prefiera la vida y no el suicidio. Ya que un hombre no debe
pensarse como un ser-para-la-muerte, sino como un ser-para-la-risa, para la vida.
DECONSTRUCCIÓN DE UN COMIENZO

11. Ponencia leída en el I Congreso Colombiano de estudiantes de Filosofía, Cali, 2013.


Juan José Escobar 115

Desconocemos los comienzos de la comedia, porque en un principio no se le concedió


importancia. Trad. José Alsina
Mientras que la comedia, al no haber sido tomada en serio desde el principio, se echó en
el olvido.Trad. Alicia Villar
Aristóteles. Poética

Consideramos que es posible trazar una deconstrucción de las condiciones


de posibilidad de la comedia griega, desde las pocas referencias que nos
describe Aristóteles en la Poética. Donde también habla de un origen de la
procedencia de los primeros cómicos. No obstante, lo que nos atañe en este
estudio no es sobre el quién exactamente la originó, sino más bien, cómo logró
originarse y consolidarse en lo que conocemos como comedia griega antigua.
En pocas palabras, cuáles fueron sus condiciones de posibilidad –que fueron:
la épica, las fábulas, el yambo, los mimos y de todas éstas surgirá la comedia.
Sobre su posible procedencia dirá el estagirita (Poet 1448a 30-33):

La comedia, para los megarenses,


th=j me\n ga\r kwm%di/aj oi( los de aquí [1] dicen que surgió con la
democracia, mientras para los de Sicilia,
Megarei=j oi(/ te e)ntau)qa w(j
pues de allí era el poeta Epicarmo muy
e/pi\ th=j par )au)toi=j dhmokrati/aj anterior que Quiónides y Magnete [2].
genome/nhj kai\ oi( e)k Sikeli/aj. [1] la Megara que queda entre
e)kei=qen ga\r h/=n /Epixarmoj o( Atenas y Corinto. La patria de Epicarmo
poihth\j poll%= pro/teroj w)/n igualmente se llama Megara, ubicada en
la costa sur Sicilia.
Xiwni/dou kai\ Ma/gnetoj [2] Cómicos áticos; el primero fue
el vencedor en las Dionisíacas en el 486
a.C, primer concurso de comedias.

Del origen de la comedia, cuenta Aristóteles, que los dóricos “llamaban


komos a las aldeas de los alrededores, mientras que los atenienses las
denominaban demos, como si los comediantes no hubieran recibido su
nombre de komazein [que designa tomar parte de la procesión dionisíaca]”
(Poet. 1448a 35-37), sino de komas, entendida como “el conjunto de coros y
celebraciones […] del Ditirambo, la Tragedia, la Comedia y el Drama satírico.
Es decir: la palabra komo está usada en un sentido más amplio que el que le
corresponde en el derivado komoidia, Comedia” (Fiesta, comedia y tragedia
79). Esto nos permite ver la gran dimensión del término. La aporía radica en
que si el término komos está presente en el de komoidia, esto nos daría pie a
pensar que el significado de la palabra komos12 -“canto de los coros rituales”
“regocijada procesión de máscaras, […] recorría las calles embormando
a los transeúntes” (Nestle 1951, 99)-, está estableciendo un origen de
predominancia de la comedia, sobre los otros géneros. Por otra parte, el

12. También tenemos noticias del arte romano, en ánforas que dan cuenta de un Dios llamado
Komos, encargado de los banquetes y celebraciones.
116 Lapsus. Ebrios de existencia.

término está igualmente referido como arguye él mismo, a los expulsados de


la ciudad, que vagaban cantando de pueblo en pueblo, puesto que komos
en dialecto ático, nos cuenta el Estagirita: “se les dio ese nombre por andar
errantes […] al haber sido expulsados, por deshonor, de la ciudad” (Cf. Poet.
1448a 36-38). De entrada, debemos preguntarnos por qué son expulsados
dichos aedos o rapsodas: ¿será por la parresia de sus cantos?
Para Deconstruir –y trabajar cronológicamente- las formas poiéticas
de las cuales surge la Comedia es menester guiarnos únicamente por la
historiografía, evitando así cualquier especulación. Comencemos haciendo
una descripción general y luego pasemos a demostrarla.
Aristóteles da ciertas pistas en el cuarto capítulo de la Poética, en la
sección sobre la evolución de la poesía. Nos cuenta que los poetas “diespa/
sqh de\ kata\ ta\ oi)kei=a h)\qh h( poi(hsi13 (Poet. 1448b 24). Su teoría es
que en Homero están presentes los caracteres de la tragedia y la comedia
(hombres mejores y peores), aquella desprendiéndose de la épica y ésta de
los yambos. Aristóteles no desconoce que pudieran existir poetas anteriores
a Homero, por esta razón dirá: “de entre los poetas antiguos unos se
convirtieron en autores de poemas heroicos, otros de poemas yámbicos”
(Poet. 1448b 30-32); el caso especial fue curiosamente Homero, quien en
estilo y tema heroico compuso La Ilíada y La Odisea, y en estilo yámbico
el Margites; así como la Batracomiomaquia (la lucha de las ranas con los
ratones), o el Cercopes, compuestas en hexámetro pero con tema risible –a
veces sexual- y absurdo.
Para una Deconstrucción de las condiciones de posibilidad de la comedia
griega, comprobamos: a) de las fábulas de Esopo, en donde se usa la
personificación de animales14, -que son la continuación de los primeros
escritos risibles de Homero y usada ocasionalmente por Hesiodo-, se añade
un elemento ético o didáctico (como es usualmente llamado este tipo
de poiesis); b) Inferimos del yambo, que según el estagirita, es un verso
adecuado para la conversación, el encomio y el vituperio, usado luego de la
lírica, por la tragedia y la comedia: siendo este un estilo poético que refleja
el desborde de las pasiones humanas, que desnuda las expresiones más
grotescas y que es fiel retrato de la oralidad popular; c) de los mimos, que es
la forma que sucede a las fábulas, pero donde se construye ya un argumento
y se multiplican las escenas (teniendo la fábula apenas una), son escritos
para ser representados en simposios acompañado de danza y música, pero
no de palabras.
A esta reconstrucción solo le falta el elemento ritual de los coros fálicos
(comos): ellos estaban presentes en las fiestas agrarias (pequeñas Dionisíacas):
allí estaba permitida la desmesura y lo orgiástico; estos coros son populares
en tanto que es el mismo pueblo (demos) quien se divierte15, -es por esto

13. Se dividieron siguiendo la naturaleza y el carácter de la poesía.


14. Es menester recordar que la palabra griega a(nh/r significa tanto hombre, como animal
(masculino).
15. Por Aristófanes en los Acarnienses, tenemos conocimiento de que en estas procesiones solo
había participación de los hombres, razón por la cual se llamaran fálicos y no de otra forma.
Juan José Escobar 117

que la comedia representa al hombre del pueblo, en el que se pueden sentir


reflejado cada uno de los espectadores-; se desplazan y danzan en procesión,
con disfraces eróticos (como podemos corroborar en el arte griego arcaico, en
especial en las ánforas). Nestle expone del Komos, que “Estas burlas populares
hallaron forma artística por primera vez en las colonias de Sicilia [de donde
es oriundo], el primer gran comediógrafo Epicarmo de Crasto [era de Cos,
según Laercio, aunque allí solo lo nombra como filósofo pitagórico y no como
comediógrafo] {hacia 550-460}” (1951, 99). Lo que recoge Epicarmo de los
antiguos es la representación de figuras de la vida cotidiana, añade la discusión
sobre temas sociales, políticos y religiosos (se evidencia un pensamiento crítico,
que Aristófanes seguirá contra las innovaciones en la polis), puesto que se
dirá (Diógenes Laercio I,42; VIII,78) que el comediógrafo se instruyó con
los pitagóricos y de allí vislumbramos la entrada de la reflexión filosófica
en la comedia (de la que Aristófanes será un gran parodiador, por lo cual
entendemos que para poder hacer una pieza tal como Las nubes, en la que
se burla de Sócrates y los sofistas, usado su mismo método -mayéutica-, debe
sin duda conocer sobre éstos); además Epicarmo posee la vena paródica e
irónica, que infundiría al tono risible y obsceno del yambo.
Nos cuenta F. Rodríguez Adrados que “El Teatro, nacido de la fiesta agraria
en que provisionalmente se detiene el curso normal del mundo, en que se
trastocan el tiempo y el espacio y la personalidad y vuelven a tener realidad
los antiguos mitos, suprime las restricciones de la vida ordinaria” (Fiesta,
comedia y tragedia 96). En dichos rituales se mezclan múltiples elementos
como el ditirambo (adorando al dios del vino, de la desmesura, del desorden),
lo erótico (como transgresión, de lo privado a lo público), lo mítico (volver a
los orígenes) y la representación con máscara (ser otro sin dejar de ser yo).
El Komos queda pues entendido como la fiesta del pueblo, en que se canta
y danza a favor de las pasiones y los deseos. Interesante es el pasaje en que
Aristóteles cuenta que la comedia surgió “a partir de los cantos fálicos –que
todavía siguen vigentes en muchas ciudades-” (1449a 11-12).
Ahora bien, para demostrar la reconstrucción del origen, vayamos en
primer lugar a los fragmentos del Margites y del Cercopes, luego al lírico
yambógrafo Arquíloco, para luego discutir sobre los comediógrafos Epicarmo
y Susarión (de quien se dice igualmente que fue inventor de la comedia), y
de ahí a cómo la comedia antigua entra en escena, tras todos los elementos
anteriores esbozados.

POESÍA ÉPICA (BURLESCA) ARCAICA.


Homero es una figura de esas que le pesan a occidente. Mucho han sufrido
por no saber si existió y a los filólogos románticos les cuesta individualizar
su figura,16 -de igual manera que a los ingleses les cuesta aceptar que sea
Shakespeare el gran dramaturgo y exponente de su lengua, siendo él un
16. Nietzsche recoge la tradición filológica Alemana sobre este problema en su texto: “Homero
y la filología clásica”.
118 Lapsus. Ebrios de existencia.

hombre iletrado y pobre-. Con sus obras hay claros desconciertos, puesto que
las dos grandes obras, Ilíada y Odisea se contraponen, a la Batracomiomaquia,
al Margites17 -también a Cercopes, atribuida por el Pseudo-Herodoto-; en tanto
que aquellas son reconocidas como el fiel retrato de un genio literario y éstas
tan solo como dos obras más que pudo escribir cualquier griego. Esta discusión
se la delegamos a la cultura oficial, pues nosotros estamos de acuerdo con el
pasaje de El Banquete de Platón: “…Sócrates les obligaba a reconocer que era
cosa del mismo hombre saber componer comedia y tragedia, y que quien con
arte es autor de tragedias lo es también de comedias” (223d 3-10). Y esto no
dista de lo que su discípulo –como mostramos anteriormente- expuso en la
Poética.
No obstante, Martin L. West, al introducir sus traducciones sobre los
diferentes libros Peri (/Omhrou hace una defensa por los primeros escritos
que escribió Homero, antes de recibir el don de las Musas. De ellos el Margites
fue el más antiguo, y según el Certamen Hom. Et Hes. “Los Colofonios […]
dicen que Homero […] comenzó su tarea poética componiendo como primer
obra el Margites” (2). Aunque hay una falsa referencia sobre esta obra, pues
el Lexicógrafo Hesiquio dice que la escribió Pigres, cosa que Suidas repite. No
obstante, ya Eustratius en su comentario a la ética aristotélica, nos cuenta que
el Margites, no solo es atribuido a Homero por Aristóteles, sino también por
Arquíloco, Cratino y Calímaco (Cf. M. L. West 2003, 243).
Para entender los fragmentos del Margites de Homero, recurrimos al
Estagirita, donde elucida el carácter de lo cómico: “Y del mismo modo que
Homero fue el poeta por excelencia en las composiciones serias […] así también
fue el primero que indicó la forma de la comedia, no solo de la dramatización
de injurias, sino a lo cómico18” (Poet. 1449a); aceptamos que sea Homero
el creador (historiográficamente) de lo cómico, entendido como aquello que
es ridículo, absurdo, inverosímil, es decir, que se sale de contexto sin perder
naturalidad (primera regla de Bergson en La risa), que es risible en esencia por
contradecir y contraponer la realidad (y lo establecido), como afirma Hegel
en sus Lecciones de Estética. Margites, según Martin L. West, significa algo
así como “Impetouos”, impulsivo (con acepciones tanto de violento como de
testarudo e idiota). Bien nos cuenta el orador Esquines en su Against Cpesiphon
(3, 160) que Demóstenes llamó Margites a Alejandro Magno.
Dichos fragmentos, no permiten establecer una idea del valor literario en
cuanto totalidad ya que esta obra se perdió, pero el contenido de ellos es
rescatable y podemos inferir del Margites el paradigma que es nuestro objeto
de estudio.
Alberto Bernabé (Fragmentos de épica arcaica, Págs. 393-397) recopiló
los pasajes donde se hace alusión a esta épica perdida, tratando de describir
17. Alfonso Reyes en La crítica en la edad ateniense comparte igualmente que el Margites es
de Homero (1997 257-258).
18. “prw=toj u(pe/deicen ou/ yo/gon a)lla\ to\ geloi=on dramato poih/saj” [gr. to\
ge=loion - trad. Cómico, caricaturesco o absurdo].
Juan José Escobar 119

