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Saoco

Y
Sandunga

Antonio Rengifo Balarezo

Lima,Unidad Vecinal Nº 3,
Junio del 2018

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“Una revolución sin baile
no es una revolución que merezca la pena”
Emma Goldman
Anarquista y escritora
(1869/1940)

Establecimiento Penal, Huacariz, Cajamarca, 9 de agosto de 1999.

Señor
Roy Rivasplata,
Conductor del programa radial “Salsa picante”.

LIMA.-
Es frecuente que al escribir una carta al conductor de un
programa radial se le felicite por su buen programa y todo eso... Yo no
quiero felicitarlo. Lo que quiero darle es mi agradecimiento personal
por difundir un verdadero legado de cultura musical del folklore
"afro-latino-caribeño-americano”, frase acuñada por su amigo el Dr.
Aparicio Delgado Porta.

Hay un dicho popular que refiere que el perro es el mejor amigo


del hombre. Sin embargo, aquí, en la cárcel, el mejor amigo del interno
es su radio Y en medio de tanta decadencia de música comercial y los
llamados ritmos de moda, podríamos decir que "Salsa picante" es un
oasis. También es un querido punto de reunión de los amigos de la
buena música que sábado tras sábado confluimos para departir con
usted cuatro horas de excelente programación, sentimiento, saoco y
sandunga.

Es común en la mayoría de la gente, escoger el día sábado para


salir a tomar un poco de esparcimiento y diversión que endulce y
reconforte el espíritu luego del duro trajín de la vida cotidiana. Aquí,
también, a través de las ondas de frecuencia modulada de CPN Radio,
cada sábado nos preparamos entre cigarrillos y tazas de café a
disfrutar de la fiesta que es escuchar "Salsa picante".
Un último agradecimiento, ya no sólo por hacernos llegar el
sentimiento y la esperanza de un pueblo cuyos intérpretes recogieron
un legado para darle sus más ricas y expresivas formas a través de la
música que usted difunde; sino, también por enseñar buen gusto y por
educar con su programa.

Gracias por todo su esfuerzo y perseverancia. Hace ya más de


ocho años que estoy recluido -pasando por diversas prisiones del Perú-

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y su programa, como su música, me ha ayudado a conservar la alegría,
el buen humor y el optimismo necesario para salir adelante en la
contingencia diaria.

Quería aprovechar esta oportunidad y pedirle -por favor- si a


través de su micrófono pudiera enviarle un saludo a mi padre, el Sr.
Antonio Rengifo Balarezo, el hombre que me enseño desde niño a
descubrir el universo de la música.

Es todo.
Atte.
Claudio Rengifo Carpio.

Alegría y reafirmación cultural

Antonio Rengifo Balarezo

Alegría y reafirmación cultural es lo que ha llevado a los hogares


limeños "La República" el viernes 22 de noviembre con la venta del
Cdde la cantante cubana Celia Cruz.Fue puesto al alcance de la mano
en los kioscosdecada esquina de la ciudad por 10 soles. Dio satisfacción
a una necesidad primaría. Así como el pan no debe faltar en ningún
hogar, tampoco la música, es decir, la alegría; por lo demás, la música
y el baile alejan a los malos espíritus de la casa.

El día que apareció el Cd de Celia Cruz, mis amigas y amigos,


conocedores de mi preferencia por la música tropical, me lo
recordaron desde temprano por teléfono. Cuando me reuní con
Cecilia, mi esposa, después de salir del trabajo, nos bailamos de un solo
“queco” todo el Cd. La alegría desencadenó nuestras energías
adormiladas. Concluimos sudorosos y alegres. Y, sobre todo,
queriéndonos más. Todas las catorce piezas nos gustaron, aunque en
grado superlativo: Tamborilero, Bajo la luna, Para tu altar, y Vamos a
guarachar. Explicaré porque gozamos con la música tropical. Lo que es
sumamente fácil ya que la música suscita la evocación.

Cecilia nació y se crió en el lugar en donde se encuentran las


zambas más hermosas de Lima: Chorrillos. Desde muy pequeña
escuchó indirectamente a Celia Cruz acompañada por la Sonora
Matancera en la cantina "El Verde", así la llamaban en el barrio,
aunque no tenía letrero. Ella vivía frente a esa cantina y en todas las

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cantinas elevan el volumen de la rockola. Ya adolescente, su hermano
mayor le enseñó a bailar.

Aunque nací en El Rímac, pasé mi niñez en El Callao; en una


casa huerta de mis tías, en la esquina del Jr. Ancash con Arequipa Sur,
cerca a La Mar brava. Era la única que en esa zona que tenía teléfono.
Muy poco me dejaban salir a la calle. Solamente recuerdo a dos
zambitos de mi edad que vivían frente a mi casa: "Pitti” y "Panceta",
eran hermanos. La casa de ellos también formaba esquina; era de
madera, pero sólida. En la siguiente cuadra del Jr Ancash, en donde
vivía, y en la esquina con el Jr. Apurimac quedaba una célebre cantina
llamada “El Arca de Noé”.

