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REALIDAD PROBLEMÁTICA

Los accidentes viales siempre han estado presentes en nuestra realidad,


acaparan las noticias diarias en diversos medios de comunicación. Los
accidentes de tránsito constituyen una de las principales causas de muerte en el
país, son frecuentes y, al parecer, no siempre son causados por los conductores,
sino también por los peatones, imperfectos en los vehículos, malas
señalizaciones o fenómenos meteorológicos, como la lluvia. Las cinco causas
más comunes que ocasionan estos accidentes, muchas veces mortales, son:

Irresponsabilidad del conductor: Esto encierra el exceso de velocidad, el no


respetar los límites, la señalización o sortear carriles para adelantar otros
automóviles, cometiendo una imprudencia y ocasionando un choque. Es la
causa más común en el Perú, y que registra mayor número de víctimas mortales.

Consumo de bebidas alcohólicas: Manejar bajo los efectos del alcohol nos hace
más imprudentes y disminuye los reflejos naturales, generando accidentes en
las vías. Los peatones también caen en esta falta; así, estando bajo los efectos
de estas bebidas, cometen imprudencias tales como cruzar rápidamente la pista
y provocar múltiples choques.

Fallas mecánicas: Frenos desgastados, llantas en mal estado, velocidades


inexactas, etc. Aunque muchas veces el conductor tiene conciencia de éstas
fallas, también existe el caso de ser imperceptibles y que estén mal arregladas
o revisadas por un mecánico.

Fenómenos meteorológicos: La lluvia o la nieve, por ejemplo, causarían que el


conductor tenga problemas para maniobrar en la pista. Es allí cuando cualquier
frenado, una mala maniobra, exceso de velocidad o un peatón imprudente
causan el descontrol de un vehículo, terminando fatalmente.

No respetar las señales de tránsito: Muchos conductores o peatones se confían


con respecto a la señalización. Por ejemplo, no respetar un semáforo rojo porque
es de madrugada o porque casi no hay personas en el cruce. Confiarse
resultaría, lamentablemente, mortal en diversas situaciones.

Según La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el año 2013


murieron en el Perú, en accidentes de tránsito, 14 personas por cada cien mil
habitantes. Parecería casi tan seguro manejar aquí como en los Estados Unidos,
donde murieron 11 personas por cada cien mil habitantes. Cuando uno rehace
el cálculo usando una base de comparación que refleja mejor el uso del
automóvil, el Perú resulta siete veces más peligroso, con 99 muertes por cada
cien mil vehículos registrados, frente a 11 en los EE.UU.

El año 2015 cobraron la vida de 2.965 personas, tanto en el ámbito urbano como
en las carreteras. Estadísticas de la Policía de Carreteras, en el 2016 se han
registrado 812 muertos y 3876 heridos en los 1736 accidentes reportados en las
vías del país. Esto da un promedio de casi un muerto cada 4 accidentes. La vía
Los Libertadores de la Panamericana Sur (que une Ica, Huancavelica y
Ayacucho y las ramificaciones a hacia regiones hacia Cusco, Puno y Madre de
Dios) registra el 60% de estos accidentes de carreteras a nivel nacional. El 25%
se produce en la Panamericana norte, en la vía de penetración hacia Áncash, la
sierra de La Libertad y Cajamarca. El restante 15% ocurre en la Carretera
Central. Un total de 772 personas murieron en accidentes de tránsito ocurridos
en las carreteras del país durante el año 2017. Según las estadísticas del
Consejo Nacional de Seguridad Vial (CNSV), esta cifra representa un 5% menos
que las registradas en el 2016.

Los datos ofrecidos por la Policía Nacional indican que el 44% de los accidentes
en carreteras se deben al descarrilamiento del vehículo, el 45% es producto de
choques, el 7% se debe a atropellos simples, el 4% al vuelco de buses y el 3%
involucran otros motivos no precisados. El MTC también señala en un informe
de 2015 que el 31.1% de accidente de tránsito en carreteras fue producto del
exceso de velocidad, el 28.8% se dio por imprudencia de los conductores, el 9%
fue por imprudencia de peatones y el 8.1% fue culpa de conductores en estado
de ebriedad.