a este inusual personaje. El Fr. 2A nos dice que “Fracasaba en toda clase de
trabajo”, el Fr. 3 que “Conocía muchas tareas, pero que todas las conocía mal”,
el Fr. 4A lo define: “Margites: el insensato (idiota) [mwro/j], de margaínein,
esto es, ser un necio”, hilarante el Fr. 4C nos cuenta “que ignoraba al casarse
qué debía hacer con su mujer”, a lo cual el Fr. 4D complementa: “Su esposa lo
persuadió diciéndole que la había mordido un escorpión y debía curarse con
la fecundación” y concluimos con el Fr. 6 porque “Muchas veces sobrevienen
fracasos y habría que vivir aunque fuera totalmente como el Margites de
Homero, que por nada sufría porque de nada se enteraba”. También Luis
Segalá nos cuenta que a Margites (Fr. 3) “Los dioses no le hicieron cavador,
ni labrador, ni hábil en ninguna otra cosa: carecía de toda arte” (Himnos
129). Estas narraciones sobre un necio, hayan su opuesto en todos los héroes
épicos, cual hermosos, ingeniosos y guerreros; este héroe cómico, como bien
acuña Adrados (o antihéroe, como lo llamaríamos ahora) es como el payaso
contemporáneo, pues no se ríen por su gracia sino por su torpeza, no por su
ingenio sino por lo ingenuo. Claro es aquí que lo cómico, es una contradicción
a los arquetipos del Héroe.
Algunas noticias tenemos del Cércopes. Se entiende por este término
según la tradición, unos enanos traviesos (maliciosos) con que se encontró
en su leyenda Heracles19. Así mismo, quiere decir éste: hombres-mono (man-
monkey según Lidell Scott, ya que Kérkos, quiere decir en gr. cola), así como
bribones y bellacos. Algunas citas se refieren a ellos, Harpocration cuenta que
en esta obra atribuida a Homero, los cercopes eran mentirosos y engañadores;
mientras que Suidas afirma que éstos fueron: tramposos, embaucadores,
traviesos y maliciosos; que solían viajar mucho en el extranjero y engañar
(estafar o burlar) siempre a las personas que iban caminando (Cf. M. L. West
2003, 252-255).
También Alberto Bernabé, ha coleccionado algunos pasajes sobre esta
epopeya burlesca perdida, citando a Suda (Fr. 1B):
"Cércopes. Eran dos hermanos que vivían sobre la tierra, haciendo alarde
de toda clase de injusticia. Se llamaban Cércopes, apodados así por la maldad
de sus acciones. […] Su madre Memnónide, al ver estas cosas dijo que no se
encontraran con el culonegro, esto es, con Heracles. Estos Cércopes eran hijos
de Teya y Océano. Dicen que se convirtieron en piedra por haber intentado
engañar a Zeus" (1979, 316-317).
Vemos como Homero es, pues, escritor de comedia y épica
(que sería después tragedia, según el estagirita) y cómo nos ofrece
argumentos dramáticos de lo cotidiano, de un hombre cualquiera
–elemento muy propio de Aristófanes- que siguiendo lo que Aristóteles dice
sobre la catarsis: puede hallarse que hay mucho más pathos y cercanía con el
público en una comedia que en una tragedia, siendo esta más humana, menos
mítica y heroica, más del pueblo y menos de la imaginación.
19. Cf. Plutarco en Cómo distinguir a un adulador cuenta que: “También Heracles se deleitaba
con ciertos Cércopes, y Dionisos con los Silenos…” (60c).
120 Lapsus. Ebrios de existencia.

LÍRICA ARCAICA: YAMBÓGRAFOS.


Al lado de la gran poesía cultivada por los poetas con un alto dominio de la técnica,
la elegía y el yambo eran mucho más simples y, por tanto, más populares.
F.R Adrados
La lírica nace cuando la poesía se profesionaliza, cuando algunos rapsodas
dejan de recitar viejas sagas y quieren hablar de sí mismos, de los problemas
del pueblo: aconsejar, encomiar, vituperar. Danza, música y palabra eran todas
ella una: Lírica. La lira era el mayor instrumento para los griegos, pero no
desconocían la flauta y la cítara. Hay cuatro clases de lírica que nacieron en
diferentes culturas griegas. Por su origen, la elegía y el yambo son de Jonia, la
lírica monódica producida en Lesbos, por ende Eólica y el canto coral surgió en
Esparta, o sea, Dórica.
La elegía es una poesía moral, con cantos acompañados de flauta y lira. Su
métrica es el dístico elegíaco. Con máximas y sentencias, desea educar y tratar
temas comunes al pueblo: como la política, la guerra, la amistad, lo ético: en
forma de vituperio o crítica. Es considerada por Rubén Bonifaz Nuño, como
el puente por donde la poesía pasa de la épica a la lírica. Es menester recordar
que la elegía es la forma poética que elogia Platón y que más se nombra en sus
Diálogos: a poetas como Simónides, Teognis o Píndaro (siendo ya lírica coral).
Y no es un descubrimiento, que aunque algunos poetas se especializarán en
ella, hubo varios ejemplos de compositores que hacían elegías y yambos, como
Arquíloco, Semónides, Hiponacte y Solón, y por tanto, la “aporía” del Banquete
platónico es Deconstruida nuevamente.
El yambo20 (iambos) es una forma de poesía lírica, que se ejecuta bajo el
ritmo del trímetro yámbico. Según Adrados: “…se está de acuerdo en que hay un
derivación directa de rituales populares, asociados con […] Dionisos y Deméter.
[…] la temática sexual y satírica [es decir, y ridícula, según el contexto], la
libertad de palabra de tipo carnavalesco21 era característica de estas festividades”
(Historia de la literatura griega 119). Y aunque el origen del yambo (bastante
incierto) no remite a Homero –sabemos por los fragmentos del Margites que éste
ya lo usaba22- sino que nos remite al origen popular de los komos, a los cantos
20. Por algunos, definido como la narración ficticia, que utilizaba personajes y situaciones imaginarias.
Gerber precisa: “‘scornful abuse’, ‘bitter tone’, and (sexual) ‘license’. These are terms which
are frequently used to describe iambus in general” (2006 2). Lesky delimita que “el hablar en
yambos podía ser sinónimo de denuesto [sig. Injuria de palabra o por escrito]” (134). A su vez
Aristóteles nos da una pista cuando afirma “por eso se sigue llamando todavía <<yámbico>>,
porque en este metro se mofaban unos de otros” [i)ambei=on kalei=tai nu=n, o(/ti e)n
t%= me/tr% tou/t% i)a/mbizon a)llh/louj] (Poet 1448b 31-32).
21. Vemos como Adrados usa la palabra carnaval, al igual que Bajtín, para designar la
transvaloración de la sociedad. Cfr. Bajtín, Mijail. La cultura popular en la Edad Media y en el
Renacimiento: el contexto de Francois Rabelais. Trad. de Julio Forcat y César Conroy. Madrid:
Alianza, 1939.
22. Nestle lo reafirma diciendo: “ya en la epopeya burlesca ‘Margites’ hallamos trímetros
yámbicos esparcidos entre los hexámetros” (1951 66). Y siguiendo a Longino autor de peri
uyouj (sobre lo sublime) quien hace un apunte muy erudito: “¿Fue solo Heródoto el más
homérico? No, mucho antes aún estaban Estesícoro y Arquíloco, y más homérico que alguno de
Juan José Escobar 121

fálicos. Hay denominaciones particulares que elucidan el carácter del yambo: a)


diquramboj y qriamboj que nos remite tanto a los himnos rituales en honor a la
llegada de Dionísos, como las canciones de las procesiones en que se llevaba a
Dionisos en un carro naval (de donde surge el concepto carnaval, según Nestle),
así como a una forma de llamarle al Dios, según Eurípides, Bacantes, 526; y
triambos designa, según el Lidell Scott, triunfo. [¿De qué? Intuimos que es el
triunfo de lo popular, de lo dionisíaco, del cuerpo y de las pasiones.] No es
lo mismo el yambo que el ditirambo, aunque el carácter dionisiaco de ambos
es indiscutible; y este carácter dionisiaco será lo más importante del yambo,
personificándose de una manera inigualable en toda la Grecia arcaica en el
mordaz Arquíloco de Paros, que con sus burlas es considerado “el inventor de
los combativos yambos” según Ovidio.
Arquíloco, fue uno de los primeros líricos y el primer yambógrafo, tuvo lugar
en la primera mitad del siglo VII a.C. Hijo de Telesicles, uno de los colonizadores de
la isla de Tasos en el norte del Egeo. Se cree que su tono mordaz y amargo, se debe
a la rabia que tuvo con Lycambes, padre Neobula prometida suya, quien negaría
el compromiso con su amada. Se cuenta de la leyenda, que “Lycambes, Neobule,
and one or more additional daughters hanged themselves as a result of the poet’s
bitter invective against them” (Greek iambic poetry 5). Photius es claro al decir
ia/mbwn de\ poihtai\ )Arxi/logo/j te o( Pa/rioj a)/ristoj
kai\ Simoni/dhj [...] kai\ Ippw=nac.23 (Bib158, 27). Suidas señala que de no
ser por “su sucia boca y calumniador discurso” los dioses lo hubieran ayudado
en su muerte. Dio Crisostomo (Fr. 16) argüirá que,
"Dos de los poetas que por mucho tiempo merecieron no ser comparados
con ninguno: Homero y Arquíloco. Homero lo mereció casi todo… sin embargo,
Arquíloco llevado al extremo opuesto, censurado, limitado; creo, que hasta
el hombre más grande necesita de eso, y primero que todos él se censuró a
sí mismo. Consecuentemente, el solo […] ganó el más grande elogio de la
divinidad" (Greek iambic poetry, 43).
Más Filóstrato, en Vidas de los sofistas, siguiendo a Hipodromo, un estudioso
de Arquíloco dirá yámbicamente “ )/Omhron fwnh\n sofistw=n, to\n de\
)Arxi/loxon pneu=ma”24 (II, 119). Y para completar, se nos dice curiosamente,
que Apolo dio un oráculo sobre el yambógrafo, ya que admiraba “a man who
in his own poems makes use of every kind of foul and unspeakable language
against women [… el oráculo dice:]
“aqa/nato/j soi pai=j kai\ a)oi/dimoj,
w)= Telesi/kleij, e)/sset) e)n a)nqrw/poij”25
Veamos si el yambo habla por sí mismo, como antecesor de la comedia, a
través de algunos fragmentos:
ellos fue Platón…” (13, 3). Lo que entrevé aquí es la multiplicidad de variantes que da Homero
como poeta, de ambos extremos, de lo moral e inmoral, de un tono humorístico y erudito al
mismo tiempo como se ve en Platón, o en el estilo mítico y racional en Heródoto.
23. De los poetas yámbicos, Arquíloco de Paros fue el mejor, luego Semónides […] e Hiponax.
24. Homero es el sonido de los sofistas, pero Arquíloco es la respiración.
25. Inmortal y famoso cantor será tú hijo, oh Telesícles.
122 Lapsus. Ebrios de existencia.

Arquíloco (650 a.C)26 “el soldado mercenario, el compañero festivo, el


aventurero sexual” (García Gual 137) es considerado el inventor del yambo
–empero, ya demostramos que no es cierto-, es un encomiador hedonista y
bebedor; siguiendo algunos pasajes de García Gual: Fr. 10 “Porque ni llorando
remediaré nada, ni nada/ empeoraré dándome a placeres y festejos.”; Fr. 24
“Bebiste vino abundante y sin mezcla, /y no aportaste siquiera tu parte, /ni viniste
invitado, como amigo, /sino que tu vientre extravió a tu mente. /y te arrastró a
la desvergüenza.”; el ánimo del yambo va tan lejos que se atreve a cuestionar
a los Dioses: Fr. 35 “¡Oh Zeus, Padre Zeus, tuyo es el poder en los cielos, / y tu
observas los hechos de los hombres, /criminales o justos, y a ti incluso te atañe
/la desmesura y la justicia entre las fieras!” y el Fr. 44 “Zeus entre los dioses
es adivino que nunca miente, /ya que él mismo determina el final.”; a la mujer
no la deja en paz, Fr. 39 y 40 “No deberías untarte con perfumes, vieja como
eres.”, “¡Gorda, ramera, prostituta abominable!”. Y acudimos a un particular
fragmento donde el elemento erótico, de una hermosa joven en presencia de
un hombre viejo causa comicidad:
Abracé a la muchacha y la hice acostarse entre las flores exuberantes; con
un blando manto la cubrí, apoyando en mis brazos su cabeza, temblando
de miedo como un cervatillo dulcemente con mis manos acaricié sus pechos,
por donde mostró la piel de su reciente juventud. Palpando todo su hermoso
cuerpo derramé mi blanca fuerza, tocando su rubia cabellera (Lesky 144).
Plutarco en Sobre el exilio. 12.604c dice: “esta (isla) se encuentra como el
espinazo de un asno, cubierta como un bosque salvaje”. Fr.25
Photius recuerda el pasaje de Arquíloco en que un hombre al estar
“agachado es arrojado por su insolencia” Fr.45
Un escoliasta de la Iliada de Homero, refiere que Arquíloco al jugar con
el lenguaje, dijo: die\c swlh=noj ei)j a)/ggoj (Pon) justo la pipa entre el
recipiente], entendiendo que el término significa tanto pipa como pene, y
“recipiente” refiere a la vagina, dice Gerber que este fragmento puede ser
“Probably a reference to ejaculation” (117).
La poesía yámbica es, pues, un tipo de lírica que puede ir desde la insultante
grosería hasta la broma amistosa, su tono es despectivo, altanero; a diferencia
de la elegía que quiere instruir, ésta quiere denunciar; es franca, aguda y tosca
porque se siente a través de ella. Los griegos alejandrinos entre sus elogiados
nueve poetas arcaicos, no reconocieron el valor de ningún yambógrafo;
se hicieron comedias en honor a ellos, pero se perdieron. Hay preguntas
importantes para hacernos ¿Por qué no hay una definición, etimológica,
histórica o literaria para los yambos? ¿Por qué se conservan tan pocos yambos
y la mayoría de los fragmentos no pasan de tres versos? ¿Un poeta escribiendo
elegías y yambos? ¿Será esto algo natural de todo hombre? ¿Hacer crítica y
burla, pero a la vez plantear una solución moral y pedagógica? Hay respuesta
a cada una de estas preguntas, pero solo cerraremos una a fin de impulsar la
26. La antología Palatina trae tres poemas para Arquíloco, allí se le respeta como buen poeta
e inquiere por ultrajar a las mujeres
Juan José Escobar 123