El barrio se alborotaba cuando irrumpían al anochecer los


Humiteros con guitarra, tumbadora, bongó, huiro y maracas; vestidos
con camisas de bobos en las mangas y de colores encendidos con
figuras de palmeras. Tocaban música de solar cubano al estilo del Trío
Matamoros o de Celina y Reutilio. Recuerdo una guaracha que nunca
la he vuelto a escuchar: Quiero un sombrero de huano una bandera y
un son para bailar… Los niños éramos losprimeros en congregarnos
para verlos tocar y bailar. Los padres de familia en las puertas de sus
casasesperaban que se acerquen a ofrecerles las humitas que traían
calientitas en una canasta. Y así iban los Humiteros de esquina en
esquina…

La huerta de mi casa colindaba con "El Ají verde", un


prostíbulo de cierta categoría, que atendía a los parroquianos si se
presentaban vestidos con terno, previa cita y con santo y seña. De ahí
escuchaba, indirectamente, las piezas musicales interpretadas por La
Sonora matancera. Dicho prostíbulo era regentado por una mujer
madura a quien todos la trataban con sumo respeto y la llamaban
Madam, por ser francesa.

(La Madam sedujo a Pepe, un jovencito apuesto e hijo de una


amiga de mis tías que vivía a la vuelta del “Ají verde”, en la Calle
Loreto. La francesa tenía a Pepe elegantemente vestido. Su familia
intentó rescatarlo; pero, fue en vano. La mamá de Pepe estaba casada
con un italiano, dueño de un lancha de pesca llamada “El Volador” por
haberse especializado en atrapar peces Voladores).

Al “Ají verde” se ingresaba por una puerta estrecha con una


ventanita para certificar quien era la persona que pretendía ingresar.
La puerta de entrada daba inicio a un corredor con habitaciones a

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ambos lados. Cada habitación tenía una claraboya en el techo y los
implementos para librar “un combate” cuerpo a cuerpo a media luz y
con efluvios exóticos. Al final del corredor se iniciaba una explanada
con un bar, mesas con sillas y espacio para bailar.

Ustedes dirán, cómo sabía el niño Toñito tanto si no había


ingresado al prostíbulo. Les explico. La explanada del prostíbulo la
separaba únicamente una pared de la huerta de la casa de mis tías en
donde yo vivía. Para satisfacer mi curiosidad de lo que para mí estaba
envuelto en un halo de misterio, me hice cómplice de las jóvenes de la
servidumbre de la casa. Ellas, para prevenir una delación, me subían
al techo para mirar furtivamente.

Otra influencia infantil en el origen de mi afición a la música


tropical, ocurrió cuando mi abuelita me llevaba de visita a la casa sin
niños de una amiga que vivía en los altos del entonces restaurante
"España", al costado de la iglesia Matriz en la parte antigua del
Callao. A pocas cuadras de la iglesia, en el Jr. Constitución, estaban
ubicados algunos bares atendidos por copetineras. Ahí recalaban los
vaporinos a disiparse después de una larga travesía. En esos bares se
bailaba con música cubana y puertorriqueña. Al anochecer yo salía a
la plazuela de la iglesia para recoger "padrino cebo*y apreciaba el
ambiente del frente.

En el Callao también visitaba la plazuela del muelle de guerra


Miguel Grau. Ahí los sábados o domingos los músicos de la marina de
guerra yanki trataban de entusiasmar a los concurrentes; pero como
únicamente interpretaban música norteamericana no lo conseguían.
También invitaban a visitar sus buques y a verlas películas que
proyectaban. Lo mismo hacían en los otros puertos del litoral peruano.
Pero todos esos lugares, eran bastiones inexpugnables de la
música tripical. En suma, la Sonora Matancera impidió el
avasallamiento cultural de la política exterior yanki.

Poco antes de mi adolescencia y al concluir tercero de primaria


en el colegio particular La Merced, fui -en 1949- a vivir al precioso
conjunto habitacional Unidad Vecinal No. 3, llamado la ciudad hogar.
Ahí en el colegio fiscal de 2do. Grado 473. José Martí, y en la vecindad,
me encontré con muchachos provenientes de todos los barrios
populares de Lima y Callao. Tanto en las casas de los vecinos como en
le rockola de la cantina del barrio –de los esposos japoneses José y
María Tokumori- se escuchaba a Celia Cruz, Bienvenido Granda y a
otros cantantes de la Sonora Matancera. Era una cantina típica de

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barrio populoso, pues tenía viandas en fuentes de fierro enlozado y el
piso regado con aserrín.