Además de la pérdida de vidas humanas, los accidentes automovilísticos


implican pérdidas económicas. Estos tuvieron un costo calculado en S/19 mil
millones en el 2015, según un estudio de la consultora Alauda, especializada en
seguridad vial y conservación de infraestructuras. Esta cifra equivale a poco más
del 3% del PBI, porcentaje que no es percibido por la población que va al volante
en estado de ebriedad, que maneja a excesiva velocidad, que no respeta la luz
roja, que realiza transporte público y que por ganarle algunos pasajeros al
compañero de ruta, termina matando a una madre de familia o a un grupo de
jóvenes que no serán jamás el futuro de nada.

“No hemos tomado conciencia de las consecuencias de un accidente de tránsito,


nos hemos vuelto indulgentes con este tipo de conductores. No somos
conscientes de que estos accidentes producen desgracias y graves perjuicios
para el país. Si revisamos las principales causas de accidentes de tránsito, el
80% son por factor humano: exceso de velocidad, conducción en estado de
ebriedad, imprudencia del conductor”, advirtió Revolledo.

Las barreras de concreto vial son fundamentales para evitar colisiones frontales.
Estas barreras también son importantes para mantener la seguridad en las zonas
de trabajo en las carreteras. La visibilidad de estas barreras es crítica para su
función. Deben proporcionar un motorista con dos tipos de ayuda; uno en la
previsión de la vía de la carretera inmediatamente delante de ellos, a fin de evitar
el paso a otro carril, y en segundo lugar para iluminar el patrón de la carretera
más adelante para permitir tiempo suficiente para la toma de decisiones.

La visibilidad de la barrera depende de su reflectividad, que se disminuye durante


el tiempo húmedo y las condiciones nocturnas. Cuando se reduce la reflectividad,
se reduce la previsión del conductor del patrón de carretera que se aproxima, lo
que resulta en circunstancias de conducción inseguras. La adición de pigmento
blanco a mezclas de concreto, que pretende proporcionar una delimitación clara
entre la barrera y la superficie de la carretera, es actualmente una manera
popular de mejorar la visibilidad de la barrera. Desafortunadamente, esta
delineación casi desaparece durante condiciones húmedas nocturnas. Otro
obstáculo proviene del hecho de que la reflectividad de muchos procedimientos
actuales empleados para mejorar la visibilidad, tales como la adición de pigmento
blanco a mezclas de concreto y el uso de cinta reflectante, se deterioran a una
velocidad rápida debido a la acumulación de suciedad.
El uso de residuos de vidrio reciclado en el concreto ha despertado un gran
interés en todo el mundo. Desafortunadamente, el vidrio postconsumo
representa un componente principal de los desechos sólidos y la dificultad para
ubicar mercados convenientes que aceptarán vidrio recolectado para reciclar, la
presencia y acumulación de este desperdicio causó problemas ambientales.

La aplicación de perlas de vidrio sobre la superficie de una barrera de concreto


es un método eficaz para aumentar la reflectividad. El uso de vidrio reciclado en
lugar de cuentas de vidrio fabricadas especialmente podría proporcionar
resultados positivos. La incorporación de vidrio reciclado en la mezcla de
concreto no sólo resalta la reflectividad de la barrera, sino que también ofrece
una vía para el reciclaje del vidrio.
En la actualidad, los principales obstáculos para el reciclaje del vidrio son las
impurezas del vidrio reciclado y el alto costo de la clasificación de color del flujo
de residuos de color mixto. La sociedad demuestra un respeto superficial hacia
el medio ambiente, el problema de los desperdicios arrojados en zonas que no
están contempladas crece al igual que el poblador va llevando una vida
bohemia, la mayoría de nosotros utilizamos espacios no idóneos para verter la
basura dentro de lo cual se encuentra el vidrio. La cantidad de vidrio de
residuos mezclados excede con mucho la cantidad de vidrio clasificado por
color. La clasificación de color del vidrio reciclado en vidrio adecuado para la
fabricación de botellas puede ser una práctica costosa debido al gran tamaño
de la corriente de vidrio residual, así como el tamaño de partícula y la
contaminación del vidrio. Por esta razón, muchas instalaciones de recuperación
de materiales se ven obligadas a enviar vidrio reciclado a vertederos. Existe
una gran necesidad de desarrollar una solución a través de la cual se puedan
reciclar vidrios de color mezclados y su incorporación en productos de
construcción presenta una de estas opciones.