investigación en estos campos. Se conservan pocos yambos y epopeyas, así


como pocas de las comedias antiguas, porque al igual que Platón, muchos de
los encargados de las copias en papiros, en especial los gramáticos griegos,
no consideraban que éstas clases de versos fueran útiles al pueblo, desde lo
axiológico, lo actancial y el legado a su Paideia.
Del yambo a la comedia, no hay un salto tan grande. Es ajustar un viejo
metro o forma de expresar ideas, en una nueva forma de contacto con el
público: la representación. Es curioso el Fr. 101a de Heráclito, donde expone
que “Me indagué a mí mismo”, porque esto es precisamente lo que hace un
poeta lírico, verse a sí mismo como reflejo de una sociedad, como producto y
consecuencia de ella. Un lírico habla de melancolía, amor, tristeza, esperanza,
de paz, crítica a los injustos, a la guerra y exhorta a los benévolos: habla de la
condición humana, tanto en los certámenes como en los banquetes, sabiendo
que hay otro que lo escucha y piensa igual que él. El poeta de yambos y elegía,
es la voz del pueblo, la consciencia colectiva. Empero surge la comedia, ni antes
ni después de la lírica, nace con ella, es ella; que aunque pierde su valor por la
entrada del teatro en Atenas (centro cultural de la Grecia clásica), la música, la
danza y la palabra siguen conviviendo en el teatro; el punto es que la música
y la danza se subordinan a la palabra, al discurso; el coro es complemento,
la acción teatral es la esencia por excelencia, es decir, la trama, el argumento,
que envuelven a personajes y lugares. Pero el teatro no será inductivo como
lo fue la lírica (o sea, de la vivencia personal a la general del público), sino
que es deductivo, es un volver a las sagas, a la mitología, a los héroes, dioses
y monstruos, que dan ejemplos a la sociedad de escenas generales: muertes,
engaños, triunfos, luchas.

LAS FÁBULAS ESÓPICAS.


El mero problema de su denominación es ya interesante. El primero en
usarla fue Hesíodo27 (a quien Quintiliano llama su fundador) en Los trabajos
y los días (v.202) llamándola ainos (que equivale tanto a cuento e historia,
como a proverbio o dicho) pero Aristóteles y Platón la nombrarán en términos
de mytos, cuyo campo semántico va desde discurso, narración, promesa,
consejo, leyenda, hasta fábula, siendo este más preciso para los antiguos.
Empero, hay una razón por la cual el estagirita la nombrará así, y es que
según él (en la Retórica), una fábula es una de las clases de paradeigma [o
ejemplos28] que puede dar un orador para hacer que su discurso se entienda,

27. Y señala García Gual que después de Hesíodo, “También Arquíloco, Estesícoro y Semónides
aluden a algunas fábulas con anterioridad a Esopo” (1985, 19), aunque de ellas queden solo
fragmentos; y si se observa bien la “fábula” que narra Hesíodo, aun no posee conclusión (al
igual que las de los líricos), cuestión elemental de las fábulas esópicas.
28. Dice Aristóteles en la Retórica: “Hablemos en primer lugar del ejemplo, porque es similar a
la inducción, y ésta es un principio de razonamiento. Hay dos tipos de ejemplos, ya que junto al
primer tipo, se refiere a hechos ocurridos anteriormente. Hay otro que consiste en inventárselos
uno mismo. Y dentro de este último tipo hay, por un lado, el paralelo, y por el otro, las fábulas,
como las esópicas o las libias” (1393a 26-31)
124 Lapsus. Ebrios de existencia.

es decir, dota de razón a la fábula, que no quiso ser más que una narración
corta, de carácter ficcional, breve y ética (didáctica). Noticias de Esopo
tenemos por Heródoto (II, 134) ya en el siglo V a.C, más no es de descartar
que la tradición fabulista sea anterior.
Para Adrados “Se trata de una contra partida popular del mito, de
carácter crítico y satírico” (2000, 1153) como ya dijimos, una forma racional
de moralizar y de instrucción pedagógica. Del origen de la fábula sabemos
“que, de una parte, está enlazada con el yambo y las fiestas populares en
que éste nació, y, de otra, absorbió elementos orientales” (Ibíd, 1154). Fue
Lessing quien primero habló de la función social de las fábulas, pero ¿acaso
no fue esta la intencionalidad de Esopo al hacerlas? El mismo Platón nos
cuenta que Sócrates en la cárcel se decidió poner en verso algunas fábulas
esópicas, no por ser grandes narraciones por cierto, sino porque el problema
de la areté está evidentemente fundando allí. Y recordando que la palabra
anér significa tanto hombre como animal (masculino), nos preguntamos
éticamente si en las fábulas lo que se da es una personificación de animales,
o es la representación del hombre en su estado más natural. Puesto que si
por medio de animales, Esopo o Fedro o Babrio, nos quieren mostrar cómo
debemos comportarnos o qué puede ocurrirnos si hacemos el mal o qué
pasa al perro si desobedece ¿lo que nos están diciendo no será que si hasta
los animales pueden aprenderlo por qué no nosotros? ¿Al humanizar a un
animal no se está denunciando la animalidad del hombre, su enfermedad
“racional”, su absurda existencia inmoral? ¿Dotar de Lógos a un animal,
no es cuestionar por qué el hombre no se concientiza de sí mismo y de su
saber? García Gual al referirse a este absurdo apunta: “De ahí el <<realismo
irónico>> del género, que acude a la ficción falsa (pseúdos) para descubrir
la verdad (alétheia). <<El mundo es así>> quiere decir el fabulista; tan
bestial y pragmático como el reflejado en estas increíbles imágenes” (1985,
11).
Siguiendo al traductor Español, hay en la fábula una lógica mecánica,
es decir, toda fábula (como ya dijimos) es la representación de una acción,
una sola escena vemos siempre, en donde, primero se presenta un conflicto,
luego un animal debe tomar decisiones y actuar, y bajo ese actuar se evalúa
su conducta: hay drama y se concluye con una reflexión moral, “calificada
así de inteligente o necia” (1985, 14). La necedad debe entenderse como el
juego que se da en la vida, no solo tiene posibilidad de ganar el más fuerte o
inteligente, sino el más astuto, se pueden invertir los valores, vencer el más
débil o más tonto, para dar reflexiones éticas (esto lo aprende Aristófanes,
al no ubicar como héroes cómicos a personajes sabios o fortachones, sino
que pone al choricero, al porquerizo, a un padre que no sabe cómo salir de
deudas, en donde ellos desde su ignorancia de conceptos pero sabiduría en
la vida cotidiana, poseen una astucia natural); esta necedad es la causa de
la risa ora en las fábulas, ora con los yambos, o ya con la comedia que es
género por excelencia del humor.
Juan José Escobar 125

Este elemento risible se puede ver en múltiples fábulas, por ejemplo, la


fábula de El águila y el escarabajo, concluye: “La fábula muestra que no hay
que despreciar a nadie, pensando así que no hay nadie tan débil que, ultrajado,
no sea capaz un día de vengarse” (1985, 40); o La zorra y el leopardo donde
se “denuncia”, ya que “La fábula muestra que el adorno de la inteligencia es
mejor que la belleza corporal” (Ibíd 47). O en La zorra y las uvas cómo se
expone fielmente la estulticia: “Una zorra hambrienta, como viera unos racimos
colgar de una parra, quiso apoderarse de ellos y no pudo. Marchándose dijo
para sí<<Están verdes>>. Así, también algunos hombres inhábiles por su
incapacidad para lograr lo que quieren echan la culpa a las circunstancias” (Ibíd,
48).
La moralidad de las fábulas es lo que toma la comedia y engrandece, pues
ella siendo conservadora se encarga de censurar a las nuevas políticas, religiones
y formas de saber que entran a Atenas. La comedia es quien con sus ejemplos
manifiesta una postura ética, un deber ser y un cómo no ser, que es fiel retrato
de las conclusiones morales esópicas.

SOFRÓN Y LOS MIMOS


Es menester recordar que hay una diferencia entre los mimos y la mimografía,
siendo aquella la forma teatral y esta su formalización literaria que aparece con
Sofrón. La herencia que dieron los mimos tanto al teatro, como a los diálogos
filosóficos, es la visión detallista, minuciosa y narrativa de lo cotidiano. Ya los
mimos con varias escenas, con variedad de personajes, son la materialización de
fragmentos de la vida con un tinte burlesco, pues reflejan lo que todos vemos
cada día, pero parodiando lo tontos que nos vemos en la guerra o en la cena.
Los mimos deberán entenderse como improvisaciones, como lo narra
Jenofonte en su Anábasis (VI, 6, 7-13), en que diversos “actores” entraban
a escena con armaduras y armas, bailando al ritmo de la música. O como él
mismo, en su Banquete, hace que dos jóvenes improvisen al son de la flauta y
la lira, haciendo malabares y contorsiones corporales. A lo que Plutarco en su
cuestión octava del libro VII (De qué diversiones especialmente se ha de recurrir
durante la cena) de las Charlas de sobremesa, apuntó que: "-Pues bien, dije yo,
hay algunos mimos de los cuales a unos la gente llama hypothéseis (argumentos)
y a otros paignía (farsas); pero pienso que ninguno de estos géneros se ajusta
al banquete: los argumentos por la duración de la acción y su alto coste, y
las farsas, como están muy preñadas de chocarrería y chabacanería…". Aquí
entrevemos dos formas en que se presentan los mimos, ya como historias o
argumentos (semejante a la fábula) desde la improvisación, muy dados a la
reflexión pues no faltaba en ellos el elemento moral; o ya como paignía, que
equivale tanto a burlas, bromas o chistes (cuales versos que construían los
Cínicos), haciendo improvisaciones burlescas, como en Hamlet que Shakespeare
hace una representación mímica cómica o como los primeros cortos del cine de
los hermanos Lumière, que siendo mudos eran muy aptos para la mímica y la
comedia.
126 Lapsus. Ebrios de existencia.

Los mimos datan del siglo V a.C., mas no dudamos que puedan ser
anteriores, incluso del tiempo de la épica, pues la improvisación ha estado a
la par del uso de la memoria y las rapsodias ora de Prometeo ora de Heracles,
por ejemplo; incluso se piensa que Homero imita la tradición que le antecede;
y no es desconocido que Homero, El poeta, ejerce una imitación mixta según
Platón (República) entre la mímesis y la narración. Por otra parte, se especula
que muchos de los títulos que se conserva de las obras de Epicarmo, son
mimos. Pues según Aristóteles, hablando de la tragedia dice: “Esta comenzó
ciertamente mediante improvisaciones [au)tosxediastikh=j]29, como
también la comedia” (Poet 1449a.9-10).
Demetrio dirá que “las gracias dependen del lenguaje” y que una forma de
obtenerlas “es con el uso de un proverbio”, ya que es natural que un proverbio
sea un tema gracioso. “Sofrón por ejemplo, dice: […] <<pintó al león a
partir de la garra; pulió un cucharón; peló un comino>> […] Emplea dos
o tres proverbios sucesivamente para que se multipliquen los encantos de su
estilo. En efecto, casi todos los proverbios se pueden escoger de las obras de
Sofrón” (Sobre el estilo 156). Bien vemos que en la mimografía se juega con
el lenguaje y la multiplicidad de adjetivos, hay burla de los grandes temas al
tratar objetos banales, sus meros nombres ya expresan esto: La hechicera, El
borracho, Lamento por un gallo, La adúltera, estos de Sofrón o Anónimos;
La alcahueta, El amo de putas, El zapatero, La celosa, Las mujeres tomando
desayuno, de Herodas. Sus títulos son muy sugestivos, se continúa el ataque a
la mujer, el uso de animales y elementos vulgares como pedos y más elementos
escatológicos.
Lo que la comedia aprende de la mimografía es la minucia de lo cotidiano,
la facultad de desarrollar una idea y explotarla ya para la ridiculización y el
absurdo, ya para hacer énfasis en una denuncia.
Medellín, 1 de mayo de 2013

29. Este término según el Lidell Scott, viene del verbo au)tosxedia/zw, literalmente: actuar,
improvisar, experimentar o ya según el Dic. Vox: preparar apresuradamente, juzgar o hablar a
la ligera o a ciegas (p.97).
Juan José Escobar 127

BIBLIOGRAFÍA
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Aristóteles. Poética. Trad. José Alsina. Barcelona: Ed. Bosch, 1977. Impreso.
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Impreso.
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Navarro y Antonio Melero. Madrid: Ed. Gredos, 1981. Digital.
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by Martin L. West). Cambrigde: Ed. Harvard University Press, 2003. Impreso.
128 Lapsus. Ebrios de existencia.