Ya adolescente hice amistad con Juancito que era mayor que yo


y trabajaba como obrero en la Av. Argentina. Él se disipaba, como la
mayoría de obreros, tomando licor los sábados en la tarde en la
cantina; cuando ya estaba algo "picado" bailaba frente a la rockola y
algunas veces desafiaba para demostrar sus dotes de bailarín. (A él lo
llamábamos cariñosamente: Juancito Trucupey en alusión a la canción
de Celia Cruz y que integra el Cd lanzado por “La República").

En la Unidad Vecinal No. 3, los carnavales se celebraban con


bailes infantiles y juveniles en el Salón comunal, engalanados con la
presencia de la Reina de nuestra Unidad Vecinal. Una de esas reinas
fueron Queta Rodríguez, la hermana de nuestro amigo de
barrio“Chupetín”, Maruja Herencia y Enma de la Barra. Las fiestas
de matrimonio también se celebraban en el Salón comunal, pues los
numerosos invitados rebasarían en la casa y los vecinos no podrían
dormir con tranquilidad. La casa se reservaba para los cumpleaños.

Entre los jóvenes bailarines más notables recuerdo la elegancia


de "Culebrita" Estrada, que atraía a las “chicas”; pero, las
defraudaba porque era homosexual; "Peluca" Paniagua, usaba un
terno a lo “Pachuco” de las películas mejicanas; "Ojo de uva" Bassa,
"Cachito" Urrutia y a Joaquín Hidalgo “Tronquiño”. Cuando éramos
invitados a otros barrios llevábamos a alguno de ellos –excepto
“Culebrita”- para que quede bien la Unidad Vecinal No. 3. Nuestras
guarachas preferidas era Babarana y Rico guaguancó cantadas por
Bienvenido Granda. De Celia Cruz Pa´LaPaloma. Y muchas otras de
la orquesta Sonora matancera.

Entre las notables bailarinas mencionaré en primer lugar a "La


loca Tilín”, una zamba que movía muy bien hasta las orejas; a ella
todos los discos le resultaban cortos, puesto que cuando terminaban,
seguía bailando; "La tía Tula", tenía una combinación de rasgos físicos
de negra, india y blanca; era alta y mayor que todos nosotros; la
naturaleza había sido demasiado pródiga con ella y ella como
retribución, también se prodigaba. Aprovechaba sus ostensibles
cualidades "antero-posteriores" en el baile, especialmente cuando
Celia Cruz cantaba Vamos a guarachar. Jalaba a cualquiera de los
jóvenes y se ponía a bailar; a base de arrumacos, iba situando a su
pareja en una esquina para que no tenga escapatoria; y en el preciso
momento en que la música "picaba" por la intensa percusión en los

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cueros; movía rítmicamente los hombros y situaba sus enormes
"pechereques" en la nariz de su pareja. El joven concluía sofocado y
"birlocho". Por último, mencionaré a "La flaca Pilancho"; ella se
caracterizaba por su entusiasmo desbordante y por ser "eléctrica",
acelerada; nunca sincronizaba con el ritmo. Todos los long-plays de 33
revoluciones los bailaba como si fuesen de 78 r.p.m. (En esa época aún
no empezaban a usarse los cassettes).

Para ponernos al día con la música de la Sonora matancera -y a


pesar de nuestra edad- fuimos algunas veces al bar "El Sabroso", en el
Callao, ubicado en la parte antigua y cerca a la Av. Constitución. Ahí
los vaporinos, cuando ya no tenían dinero, trocaban los nuevos discos
que traían de Cuba y Puerto Rico por cajas de cerveza que les
proporcionaba el señor Rospigliosi, dueño del bar... En ese bar éramos
marginales, pues estábamos en plena etapa de aprendizaje para luego
adquirir cultura alcohólica; es decir, para conducirnos con corrección;
a pesar de los tragos ingeridos.

También por esa época de nuestra adolescencia con los amigos


del barrio concurríamos al cine teatro “Monumental” de Breña. Ahí
se presentaba la revista llamada “Las Bin, Ban, Bun”, integrada por
un elenco de bailarinas, casi desnudas y, además, se presentaba algún
cómico algo grosero; pero que causaba hilaridad. El espectáculo se
desenvolvía con música de Cuba y Puerto Rico. El ambiente era
bullicioso por las ocurrencias, dimes y diretes debido a la
espontaneidad del público. Desde la cazuela del teatro lanzaban
condones (preservativos) inflados; que luego de planear, aterrizaban
en la platea. Recuerdo, de las bailarinas, a Betty Di Roma. Era
chalaca, bailaba con sabor y tenía unos ojos verdes impresionantes. A
la salida de la función estaban a la espera de pasajeros unos colectivos
que conducían a los prostíbulos del Callao o de la Av. México en La
Victoria, Lima.