Apuntes sobre la Comedia Antigua y Aristófanes

Hablemos ahora sobre la antigua comedia ática, sus tres etapas y analicemos
a Aristófanes, siendo éste, el heredero de la tradición de los yambógrafos y
mayor exponente en la Grecia clásica del género cómico.

Hoy hemos perdido la sensación de lo que


puede ser un arte a la vez folklórico y erudito.
Alfonso Reyes

Diceópolis. –No os ofendáis, espectadores, de que siendo un mendigo, me atreva a


hablar de política en una comedia, pues también la comedia conoce lo que es justo. Yo os diré
palabras amargas, pero verdaderas. No me acusará Cleón de que hablo mal de la ciudad en
presencia de los extranjeros; estamos solos.
Aristófanes. Los acarnienses

El teatro griego tuvo su esplendor en Atenas, capital cultural de Grecia en


el período clásico. Podemos subdividirlo entre representaciones: Tragedia,
Comedia y Drama Satírico. Las tres comparten ciertos elementos, empero,
es el tema y su modo de ejecución lo que hace una diferencia. El teatro en
esencia contiene varios elementos: un héroe principal, un coro (musicalidad),
un corifeo (director del coro), el escenario y la acción. Entendiendo que el
número de actores y el coro, era mayor en la Comedia. Las fuentes30 remiten
que la ejecución de las Tragedias de manera oficial fue a partir del 535-4
a.C, mientras que las de las Comedias desde 487-5 a.C, durante las dos
grandes festividades a Dionisos: las Leneas y las Grandes Dionisíacas, en
enero y marzo respectivamente. Todo el pueblo podía entrar a ver el teatro,
mas la ciudad sufragaba la entrada a los menos pudientes. Para los griegos,
desde que comenzó la Tragedia fue considerada como una institución más
de la ciudad, mientras que la comedia no fue equiparada a aquella hasta el
helenismo, donde se convirtió en objeto de estudio tanto para los gramáticos
como para los filósofos, llegando a dotar esta arte (techné) de su propia
musa: Thalía.
Hemos ya explicado lo que es el teatro: es la comunión de las artes
de la danza, la palabra31, la música y la puesta en escena. No obstante,
nos atrevemos a subdividir el periodo arcaico griego en dos. En el primero
se presenta la subordinación a la música32. Las dos primeras artes, eran
30. Adrados. F. R. Fiesta, Comedia y Tragedia. Madrid: Ed. Alianza, 1983 p. 81. Bowra, C. M.
Historia de la literatura Griega. Trad. Alfonso Reyes. México: FCE, 2005 p. 63. Nestle, Wilhelm.
Historia de la literatura griega. Trad. Eustaquio Echauri. Barcelona: Ed. Labor, 1951. p.63
31. Cuando hablo de la palabra, hago alusión a usar el lenguaje para fines artísticos.
32. No se trata de que no importa lo que se dice cuando se canta, sino que importa que ella este
determinada por el metro y la armonía; se somete la palabra al ritmo, para evitar quedar “cojo”.
Este paradigma lo podemos comprobar al estudiar la sintaxis de Homero, Hesíodo, Arquíloco,
entre otros escritores, que por cuestiones métricas omiten artículos, o desordenan la oración [sin
que pierda sentido] para que el tipo de metro sea perfecto.
Juan José Escobar 129

subordinadas a la música, fuera aulódica, citaródica o lírica (modos de


ejecución). En el segundo, la palabra adquiere valor, en especial con Píndaro
y sus himnos, y Teognis y sus elegías, quienes cantando a los dioses, al
pueblo en forma de encomio lo instruyen; por esta razón la palabra toma
importancia a la hora de qué es lo que se canta o crea. Esto se explica
también con el fenómeno de los presocráticos. Sus primeros exponentes
(Tales, Anaximandro, Empédocles, Parménides) escribieron regidos al
metro, es decir, en forma poética; intuimos que fue de esta manera porque
necesitaban tener un “discurso” cercano al pueblo. Recordemos el aforismo
de Platón en que dice que la música es la mejor forma llegar al alma. Pero
los presocráticos posteriores (Filolao, Zenón, Demócrito, Leucipo), al ya ser
reconocida su nueva forma de pensar (Logos), olvidan la eufonía y prefieren
una prosa afónica, oscura y “elevada”.
Es de notar que la Lírica griega, creándose cuando el epos dejó de
narrarse por rapsodas y estos aedos comenzaron a narrar sus propias ideas,
opiniones y sentires, no pudo darse sin el auspicio de reyes y tiranos de los
alrededores del Egeo, lugares en los cuales debían amenizar los banquetes,
juegos, combates o hecatombes. Pero la Lírica arcaica entró en decadencia, no
sabemos si por la invención del teatro o porque no había forma de superarla
(como sucedió con los tres grandes trágicos). Sin embargo, ya entrado el
periodo clásico, en la que Atenas dominaba cultural y geopolíticamente,
los tiranos y reyes eran muy pocos, la democracia de los hombres libres
estaba imperando en la Hélade. El culto a Dionisos se daba a lugar en las
afueras de las polis –lugar donde vivían por lo general los cómicos, por ello
es que tienen un gran contacto con lo cotidiano y es la razón por la cual
son tan conservadores-. Fundándose así las pequeñas dionisiacas, es decir,
celebraciones de tipo campesina y rural: lugar en que se dio específicamente
el comos, el carnaval33, las procesiones fálicas, los cultos orgiásticos.
Del teatro tenemos pocos testimonios sobre sus primeros exponentes; se
habla de Susarión y Tespis para la Tragedia; y de Epicarmo para la Comedia.
En los fragmentos que de éstos se conservan, se evidencia ya el coro, y el
tono que de ambas formas dramáticas serán posteriormente explotadas. Por
el arte arcaico del siglo VI y V a.C, en especial en ánforas, vemos, siguiendo
a Nestle: “que ya entonces se usaban los coros travestidos de manera
fantástica”. Poseemos obras de tres trágicos, y tan solo de un cómico (once
comedias en total) del período clásico. Ambas se dieron a la tarea de instruir al
pueblo desde perspectivas diferentes: la Tragedia quiso presentar al hombre
como un ser subordinado a la divinidad, con un destino prefijado, y unos
valores morales establecidos, donde por ejemplo se nos enseña que la ley
natural (nomos) debe estar por encima de las leyes del pueblo. La Tragedia,
saturada de llantos, melancolía y tristeza pretende mostrar al pueblo lo que
deben y no deben hacer, con los castigos respectivos por los malos actos,
es decir, es netamente moral. Por el contrario, la Comedia, no se inscribe en
el ámbito moral o de las leyes; como tampoco pretende ser recreación de

33. Llamado así, porque era arrastrado el Dios en un carro.


130 Lapsus. Ebrios de existencia.

las sagas (como la Tragedia). Ésta busca criticar, problematizar, denunciar,


combatir, enjuiciar y vituperar los actos corruptos de la sociedad34: la guerra,
la democracia, la desigualdad, la demagogia, la sofística.
La Comedia empieza a cuestionar a los Dioses, luego a la polis y después a
las clases sociales. Cuando hablamos de la antigua Comedia Griega, debemos
advertir que hablamos exclusivamente de Aristófanes (450-385 a.C) quien
fue contemporáneo a la peor época de guerras entre los helenos; la Comedia
Media y la Comedia Nueva son las otras etapas que tuvo el género en Grecia.
Si se hiciera una comparación diacrónica entre las etapas, se podría deducir
un fenómeno (el cual es similar en las Comedias de la literatura Latina), en que
si la Comedia antigua, era vulgar, hilarante, erótica, absurda y crítica, ya para
la Comedia nueva, Menandro, hizo de la burla un lugar donde lo risible ya no
deviene de lo vulgar, de lo popular, sino de lo moral, de lo éticamente correcto,
es decir, hizo de la comedia un asunto de seriedad; de igual manera fue esto lo
que hizo Eurípides con la Tragedia según Nietzsche, la popularizo; hizo de los
héroes trágicos hombres del pueblo, y la seriedad de dicha ridiculez causaba
risa.
La Comedia hace uso de elementos que de por sí son risibles. Demetrio de
Falero, por ejemplo, nos cuenta que los comediógrafos emplean con frecuencia
las hipérboles35, pues estas a causa de su imposibilidad mueven a la risa. Los
juegos de palabras (paronimia) son recurrentes en Aristófanes, pues el doble
sentido de algunas palabras puede ser tan vulgar como el mismo receptor
lo opte. Se recurre a la parodia de rituales y personajes públicos, dando una
escena más cotidiana para el público ateniense, puesto no se recurre a los
mitos o a los héroes, sino a los pobladores de Atenas: Cleón, Demóstenes,
Sócrates, entre otros. Alfonso Reyes apunta que siendo “una manera de crítica
en acción”, el gran recurso de la antigua comedia, es la parodia, con la cual
Aristófanes se complace en usarla en varios ámbitos y se burla hasta de lo
que el mismo defiende. Usa también la paradoja y abusa de ciertos lugares
comunes –por ejemplo que todas sus comedias siempre tengan dos personajes
con ideologías opuestas (lo que la modernidad llamó el contrapunto), para
dar un lugar privilegiado al agon36- y dándose enormes licencias populares.
La complicidad en la risa de la que habla Bergson en La Risa, va en este
34. Siendo muy conservador, Aristófanes discute los saberes que están entrando al ática y
los cuestiona por corruptores. En sus comedias se evidencia la gran carga “costumbrista” de
Atenas y sus ciudades aledañas; nos recrea las procesiones fálicas, los delatores que andaban
denunciando todo lo que veían, la educación impartida por los sofistas y la corrupción de los
demagogos.
35. Para Demetrio una Hipérbole es imposible, puesto que “no puede existir nada más blanco
que la nieve ni nada puede correr como el viento” (1979 68)
36. El Agón es un elemento fundamental en el teatro griego, aun siendo este tan viejo
como el mismo Homero. Corresponde a las disputas dialécticas, en que se dan los debates
exponiendo ideas, opiniones o saberes en oposición. Recordamos el Agón de la Electra de
Sófocles, entre Electra y Clitemestra; o de Aristófanes en Las nubes, entre el Razonamiento justo
y el Razonamiento injusto; en Los caballeros, entre Cleón y El choricero. Que al igual que los
Yambos, puede ser tan solo una disputa gnoseológica, como las de los diálogos platónicos u
ofensivos como las disputas contra Cleón.
Juan José Escobar 131

sentido: un receptor instruido en etimologías y polisemia puede alcanzar


mayor intelección de una burla o un doble sentido en la Comedia. Por otra
parte, la complicidad del público es muy fuerte en el género, pues ella innova
en cuanto hace que los espectadores sean testigos de lo que sucede y los hace
parte de la comedia, introduciendo innumerables acotaciones, donde el actor
(por lo general el héroe cómico) revela elementos o pide que los espectadores
juzguen determinados actos. Del mismo modo hay un carácter extradiegético
que causa extrañamiento, no solo de la complicidad que busca en el público,
sino (cual si se tratase de un Thriller) que revela argumentos al público de
hechos posteriores para que estén informados sobre qué sucederá y las
razones por las cuales. Lo vemos en Los caballeros, cuando Demóstenes se
refiere al choricero infundiéndolo de valor ante Cleón:
“El choricero. –¿Y quién me ayudará? Los ricos lo temen; la pobre plebe tiembla en su
presencia.
Demóstenes. –Pero hay mil honrados caballeros que lo detestan y que te defenderán
[…], todos los espectadores sensatos y yo con ellos, hasta los mismos dioses. No temas,
ni siquiera verás su rostro, pues ningún artista se ha atrevido a esculpir su máscara. Sin
embargo, ya se le conocerá; los espectadores no son lerdos”.
Otra característica fundamental es la parábasis37, es el momento en que
el corifeo se quita la máscara y habla con la verdad (Parresía) al público; es
el autor de la comedia quien está hablando, pues es el momento de revelar el
argumento, de encomiar el por qué de esta comedia (Reyes dirá que también
“emprende breves elogios de sí mismo”, y de cuestionar al público ateniense
por qué no exigen la paz, no sin antes haber propuesto la solución a la guerra.
En Las nubes vemos como se ridiculiza a Sócrates, haciéndolo ver como
un sofista, que promueve el razonamiento injusto, es decir, volver una mentira
verdad. Por testimonios diversos sabemos que antes de que Sócrates impusiera
su razonamiento filosófico, fue discípulo de Anaxágoras (al igual que Eurípides
–razón por la cual creemos que fue la rabia de Aristófanes contra ambos-) y
aprendió todo sobre el razonamiento cosmológico (Phisikoi logoi) –o de los
filósofos primitivos, como los llama Aristóteles- y sofístico. Pero la burla no se
queda ahí, Aristófanes construye unos magnánimos diálogos mayéuticos de
gran profundidad, pero de temas vulgares. Con esto entendemos que conoce
el pensamiento de Sócrates y quiere refutar algunas de las nuevas formas
de pedagogía. De igual modo sucede con Eurípides, puesto que lo ridiculiza
constantemente, en especial por su crítica a la mujer, por sus héroes cojos, por
los disfraces con los que ejecutaba sus tragedias. En Los acarnienses hará una
gran parodia:
“Diceópolis. –¿Está en casa Eurípides? El criado. –Está y no está ¿Lo entiendes?
Diceópolis. –¿Cómo es posible estar y no estar al mismo tiempo? El criado. –Muy
fácilmente, anciano. Su espíritu que anda por fuera recogiendo versitos, no está en casa;
pero él está en casa, colgado del techo y componiendo una tragedia”38.
37. Elemento original de la Comedia griega antigua, del cual la literatura no tiene más registro.
38. La parodia es sofística y socrática, pues siendo amigo de Sócrates, hace lo mismo que éste
(en Las nubes), que se encuentra colgado en un columpio, siguiendo la doctrina de un mundo
132 Lapsus. Ebrios de existencia.

Empero, el comediógrafo es un gran conocedor de la obra del trágico,


a quien cita constantemente, parodiando sus versos, metaforizando con sus
personajes y nos da noticia de muchas tragedias perdidas del mismo, como de
su Télefo. Aristófanes nos cuenta que este hombre habitaba en una isla en la
ruta a Ilión y que tras embarcarse los Aqueos a Troya, creyeron que esta era ya
tierra enemiga y acabaron con ella, dejando a su rey Télefo cojo, y según dice,
fue mendigo en Atenas por muchos años.
Sobre el Héroe es interesante revisar, que a partir del héroe épico, se dio
lugar en el teatro al héroe cómico y trágico. Tomemos de ejemplo a Odiseo.
Captaremos que en él hayamos ambos héroes. Nos dice La Odisea, que es un
destructor de ciudades (ptoliporthos), que lleva seis años llorando en Ogigia
mirando el horizonte recordando su Ítaca, que mata a los pretendientes y que
aun después de tantas desventuras cumple su destino, es decir, un héroe trágico,
que sufre y llora por el destino impuesto por los dioses, pero que aún después
del sufrimiento, castiga y vence. Pero por otra parte, es “abundante en trucos
y engaños” (polymékhanos); se presenta “cobardemente” disfrazado como
mendigo ante los pretendientes, para luego salir victorioso; se deja chantajear
sexualmente por Circe, para ayudar a sus amigos; y accede a compartir el lecho
con Calipso, siendo ella hermosa cual diosa. Expone Reyes además que “Los
embustes de Odiseo hacen sonreír a los dioses y lo acreditan de sutil, porque es
capaz, mediante la palabra, de transformar la idea que se tiene de las cosas”.
¿Hay algo que lo diferencia a un héroe cómico? Ambos tipos de héroes son
muy humanos. La comedia no es belicosa ni agresiva, sus castigos no van más
allá de quemar el lugar donde enseña Sócrates (Las nubes) y de expulsar de
la ciudad a un caballero (Acarnienses). Mientras que la Tragedia quiere dar
un acto moral cuando mueren los personajes, porque pretende mostrar qué
pasaría a aquellos ciudadanos que cometieran actos injustos (como lo hicieron,
Clitemnestra, Edipo, Áyax y Egisto).
Podemos pues apuntar con que las grandes diferencias con la tragedia son
el lenguaje usado, los temas tratados, el uso de la escenografía, el vestuario
y lo espiritual. Bien es sabido que el lenguaje usado por Aristófanes, refleja
la lengua vulgar que usaba el pueblo y es gracias a él, es que podemos
conocer diferentes usos de la lengua griega; no solo hablamos de las palabras
grotescas y libidinosas, sino de expresiones onomatopéyicas y aforismos
populares de los diferentes dialectos de los cuales da noticia; además juega
con el lenguaje al crear sus personajes llamándolos de formas compuestas:
Agorácrito, Diceópolis, Bdelicleón, Filocelón, Cleónimo, Hierocles, Evélpides,
Pistétero, Lisístrata, Agatón, Eurípides, Praxágora, Pluto, Blepsidemo39. Y por
otra parte personificando como gusta tanto a los griegos, a divinidades como
si fuesen sustantivos cualesquiera, como lo hace por ejemplo con: La paz, La
abundancia, Teoría, El tumulto, Polemos (La guerra), La abubilla, Un parricida,

de la ideas que está “sobre” nosotros, fuera de este mundo. Sofística en cuanto a la parodia del
ser y no ser, de los filósofos primitivos.
39. Juez del ágora; El de la ciudad justa; Odiador de Cleón; Seguidor de Cleón; de nombre
Cleón; Ladrón de lo sagrado; Buena-esperanza; Fiel amigo; La pacífica; El bueno; El que tira
bien; El práctico del ágora; Riqueza; El que observa el pueblo.
Juan José Escobar 133

Un delator, Un vendedor de decretos, Un adivino, Un poeta, Un sacerdote40.


Respecto a los temas, se aleja de las viejas sagas y se remite más al yambo, a
creación de personajes ficticios y fantásticos (como el choricero, el escarabajo
que come mierda, hace que los animales hablen, y lo más representativos son
sus coros los cuales disfrazó siempre de manera risible) pero que igualmente
son reflejo del hombre griego común, del campesino, del padre de familia,
de la mujer que reconoce su lugar dado por los pensadores. La escenografía
es aquello que siempre nos dirá el cuándo de la narración, nos situará un
lugar específico (aunque ya Aristófanes, inventa el cambio del escenario, pues
algunos traductores opinan, que mientras el corifeo al develarse “la máscara”
y entrar en la parábasis, hablando directamente al público, es el momento en
que el escenario era modificado. Por ejemplo, en Los caballeros, es posible
identificar un primer acto afuera de la casa de Cleón, y uno segundo, en el
ágora. Así mismo, en Los Acarnienses un primer acto en el Phix, cerca a las
casas de Diceópolis, Eurípides y Lámaco y un segundo acto en el mercado).
Respecto al vestuario, no podemos más que hablar del disfraz de los coros:
avispas, aves, ranas. No obstante, los demás actores se vestían normalmente.
Cabe resaltar el papel de las máscaras, puesto que siendo representadas
personas que aún vivían, debía de ser mucho más hilarante y perspicaz. Y el
hecho de que no fueran héroes o hombre de la tradición, refleja que lo que
se pretendía era pintar la realidad, hacer que los atenienses se observaran tan
cual era, se avergonzaran de sus actos y de lo que no hicieron.
Empero, no todo es ni puede ser ficticio, ya que por su ánimo vituperante
y de denuncia, hay tres temas que son altamente cuestionados por Aristófanes.
A) El poder y el gobierno, enmarcado en Cleón, demagogo ateniense. A quien
en varias de sus obras ridiculiza y ataca; B) La sofística es también atacada,
porque según Aristófanes, con ella se educa al pueblo a ser injusto y mentiroso.
Por ejemplo, la trama de Las nubes, es un padre que estando muy endeudado
y sin con que pagar, busca por medio de la sofística aprender a razonar y
argumentar para salir librado de las deudas y ganar en el ágora a sus acreedores
por medio de la palabra, pero aprende al final que éste razonamiento es injusto
y absurdo. C) Y la guerra será el último tema, pues viviendo en carne propia
Aristófanes las consecuencias de ella, se cuestiona por qué no vivir en paz con
los Lacedemonios. Y desde diferentes propuestas quiere instruir al pueblo sobre
cómo podría lograrse. Algunas de ellas son La paz, Lisístrata, Los caballeros, Los
acarnienses. Es posible interpretar no solo que nos quiso demostrar que había
múltiples formas para cambiar la realidad, sino que también usó la escritura para
dar a entender al pueblo cuál sería su fin al no buscar la paz: las consecuencias
fueron la decadencia del gran pueblo Heleno. Las causas: la corrupción, la
ignorancia del pueblo, las ligas confederadas que no paraban de combatir.
Es de resaltar que además de los tres temas ya expuestos que enjuicia la
comedia, podemos agregar todos aquellos elementos que querían innovar y
pervertir: nuevos rituales y dioses, nuevos instrumentos musicales (como la crítica
que hizo por haberse aumentado el número de cuerdas de la lira), educativas
40. Creemos que juega con no nominar al sujeto de la oración, porque pretende que pueda ser
cualquiera, y que los mismos espectadores se sientan aludidos.
134 Lapsus. Ebrios de existencia.

y gubernamentales. Aristófanes siendo un hombre del campo, popular, era


conservador de las viejas costumbres, de aquellas que hicieron clásica a su
Atenas. Su forma conservadora quiere antes que vituperar las innovaciones,
elogiar el “folklor” popular, los hábitos cotidianos, las conversaciones comunes
del ágora. Pensar en Aristófanes como un hombre gruñón, que condenaba a
todo aquel que no gustara de su arte o que pensara diferente a él, es una falacia.
Nestle nos comenta que Aristófanes “venera a Esquilo y a Sófocles, en tanto
que derrama sobre Eurípides y la lírica nueva toda la casuística de la burla”.
A éstos dos primeros, los estima, porque “humildemente” ellos reconocen que
no son inventores de nada sino que tan solo sus piezas son producidas “de las
migajas de Homero”. Mientras que Eurípides quiere hacer a sus héroes más
humanos; y como según noticias de los escoliastas y de los doxógrafos (Diógenes
de Laercio), era conocedor de la filosofía antigua y moderna a él, así como de
sofística, puesto que Protágoras lo visitaba a su casa, por tener (según dicen)
la primera biblioteca privada de la cual tenemos noticia y que “casualmente”,
dice Diógenes de Laercio, era el único trágico que gustaba a Sócrates, y se
presumía que éste ayudaba aquel en la construcción de sus dramas. Por esta
y otras razones suponemos era el odio tan arduo de Aristófanes. Porque por
ejemplo Diógenes de Laercio exponiendo sobre Sócrates nos cuenta que “Decía
que conviene era exponerse a la censura de los Poetas Cómicos; pues si dicen la
verdad, nos corregiremos; y si no, nada nos toca su dicho”. El punto es que la
parodia Aristofánica quiere develar los conflictos sociales, desde los asuntos más
cotidianos. Por tal razón, Cleón prohibirá que se exhiban comedias políticas en
las Grandes Dionisiacas, donde asistían extranjeros; Pero esto al comediógrafo
lo tiene sin cuidado y lo expresa en Los caballeros, diciendo que lo importante es
tener la capacidad de poder enfrentar a cuanto cause mal al pueblo.
Podríamos afirmar que Aristófanes, era ante todo un pacifista. Y su gran
cometido es el ideal Panhelénico. Pero su tarea es ardua, porque el honor y
pudor de los griegos, en cuanto a la guerra, es inconmensurable. Sin embargo,
sus formas de llegar al público eran muy elocuentes. En Los caballeros, nos
enteramos que a razón de las guerras, el intercambio comercial era nulo para
entonces, y múltiples productos de la dieta, eran escasos. En Lisístrata, es de
gran valor mostrar que la estrategia para lograr la paz que se habían propuesto
de no tener relaciones sexuales con los maridos era para las mujeres una lucha
interna. Porque las afrodísias son para el hombre algo natural, tanto como
alimentarse. Y el consejo que les da Lisístrata, es que si el marido las toma por la
fuerza, ellas no se niegan, pero que se muestren sin ganas al hacerlo, puesto que
según Aristófanes, “si el placer no es mutuo, no se disfruta”. Es por esto, que las
preguntas tan humanas que se hace Aristófanes, cuestionan al hombre griego.
Lo sacuden no desde su moral, sino desde su condición de hombres, que sienten
y les pesa su actitud negativa ante la polis.
El elemento de Lo absurdo es muy frecuente en sus obras. Y sabemos que
Albert Camus fue un gran estudioso de la Comedia griega, por tanto es muy
evidente que ambos absurdos comparten elementos. Es así como vemos que lo
absurdo no es tanto solo lo que el hombre hace, sino lo que deja de hacer: La
paz. La parodia es la mayor forma del absurdo, porque su objetivo es exponer
Juan José Escobar 135

los males y vicios que se están tomando al Ática. En Las nubes, su obra más
paródica, los alumnos de Sócrates son gran fuente de absurdos; cuando entra
Estrepsíades a la escuela, se encuentra con que los alumnos tenían la cabeza
metida en la tierra, esperando extraer la sabiduría; Sócrates estaba montado en
un columpio, porque es arriba donde están las ideas; Luego éste hace desnudar
a Estrepsíades (no sabemos por qué), suponemos que está evidenciando cierta
homosexualidad de Sócrates, pues sabemos que éste hacía que sus alumnos se
enamorasen de él; Mas adelante es convencido por Sócrates de que no existen
los dioses Olímpicos, sino tan solo las nubes, quienes hacen llover y tronar. En La
paz, es muy gracioso que el escarabajo que come bolas de mierda, que vuela y
lleva a Pistétero al Olimpo, (pues piensa rescatar La paz) donde curiosamente solo
está Hermes (del que dice es también el dios de los ladrones por su etimología) a
quien convence con dinero de ayudarlo. Y luego tras encontrar a La paz en una
cueva, absurdamente hace que salgan muchos actores del público a ayudarlo a
cavar y a traerla de vuelta a la ciudad. Lo escatológico es otro elemento risible de
la comedia y en general de La Risa; pues siendo tan natural, es algo privado, pues
nos avergüenza: es en la intimidad en donde esta se manifiesta sin pudor alguno.
Pero representarla en público, sería además de reafirmarnos como hombres,
reconocernos como animales. Es por esto que Aristófanes no tiene vergüenza
en desnudar al hombre, en hacerlo sentir indigestión, en hacer que eleve el dedo
corazón (símbolo grosero desde entonces), en hacer que un padre venda a
sus hijas en el mercado, disfrazándolas de cerdas para no seguir aguantando
hambre. Dice Trigeo (al público), cuando se prepara a viajar sobre el escarabajo
“Y vosotros por los que me tomo tantos trabajos, no tiréis pedos ni caguéis en
tres días; porque si este lo huele cuando esté en los aires, me tirará de cabeza y
se irá a pastar”. Luego ya volando, estando mareado, apunta (al que maneja la
grúa, fuera de escena) “Maquinista, ten cuidado, que tengo un viento que me da
retorcijones alrededor del ombligo, y si no prestas atención voy a dar de pastar
al escarabajo”. Ésta como muchas de sus comedias termina con elementos
eróticos, cantos de Himeneo (que hasta Shakespeare lo seguirá usando). En Los
Acarnienses hay varios absurdos. Uno donde un mensajero de los persas viene
a Atenas trayendo un mensaje, y Aristófanes en primera instancia lo hace hablar
una lengua que es incomprensible, y sin importarle esto al embajador41, este
hacía como si le entendiera y traducía cosas ridículas: “Dice que el rey enviará
oro”, quien más adelante será refutado por el mismo mensajero, apuntando “No
se te dará oro, jonio infame”. Cayendo en un absurdo risible, por la corrupción
que quería mostrar sobre los embajadores, a quienes se les pagaba gran salario
para visitar tierras lejanas y eran ineptos.
2012

41. Fue una costumbre que las democracias enviaran embajadores para buscar tratados de
paz; estos a su vez al lograr el cometido veían con un mensajero del pueblo enemigo para que
fuera firmado el tratado.
136 Lapsus. Ebrios de existencia.

Una estética de la Risa, para un Humanismo en Crisis42

Con la promesa a los poetas fallidos de algún


día completar la Estética de la Risa, van estos esbozos.

Nada hay más universal que lo individual, pues lo que es de cada uno lo es de todos. Cada
hombre vale más que la humanidad entera. Miguel de Unamuno

Aunque estuvieran los filósofos en disposición de descubrir la verdad, ¿quién entre ellos
se interesaría en ella? Sabe cada uno que su sistema no está mejor fundado que los otros,
pero le sostiene porque es suyo. No hay uno solo que llegando a conocer lo verdadero y
lo falso, no prefiera la mentira que ha hallado a la verdad descubierta por otro. ¿Dónde
está el filósofo que no engañase de buen grado, por su gloria, al género humano?
¿Dónde el que en el secreto de su corazón se proponga otro objeto que el de distinguirse?
Con tal de elevarse por encima del vulgo, con tal de borrar el brillo de sus concurrentes,
¿qué más pide? Lo esencial es pensar de otro modo que los demás. Rousseau. Emilio

Es necesario que seamos intempestivos, que hablemos con honestidad


sobre este tema, que nos desnudemos, como dice Derrida: pues ésta es una
de las más inquietantes aporías de la filosofía. La pregunta de toda filosofía y
del humanismo en concreto es el hombre. Interesa en este punto aclarar que si
dicha pregunta obtiene una respuesta, nuestra labor de reflexión carecería de
sentido. Es por esa razón que los filósofos siguen haciendo teorías y conceptos
para explicarla: y aunque ellos siempre se contradigan, discutan y hasta se
dejen de hablar por no estar de acuerdo con sus hermanos filósofos, esas
disputan son las que ayudan realmente a que la filosofía, siempre en combate,
tenga algo que decirnos.
El recorrido que este discurso pretende elucidar es por qué desde su
nacimiento hay un problema con el concepto de humanismo y, por tanto,
retratar la actualidad bajo ese error: de que el hombre es un animal o que hay
una animalidad humana, ésta es nuestra hipótesis; y que es reconociéndolo el
punto en que podremos ser más humanos, es nuestra conclusión.
El humanismo, si seguimos a Heidegger, posee dos acepciones
principales: la una está inscrita bajo el movimiento renacentista italiano (que
no trabajaremos), la otra es derivada del concepto Paideia, que los latinos
tradujeron por Humanitas. Este concepto más que una definición corresponde
a caracterizar una condición histórica, se refiere a aquella que diferenciaba a
los griegos y latinos de los pueblos bárbaros: a los que se suele denominar
como hombres sin Lógos, sin educación, sin religión, que poseían solo deseos
de expandirse, de violencia, en una palabra, eran animales. A estos pueblos
los podemos observar desde el lado de la historia de los vencedores, es
decir, por ejemplo, que ante los griegos los bárbaros eran los etruscos, los
persas, los etíopes o egipcios; ante los latinos eran bárbaros los normandos,

42. II Congreso Internacional de Filosofía Contemporánea, Bogotá, 2013.


Juan José Escobar 137

vikingos, etc. No obstante, no estaría de más que nos preguntáramos si eran


o no bárbaros los griegos, aquellos de quiénes Aristófanes en cada una de
sus comedias se burlaba por no buscar la paz, por ambiciosos, corruptos
e incluso expansionistas. Las guerras que nos narran Heródoto y Tucídides
contra los persas no retratan a los atenienses como si fueran ellos unos pueblos
civilizados, sino por el contrario aguerridos, estrategas, salvajes; ni que decir
de las guerras entre los mismos Helenos, espartanos y beocios, atenienses y
sicilianos, todos destruyéndose, impulsando tiranías, gobiernos despóticos.
Vayamos incluso más allá, adentrándonos en sus culturas. Veamos
como en otros pueblos tenían dioses animales: los hindúes, mayas, egipcios,
escandinavos; pero es curioso ver que los griegos y latinos no podían
concebir estos elementos animales, distinguiéndose por su Paideia desde
el Lógos, su establecimiento de pólis, por sus instituciones políticas. Y sin
embargo, ante su Paideia, estaban los sofistas; ante sus pólis, guerras contra
los bárbaros y entre sí mismos; y ante sus instituciones políticas, la mayor
corrupción, despotismo (“siendo ellos la cuna de la democracia”): causa de
aniquilación. No fueron los bárbaros ni las invasiones, quienes dieron fin a
los griegos, fueron ellos mismos, su bestialidad: ¿se equivocaba Esopo
cuando retrataba los hombres griegos como animales, y les daba ejemplos
de cómo ser mejores? O ¿los retraba fielmente, como zorros y águilas, en
donde cada uno tenía su propio interés, sin pensar en sus hermanos? Derrida
denunciando a los filósofos de Occidente que tanto desprecio por el animal
han tenido, dice: “Era preciso, sobre todo, evitar la fábula. La afabulación
–conocemos la historia- sigue siendo un amaestramiento antropomórfico,
un sometimiento moralizador, una domesticación. Siempre un discurso del
hombre; sobre el hombre, incluso sobre la animalidad del hombre, pero para
el hombre y en el hombre”, es decir, esos discursos desde el animal, no hacen
otra cosa que denunciar la bestialidad humana.
Y dejando atrás a los griegos, concluyendo que sus dioses y sus hombres,
aquellos que jugaban con el destino como niños pequeños, y tomaban acción
por unos u otros, siendo injustos y déspotas, ¿qué otro Lógos podían tener los
helenos, con ese ejemplo divino, sino uno irracional?
Y de todas formas allí nació el platonismo, una escuela que aun hoy estando
vigente nos sigue haciendo daño. “El Cristianismo, dice Nietzsche en Más allá
del bien y del mal, es platonismo para el pueblo”, no queriendo decir otra cosa,
que esa mezcla judaico-latina tomó tanto como pudo de la filosofía reinante de
la época, para legitimarse: ¿y qué es el cristianismo, sino la humanitas leída en
clave de inmortalidad, salvación, pecado, sacramentos? “Dar un orden divino
a esa Paideia griega” fue sin más el propósito de Plotino y San Agustín, donde
a la par que el filósofo platónico era el único que podía acceder a la verdad, el
sacerdote es el mediador entre lo divino y lo mundano.
Es decir, pasamos de una filosofía moral y educativa, como era la Paideia,
hacia una filosofía de la tragedia: el Cristianismo. Pero algo sigue fallando en
él: el hombre, no es su centro, ni su pregunta orientadora: no es algo más
138 Lapsus. Ebrios de existencia.

que un animal manso, como dice Nietzsche. Es una filosofía donde impera la
búsqueda por ser salvados y no ser castigados. Pessoa en tres versos describe
al hombre (un tanto religioso, un tanto filosófico):
“No es el hombre un animal
Sino carne inteligente,
Por suerte, a ratos, doliente”.
Todas las religiones son filosofías de la tragedia: quieren salvarnos, darnos
una vida después de la muerte, quieren inmortalizarnos, quieren darnos la
paz interior; cada una de ellas, es La verdad: y sin embargo, ninguna lo ha
logrado. Es este el legado de Roma, sentir pecado, llorar por no cumplir los
mandamientos, sentirnos culpables negando nuestro cuerpo, nuestro deseo,
nuestras pasiones. Nietzsche dice que sería imposible pensar a Cristo junto a
los griegos: “la Antigüedad griega –un mundo sin sentimientos de pecado-“.
Empero, vemos como también en Grecia impera el sentimiento trágico;
concebían como educativa la tragedia, veían en Edipo un héroe y en Áyax;
el dolor, el llanto, eran el espectáculo público y según dicen, una institución.
Tanto Unamuno como Nietzsche son quienes postulan que el hombre se vuelve
irracional con la religión; el primero, por el hambre de inmortalidad que la
religión infunde en él, por un mundo mejor después de la muerte que lo hace
un despreciador de este mundo. De ahí que Unamuno hable de una primera
enfermedad en el hombre, que es la vida misma: el sentimiento trágico de
la vida (o como dice Heidegger algunos años después, que seamos un ser-
para-la-muerte), aquello que debemos evitar: riéndonos, porque la vida es una
tragicomedia. El segundo denominando que las religiones hacen del pueblo
un rebaño, un sequito, una empresa, de la cual se usufructúan. ¿Vemos en
las iglesias algo diferente a máquinas, a animales? Han repetido sin cesar los
mismos versos, se enfilan, levantan y agachan cuando se los piden. ¿Y solo por
hambre de inmortalidad? dice Unamuno.
Vemos, no obstante, en Miguel Morey, aquel intelectual que se pregunta
por la religión desde otra perspectiva, quizá la reivindicándola desde este
ángulo: “El secreto de toda religión, dice en El hombre como argumento, es
la antropología en la medida en que toda religión es, como ya sabía Jenófanes,
antropomórfica –y donde antaño se decía que <<Dios creó a los hombres a
su imagen y semejanza>>, deberá afirmarse ahora, en consecuencia, que
<<los hombres crearon a los dioses a su imagen y semejanza>>. Que eso
que los hombres veneran bajo las diferentes formas religiosas no es sino su
propio interior revelado: <<La religión es la revelación solemne de los tesoros
ocultos del hombre, la confesión de sus pensamientos más íntimos…>>”
(82), es como si la religión fuera esa excusa para el hombre no tener la máscara
de la tragedia, no tener que llorar con máscara, y poder llorar por sus propios
dramas y no los universales. No tener que mirar el periódico y pensar que cada
muerte es una tragedia y por tanto merecería de mi llanto, sino que la religión
al tener un contacto tan individual, por medio de la oración, lo que vemos
es que el hombre se siente libre. Y no obstante, vemos que la religión aun
Juan José Escobar 139

viéndose en clave humanista presenta problemas de índole filosófica, puesto


que al pretender un estatus individualista, cae también en relativismo, en una
moral de transición como dice Descartes.
A estos humanistas cristianos Nietzsche les dirá: “…y tú, mi querido
congénere, sigues siendo ese animal, pese a todo>>: esta me parece la
moraleja del asunto y la peculiaridad de la condición humana”. Y no será ésta
más que una denuncia realista, si con la religión pretende el hombre hacer lo
que con la razón no pude: dejar de ser animal.
Pasando de la religión a la ciencia, vemos que ésta es quien ha comprobado
que el hombre es un animal, Unamuno lo recrea así:
¿Queréis una versión de nuestro origen? […] Un mono antropoide tuvo
una vez un hijo enfermo, desde el punto de vista estrictamente animal o
zoológico, enfermo, verdaderamente enfermo, y esa enfermedad resultó,
además de una flaqueza, una ventaja para la lucha por la persistencia. Acabó
por ponerse derecho el único mamífero vertical: el hombre. La posición erecta
le liberó las manos de tener que apoyarse en ellas para andar, […] y son las
manos como es sabido, grandes fraguadoras de inteligencia. Y esa misma
posición le puso pulmones, tráquea, laringe y boca en aptitud de poder
articular lenguaje, y la palabra es inteligencia. […] El gorila, el chimpancé,
el orangután y sus congéneres deben de considerar como un pobre animal
enfermo al hombre, que hasta almacena sus muertos. ¿Para qué?”
Unamuno no parodia la ciencia ni a Darwin, los retrata. De ahí que
curiosamente una lectura cristiana o inofensiva de estos pasajes en El
sentimiento trágico de la vida, sea imposible. Y pensar que Don Miguel
de Unamuno haya querido teorizar sobre la tragedia (como suele pensar
la tradición) sea un absurdo, cuando realmente lo que hace de modo
intempestivo, y en tono risible, es decirnos que reconociendo que la vida es
absurda y no tiene sentido, veamos que no hay otra salida que dos respuestas:
primera, el hombre es un animal no tan racional como se cree y segundo,
el hombre debe servirse de su sentimiento y no ahogarlo en la religión o
en una esperanza infundada. Nietzsche no se encuentra lejos de hacer otro
retrato sobre la verdad que la ciencia ha revelado: dice en su parágrafo
224 de la Gaya ciencia “Crítica de los animales. Mucho me temo que los
animales contemplan al hombre como un ser de su mismo tipo que, de modo
sumamente peligroso, ha perdido el sano sentido común de los animales:
lo contemplan como el animal loco, el animal que ríe, el animal que llora, el
animal infeliz”.
Miguel Morey es de los filósofos que creen que el hombre al ser la
pregunta orientadora de todo filosofar, hace que muchas de las corrientes
modernas se recubran, afirmen y coincidan con el “humanismo”. Partiendo
de uno de los tres rasgos comunes que propone propios del humanismo,
dirá: “III) Afirmación de la vocación de trascendencia de lo humano. Todos
los humanismos proponen algo que excede a lo “meramente humano”, a lo
humanamente “dado” –son anuncio de alguna suerte de “hombre nuevo”,
140 Lapsus. Ebrios de existencia.

promesa de una nueva humanidad”. Es de admirar esta consecuencia lógica


del humanismo: creer que no todo se halla oscuro ni perdido, sino por el
contrario que hay esperanza. Camus decía que el absurdo comienza cuando se
acaba la esperanza, cuando se reconoce la incapacidad por mejorar y somos
capaces de reírnos de nosotros mismos, en tanto es el final. Es importante
poder poner en duda la totalidad de esta concepción de Camus, y ver que
el humanismo antes que ser un manifiesto trágico, es uno esperanzador.
En todo humanista deberán imperar las ansias de un hombre mejor, de un
proyecto moral y cultural que contribuyan a que el hombre pueda desarrollar
su humanidad y no su animalidad.
Ya hemos permitido creer que dios pueda ser la salvación, y esto aun hoy
en ejecución, no funciona del todo. También se ha postulado su contrario, dejar
a un lado lo divino (Dios ha muerto), cargar al hombre de su responsabilidad
personal, hacerlo acreedor de un proyecto, de una consciencia tal para que
se haga sienta su propio juez. Pero esto tampoco ha funcionado. ¿Qué le
faltó al Superhombre? He escuchado la siguiente crítica a Nietzsche, “quiso
destruir toda moral y lo que hizo fue relativizar la moral, el Superhombre es
simplemente otro modelo a seguir, una nueva moral humana”. Pero si lo que
el Humanismo nos deja como enseñanza es que hay una necesidad intrínseca
de moral en el hombre, una esperanza siempre puesta en él. ¿Qué hace falta
entonces? ¿Qué es aquello que ni la ciencia, ni la religión han podido llevar
a cabo?
Y preguntamos: si Camus en su momento, entendiendo que el mundo era
absurdo, que nada tenía sentido, se dispone a proponernos que adoptemos
una racionalidad absurda, para que hagamos frente a ese mundo que
padecemos y nos pongamos sobre él; nos concierne preguntar ¿por qué
no pensar que somos irracionales o de una manera más exacta, que somos
animales? ¿Y si somos animales, porque no adaptamos una lógica para tal
estado? Pues si la racionalidad no hay sido la respuesta, si la inmortalidad no
ha sido la respuesta, ¿por qué la filosofía no ha buscado otro camino? ¿Por
qué el hombre sigue aferrado a esos no-lugares (como dice Marc Augé),
donde no es posible encontrarlo, estudiarlo, juzgarlo?
¿Acaso no debería haber también una filosofía de la comedia, donde
nos reconozcamos como seres finitos, absurdos, inútiles e irracionales? No
todo lo podemos conocer, hay elementos que se nos salen de las manos; los
conceptos los hacemos para tranquilizarnos, pero no está allí la vida misma en
esos conceptos abstractos. Necesitamos una filosofía donde encontremos al
hombre desnudo, al hombre reconociéndose, a verse retratado en el escenario
de la tragicomedia que es el mundo, conociendo de sí todas sus verdades:
aquí entra en juego la parresía siempre tan comedida para el intelectual y
siempre tan rechazada. Por lo mismo es que esta filosofía de la comedia,
sea vista desde el punto absurdo de la existencia, que es la existencia misma.
La vida es contradicción, es lo que más vemos a diario: cosas inexplicables,
datos e imágenes que los científicos ni los sacerdotes pueden explicar. ¿Por
qué debe preocuparnos no poder responderlo todo?
Juan José Escobar 141

Pero antes de presentarles está filosofía de la comedia, o estética de la


risa (como suelo llamarla), permítaseme hacer un recorrido por aquellas
concepciones que tienen del animal algunos filósofos y con ello poder entender
qué es realmente lo que debemos reconocer para alcanzar un estatus de
hombre. Para esta arqueología me serviré de Derrida y su Texto El animal que
luego estoy si(gui)endo.
Hay algo que Derrida pone en tela de juicio durante todo su texto y es si es
posible hablar del hombre como animal o si lo que hay es una animalidad en el
hombre, es decir, si es nuestra naturaleza o si es tan solo una cualidad humana.
Hay una idea a rescatar antes de nuestro recorrido: lo propio del hombre, le
llama Derrida a todo aquello que nos puede acercar a nuestra esencia. Pues es
así como los filósofos modernos y contemporáneos, han realizado la escisión
entre hombre y animal.
Tanto los conceptos griegos a)ne/r como z%=on, comparten una relación
íntima de connotación entre el hombre y el animal. El primero es el sujeto
masculino de antropos, cuyo genitivo es a)ndro/j, empero por Aristóteles en
su TWN PERI TA ZWIA ISTORIWN lo carga de otro significante: el animal
masculino. Bajo este juego de palabras es posible entender las fábulas de
Esopo, la ética que hay en ellos se dirige de forma contundente a mostrarnos
cómo la naturaleza se comporta de un modo similar en hombres y animales.
De ahí, por ejemplo, que Descartes, el filósofo de la certeza, se haya visto
abocado a decir, que en el cuerpo “puede decirse que los animales carentes
de razón se parecen a nosotros. [y agrega, con su infinita sabiduría] No pude
identificar alguna de las funciones que, siendo dependientes del pensamiento,
son las únicas que nos pertenecen en tanto que somos hombres. Suponiendo
que Dios creó un alma racional…” ¿el filósofo de la certeza, suponiendo?
¿Dejando en las manos de Dios la verdad? ¿Es esto propio de un ser racional
o de un animal racional? Había ya alcanzado en sus estudios esa no diferencia
física entre ambos. Ningún otro filósofo ha dudado de estas palabras. Todos se
han dirigido entonces al problema del lenguaje.
Y esto nos lleva al segundo concepto: z%=on cuyo primer significante
es el de animal, que todos los tratados antiguos sobre los animales –como
acabamos de ver el de Aristóteles-, llevaba esta denominación; y no obstante,
una segunda acepción del término es muy interesante: el ser vivo, o ser viviente
–living being, le define el Lidell Scott-. Es decir, que aún los griegos, fieles
creyentes del Lógos, poseían un lenguaje bien particular para hablar de la
diferencia entre el hombre y el animal. ¿Quién no recuerda la famosa y mal
interpretada denominación que hace Aristóteles? “e)k tou/twn ou)=n fanero\n
o(/ti tw=n fu/sei h( po/lij e)sti, kai\ o(/ti o( a)/nqrwpoj fu/sei politiko\n
z%=on” [De lo dicho se deduce con evidencia que la polis existe en la naturaleza
y que el hombre es por naturaleza un animal político43] (Pol 1253a.1-3). Una
traducción correcta siguiendo la doble connotación de la que hemos hablado,
nos llevaría a problematizar este pasaje. Pues si la polis se encuentra en la

43. Traducción de Manuel Briceño Jáuregui: Bogotá: Caro y Cuervo, 1989.


142 Lapsus. Ebrios de existencia.

naturaleza, y el hombre es denominado animal ¿qué realmente nos quiere


transmitir el estagirita? Al parecer aquí no se habla de una cualidad humana
sino de la esencia misma del hombre y esto es posible entreverlo en el esti
que se halla oculto en la última parte de la frase. El “es” que los traductores
desocultan en “el hombre es por naturaleza…” desnuda la esencia humana.
Además, otras traducciones podemos sacar del politiko\n z%=on por ejemplo,
“ser social” o “animal que vive en comunidad”. Y no obstante, ha imperado
aquella que traduce animal. Pero hay una aporía allí, pues si reconocemos
que politikon se refiere a la polis, lo civil, al orden o lo privado, en oposición
a lo natural, lo general, lo primitivo y sin ley, es evidente que “el animal” o
<<les bêtes>> (como les llama Descartes), no se hallan en la polis. ¿O acaso
debemos establecer que el hombre sí es un animal, y con esto resolver la
aporía? Una de las posibles respuestas a esta pregunta, la dice Derrida: “Es
un palabra, el animal, que los hombres se han dado el derecho a dar. Esos
humanos se han encontrado a sí mismos al dar esta palabra” (2008 48).
Y si tras esta connotación dual, entre hombre y animal, se haya podido
abrir el campo semántico de estas palabras y sea el primer paso para hacer
a un lado lo que dicen los filósofos, más bien vayamos a deconstruir a cada
uno de ellos.
Descartes en la quinta parte del Discurso del método, afirma refiriéndose
a los autómatas (igualándolos a los animales) que “nous aurions toujours
deux moyens très certains pour reconnoître qu’elles ne seroient point pour
cela de vrais hommes” [tendríamos siempre medios muy seguros para
conocer que no serían verdaderos hombres], y se remite a dar un argumento
contundente: jamais elles ne pourroient user de paroles ni d’autres signes en
les composant, comme nous faisons pour déclarer aux autres nos pensées
[…] mais non pas qu’elle les arrange diversement pour répondre au sens
de tout ce qui se dira en sa présence, ainsi que les hommes les plus hébétés
peuvent faire. [nunca podrían usar palabras, ni componer otros signos como
nosotros hacemos, para manifestar a otros nuestros pensamientos … pero
no será capaz de utilizar de forma diversa las palabras para responder con
sentido a todo cuanto se le diga en su presencia, tal y como los hombres
menos capacitados pueden realizar (Ibídem)], y recuérdese bien este último
pasaje con el cual piensa hace una clara distinción “entre les hommes et les
bêtes”: n’y a point d’hommes si hébétés et si stupides, sans en excepter
même les insensés, qu’ils ne soient capables d’arranger ensemble diverses
paroles, et d’en composer un discours par lequel ils fassent entendre leurs
pensées [no hay hombres tan embrutecidos ni estúpidos, sin exceptuar los
locos, como para que no sean capaces de ordenar diversas palabras de
componer un discurso mediante el cual den a conocer sus pensamientos].
Lo que Descartes usa racionalmente para la diferencia es el lenguaje, dice
que la capacidad de responder, de ordenar palabras y decir algo coherente
es lo propio del hombre. Según Aristóteles, lo/gon de\ mo/non a)/nqrwpon e)/
xei tw=n z%wn [El hombre es el único de los animales dotado de palabra]
(Pol. 1253a.9-10), por tanto, él nunca sintió que por el hombre ser animal
Juan José Escobar 143

de alguna manera su entendimiento (nous) se viera perjudicado, sino como


si fuese un animal mejor dotado que los otros.
En Kant, es mucho más marcada la inquietud sobre el animal racional, no
por la intención de diferenciar lo propio del uno y del otro, y con ello decir que
el hombre no es un animal, sino como su Antropología en sentido pragmático
lo suscita, parte desde un ámbito del entendimiento para comprender cómo
el hombre en su estado natural puede cambiar, es decir, Kant es consciente
de que el hombre es un animal salvaje sin educación, moral ni técnica, pues la
naturaleza es cruel con él y lo obliga a que se adiestre y aprenda a sobrevivir
ante esas adversidades. Cuando Kant habla de las tres capacidades humanas
(técnica, pragmática, moral) que lo convierten en un animal rationale, no
las habla como si fuesen propias de él, sino como que si se lo propone
puede habitar gracias a ellas de una manera diferente el mundo. Kant y
su antropología lo que quieren es tras dar cuenta de que es “en el fondo,
más poderosa la animalidad que la pura humanidad”, empero, por esto es
que “El hombre está destinado, por su razón, a estar en una sociedad con
hombres y en ella, y por medio de las artes y las ciencias, a cultivarse, a
civilizarse, a moralizarse, por grande que pueda ser su propensión al animal
[…] y en hacerse activamente, en lucha con los obstáculos que le depare lo
rudo de la naturaleza”.
Y no obstante es curioso, como cita Derrida, que el único argumento del
cual pueda Kant derivar la diferencia entre el animal y el hombre, se debe
a que aquel no posea “dignidad” (Würde). ¿Pero si el hombre nace salvaje,
adquiere con la cultura la dignidad? ¿esta superación es lo que él llama la
diferencia? Que el animal no pueda nunca civilizarse o educarse, el mismo
Kant lo niega: hablamos incluso de animales domésticos, diferenciándolos de
las bestias. Habría entonces incluso que dejar de hablar del animal como algo
general como sugiere Derrida, para decirle a Kant, como ya se lo diremos a
Descartes, que se encuentra equivocado.
Tras Kant, Derrida se propone ir a confrontar a Lévinas. Puesto que le
parece muy atractivo el hecho de que el filósofo judío, que más interesado
ha estado por la ética, por la otredad, por la dignidad humana en el siglo
XX, no haya contemplado al animal como un interrogante en su obra. Y
relata como en un libro Llewelyn, le hizo la siguiente pregunta a Lévinas:
“¿El hecho de tener un rostro implica la aptitud para el lenguaje? ¿El animal
tiene rostro? […] ésta fue la respuesta “No puedo decir en qué momento
tenemos el derecho a ser llamado “rostro”. El rostro humano es totalmente
diferente y sólo a toro pasado descubrimos el rostro de un animal. No sé
si la serpiente tiene rostro (I don’t know if a snake has a face). No puedo
responder esa pregunta (I can’t answer that question). Es preciso un análisis
más específico”. Gran interrogante nos habré acá Derrida, permítanme
burlarme un tanto de Descartes.
Si habíamos definido con él, que una diferencia sustancial entre el hombre
y el animal, es que aquel no podía ordenar las palabras y dar una respuesta
de acuerdo a lo que piensa, y hemos acabado de escuchar cómo Lévinas ha
dicho no poder responder si el animal al tener un rostro puede hablar ¿qué
144 Lapsus. Ebrios de existencia.

significa entonces esto? ¿Lévinas es un animal o Descartes estaba equivocado?


¡No es solo Lévinas, es el hombre quien no tiene todas la respuestas ni tiene la
capacidad para responder a todo cuanto se le pregunte! Es más, es un ser que
posee más preguntas que respuestas. “No tenemos respuesta, y nada prueba,
incluso, que haya una respuesta”, dice Comte-Sponville. ¿Alguien podría negar
que todo el conocimiento humano no está basado en preguntas? Preguntas
insolubles como qué es el hombre –tal y como lo dijimos al comienzo- no
hacen más que provocar nuevos avances, cercar un tanto más el problema
para reconocer luego, que hay algo que antes desconocíamos. Y además
abríamos de condescender con Derrida cuando afirma que “El hombre es
un animal pero habla, y no es tanto un animal de presa cuanto un animal
preso de la palabra”, preso de su propia consciencia, razón, que limita todo
cuanto quiere alcanzar: su humanidad depende por completo de su libertad
racional, de poder comprenderse a sí mismo: ¿tiene el hombre la capacidad
para conocerse a sí mismo? ¿Por qué no creer que Sócrates se burlaba de
todos los hombres, y se sigue burlando, cuando lo decía? Este reconocer
que somos animales, que no poseemos todas las respuestas, es el paso más
importante para poder alcanzar la humanidad: desde la cultura, la moral o la
técnica, como sugiere Kant.
Los filósofos en su afán por distinguir al hombre del animal, no hacían otra
cosa que afirmarlo. El animal, concluye Derrida “me hace ver el límite abisal
de lo humano: lo inhumano o ahumano, los fines del hombre, a saber, el paso
de las fronteras desde el cual el hombre se atreve a anunciarse a sí mismo”.
Pero aún así no ven que el problema es más profundo: no hay una línea
“indivisible de dos bordes, [entre] el Hombre y el Animal en general”.. Puesto
que además esa discusión pierde sentido, cuando lo que vemos es “un abismo
entre aquellos que se denominan hombres y lo que los supuestos hombres,
[…] denominan el animal”.
Dice María Zambrano en Filosofía y poesía: “Y la naturaleza del hombre
—la razón— es algo que el hombre no acaba de tener, sino que tiene que
recobrar, que reconquistar”.
Terminemos esbozando esta filosofía de la comedia, de la cual todo esto
no es sino el argumento de por qué es necesaria. Una filosofía para un hombre
animal, irracional, sin respuestas. Una filosofía más cercana a la vida misma, a
la naturaleza, a lo contradictorio que es todo cuanto nos aparece a la vista. Una
reflexión antropocéntrica, de ahí que esté íntimamente ligada al humanismo,
a ver en el hombre una esperanza, desde un lugar olvidado. No es esta una
prote philosophías, ni tampoco aquella que se siente poseedora de La verdad,
de la última palabra. Es ella una estética, como se esbozó más arriba, y toda
estética conlleva a una ética, a una pregunta del hombre en relación con los
Otros; donde impera el diálogo, el sin sentido, la risa.
Se debería empezar por aniquilar la unidad de todos los conceptos que
hasta ahora posee una carga violenta, es decir, que se consideran fundamento
para la reflexión (con esto no digo negar la tradición, sino dar libertad al
Juan José Escobar 145

hombre para pensarse sin a prioris): suspender todas aquellas verdades que se
han creído alcanzadas y volver al método que Aristóteles usó en su mal llamada
Metafísica¸ ¿recuerdan el libro V o D? ¿Aquel en que cada concepto estaba
dotado de diferentes sentidos, en donde ninguno predominaba y entre ellos
mismos tenían una relación extrínseca? La filosofía ignoró esa gran enseñanza
hasta Nietzsche, ¿qué puede simbolizar ese “diccionario” aristotélico, como
nos gusta llamarlo, sino perspectivismo? ¿Qué otra cosa necesita la Filosofía,
el Hombre, que nuevos diálogos, que reinventarse, que aprender a pensar de
nuevas maneras cada día?
¿Cómo proveer al hombre de preguntas que pueda responder? O es mejor
cuestionar, ya que partimos de la imposibilidad de conocerlo todo, sobre la
forma de ser-en-el-mundo que es menester adquirir para sobrevivir ante un
infinito de posibilidades, ante el no-saber-ser, el no entenderse, el verse ínfimo,
ignorante.
Afirma Unamuno que “La razón, lo que llamamos tal, el conocimiento
[…] que distingue al hombre, es un producto social”. Empero, hemos visto
como la tragedia no es un acontecimiento social, sino individual; es ahí de
donde debemos partir –con Bergson, quien dice que la risa siempre es social,
colectiva- para fundamental una Filosofía de la comedia, pues la risa debe ser la
posición racional por excelencia del intelectual. La risa, que es la afirmación de
la existencia, hace aparecer la falsedad pues desnuda al hombre: la carcajada
es esa relación entre el adentro y el afuera, que a su vez incomoda, es decir,
trasgrede la ocasión, la moral, las costumbres, para imponer un juego de
igualdad donde no quede más que decir la verdad; por un lado, dar lugar
al discurso parresíastico, que es ético, honesto, y por otro, es lugar para la
verdad individual, La verdad (que no existe, pero que necesitamos como
concluye Heidegger su lectura de Voluntad de poder de Nietzsche) es la suma
de las verdades de todos los hombres.
La risa como arma, como método para manifestar la inconformidad,
“la risa es esa corrección”, dice Bergson; en este camino va Nietzsche, que
gayamente argumenta:
Reírse de sí mismo como habría que reírse a fin de reírse con toda verdad:
¡los mejores no han tenido hasta ahora el suficiente sentido de la verdad para
eso, y los más dotados han tenido bien poco genio! ¡Quizá siga habiendo un
futuro también para la risa! […] Quizá para entonces la risa se haya aliada
con la sabiduría, quizá para entonces no exista otra ciencia que la <<gaya
ciencia>>. Por el momento las cosas siguen siendo totalmente distintas, por el
momento la comedia de la existencia todavía no <<se ha hecho consciente>>
de sí misma, por el momento seguimos es tanto en la época de la tragedia, en
la época de las morales y religiones…
Reírme de mí mismo, del animal que reconozco ser y del hombre que
alcanzo ser al reírme de ello. Es gaya, (no en tanto gallarda u homosexual
como han creído algunos) sino por ser combativa, intempestiva, escéptica. El
hombre como fin y como medio de la risa, “el hombre es un animal que sabe
146 Lapsus. Ebrios de existencia.

reír, pero también que hace reír” sugiere Bergson, es objeto de la burla, por
medio de ella se aprende a conocer y es sujeto de la risa, puesto que aprende
de la risa con los otros, y de los otros. La risa no se da en la individualidad,
“necesita de un eco”, “no disfrutaríamos si nos sintiéramos aislados”, se basa
en un compartir, de ahí que “tenga un significado social” y que “responda a las
exigencias de la vida”, apunta Bergson. Esta filosofía, se aleja de toda reflexión
medieval y posmoderna, en la que o todo es relativo o mi visión del mundo
es la revelación divina; Nietzsche afirma: “solo como animal social aprendió
el hombre a hacerse consciente de sí mismo”. Una filosofía en que el hombre
construya en base a su experiencia con los otros, a su relacionarse, tiene que
desencadenar otro tipo de lógica, en donde una visión individual deje de ser
importante, y la filosofía se convierta en un asunto de reflexiones plurales e
incluyentes, donde los conceptos se debatan antes de ser impuestos en los
libros, en donde los sistemas buscarán no ser las verdades innovadoras que se
leerán años después de la muerte de sus autores, sino ser hechos a la par con el
pueblo ¿para qué sino esto sirven los congresos, los seminarios, la academia?
Basta de eruditos encerrados en su ensoñación; el hombre debe dejar se estar
denominando al mundo, a sus semejantes, debe dejarse aprehender de la vida
cotidiana, que la academia no pierda rigor, pero que si pierda su autoritarismo.
He aquí la parresía en su estado vivo. La razón y la risa trabajan juntas
para entregarle las verdades al hombre. No se puede olvidar lo que nos enseñó
Camus: la ética de la risa, Sísifo sonreía cada vez que su piedra caía de nuevo,
allí se encontraba su libertad, los dioses no podían jugar más con él. Camus
dice citando a Karamazov “Todo está permitido”, más él agrega, “que todo esté
permitido no quiere decir que nada esté prohibido”, pues una actitud estética
de la existencia, con lleva a tener un éthos, no obstante, no es la moral estoica
ni cristiana, ni ninguna a la que estamos acostumbrados, es el éthos mismo de
la comedia, donde al gobernarnos a nosotros mismos, no necesitamos de leyes
sino de las que nos impone la naturaleza, que es la justicia misma. Es la filosofía
de la comedia, la única que puede estar más allá del bien y del mal; la comedia
se burla de los dioses, de las instituciones, de la filosofía misma. La comedia
es la mejor caracterización del hombre que ríe, no es inmoral ni anarquista,
es autárquico como lo fue Sócrates, y aún es capaz de morir por no infringir
la democracia ni las decisiones del pueblo. En la comedia, es el pueblo quien
tiene la palabra, basta de Edipo y de esfinges, y de tragedias donde el destino
supera a los hombres; basta de Ulises o Aquiles y epopeyas, donde solo ellos
tenían las decisiones del ejército y la gloria, cual despotismo aristocrático. Es la
comedia la mejor representación de la existencia, sin sesgos. Es la comedia la
vida misma; pensar la vida es afrontarla a la par de estar haciendo de ella algo
diferente, de ser nosotros los poseedores del devenir.
Lo que uno puede darse cuenta con el tiempo, es que se filosofa para
responder a preguntas pero siempre nacen más, no obstante, si eso antes que
divertir y dar sentido a la vida de un pensador, lo abruma: se está afirmando
la tragedia, es decir, negando la filosofía, dice Unamuno: “El filósofo filosofa
Juan José Escobar 147

para algo más que para filosofar. […] antes que filósofo es hombre, necesita
vivir para poder filosofar y de hecho filosofa para vivir. Y suele filosofar, o para
resignarse a la vida, o para buscarle alguna finalidad, o para divertirse…”.
Y cuando Unamuno habla del divertirse haciendo filosofía, lo dice
contraponiendo la seriedad existencial que muchos creen condición a priori.
La seriedad es aquella, como dijo Rousseau en el epígrafe, la causante de que
prefiramos nuestra mentira a la verdad hallada por otro. Esa seriedad que les
exige no contradecirse, no alejarse de la tradición, no refutar a sus maestros,
es la causa de que se hayan ocultado verdades, se haya cegado al hombre, se
le haya imposibilitado a vivir acorde a la naturaleza. El irónico parágrafo 327,
dice muy bien esto: “Tomarse las cosas en serio. “Esta encantadora bestia que
es el hombre pierde el buen humor, según parece, cada vez que piensa bien;
¡se pone <<seria>>! Y <<allí donde hay risa y alegría, el pensamiento no
vale nada>>: así reza el prejuicio de esta bestia seria contra toda la <<gaya
ciencia>>. ¡Ea! ¡Mostremos que es un prejuicio!”.
Termino esta argumentación, alentando a los filósofos hacia el combate, la
desnudez, la parresía, la intempestividad, todo esto resumido en un concepto
muy vital: La risa. Y con Nietzsche: “…tenemos que descubrir el héroe e
igualmente el bufón que anidan en nuestra pasión del conocimiento, ¡tenemos
que alegrarnos de vez en cuando de nuestra insensatez a fin de poder seguir
alegrándonos de nuestra sabiduría!”.
Solo nos queda por concluir este discurso, con una última reflexión. Hay
una paradoja en los últimos 60 años de la filosofía. Puesto que ha imperado un
elemento pesimista a raíz de la desmedida sin-razón del hombre. Nos inquieta
el hecho de que sea posible que coexistan el ánimo humanista como el que nos
reúne en este momento, y el ánimo pesimista (metafísico, trágico) de muchos
tantos pensadores. Éstos son dos caminos similares a la dicotomía trágica
y cómica que acabo de esbozar. Ustedes señores humanistas ¿Qué camino
seguirán?

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