Debe recordarse que la Sonora matancera debutó en Lima, en la


Plaza de Acho, el año 1957. ´El cantante Celio González salió en
hombros acompañado por una multitud de aficionados a la música
tropical.

En esa época la música tropical bailable era asociada a los


lugares licenciosos. Razón por la cual, los miembros de las clases
sociales medias, influidos por el catolicismo, se privaron de liberar sus
energías vitales y expresar sus sentimientos a través del baile, la
música y el canto tropical. Tal es así, que cuando egresé de la

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universidad de San Marcos hice una reunión en mi casa; invité a mis
amigos de mi barrio y a mis amigos de la universidad. Comprobé que
eran dos mundos aparte. Mis amigos de la universidad no sabían
guarachar, procedían de Miraflores y Barranco.

Sin embargo, la música tropical se fue haciendo presente hasta


en los lugares más insospechados. Al concluir mis estudios
universitarios fui a trabajar a Puno, al Programa Universitario de
Cooperación Popular, ahí un hacendado me contó que cuando alguno
de ellos se enteraban de la llegada de una orquesta tropical con sus
bailarinas a los Clubs nocturnos "Embassy” (Plaza San Martín), o al
"Olímpico" (Estadio Nacional) de Lima, hacían una bolsa y
financiaban su presentación -privada- en alguna de las señoriales
casas-hacienda del altiplano puneño, previa aclimatación del elenco
revisteril en Arequipa.

Luego de varios años retorné a Puno, a la meseta del Collao,


como jefe de un equipo polivalente de profesionales, entre limeños y
puneños, con la finalidad de identificar proyectos de inversión y
generar empleo. Tuve a mi disposición una camioneta pick up de doble
cabina y doble tracción;en la tolva deposité unas botellas de anisNájar,
algunas cajas de cerveza y un equipo de sonido portátil.

Al anochecer y después de recorrer el campo puneño, llegamos a


Llachón, ubicado en la punta de la península de Capachica en el lago
Titicaca. Le solicité al señor Cleto Mamani, director de la escuela que
nos permitiera pernoctar en sus instalaciones con nuestras bolsas de
dormir. Gustosamente aceptó nuestra inopinada visita. Pero, antes de
dormir, empezamos a beber algunas cervezas y escuchar música. El
director, que tenía evidentes rasgos indígenas, nos sorprendió a todos
cuando escuchó Llorarás interpretado por la orquesta Dimensión latina
en donde Oscar de León cantaba y tocaba el contrabajo. Como es
sabido, Oscar de León tuvo desde niño la fuerte influencia de la Sonora
matancera; pues, su mamá cuando oficiaba de lavandera se
acompañaba escuchando los programas musicales de la Sonora
matancera con su radio y Osquítar al lado. Pero, como así, Cleto
Mamani cimbreaba la cintura al bailara y hasta nos desafiaba a salir al
ruedo?. Luego de aceptar el reto, y concluido el baile, le pregunté
sobre su habilidad para bailar ritmos tropicales. Me respondió que
cuando se fue a estudiar pedagogía a la escuela normal de Arequipa se
juntaba con sus condiscípulos originarios del puerto de Mollendo;
quienes con otros mollendinos salían a bailar los sábados. Por lo

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demás, les diré que Puno es una tierra de bailarines y fecunda en
danzas.

Felizmente, ahora la música tropical se mantiene vigorosa y


trasciende a todas las clases sociales, sin los prejuicios y la imposición
cultural que intentó reprimirla. Felicitaciones al diario "La
República" por tan oportuna iniciativa. Ahora apreciemos la clara y
precisa vocalización de Celia Cruz y la disciplinada orquesta tropical
La Sonora Matancera. Tanto la cantante como el conjunto musical han
pasado la prueba del tiempo y mantienen su frescura. Eso le confiere el
carácter de clásicos.

(Lince, sábado 23 de noviembre de 1996).

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El Callao, capital peruana de “la Salsa”

La he pasado muy bien

Bailando con Willy Colón por 13 soles

...se trata de eso; pagar, entrar y disfrutar de la música.


Y llegar a la casa y decir la he pasado muy bien,
he disfrutado con la música,
que es un placer, uno de los grandes placeres.
Sea la música que sea, culta o no.

Carles Santos.
Quimera
Revista de literatura. No. 168. Barcelona, abril, 1998.

No vayas al Callao y menos de noche y solo, te pueden hacer daño.


Ahí está la gente más maleada. Este fue el consejo de mis familiares y
amigos. Sin embargo, los desoí. Liberé mis impulsos vitales y acudí, el
viernes 20 de agosto, a la cita con Willy Colón y su orquesta en el
Complejo Deportivo Yahuar Huaca del Callao, (3er. Festival Chim
Pum Callao).

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Llegué cerca de la media noche. Ni bien bajé del micro, ya una
joven me ofrecía una entrada sin recargo. Era una gentileza chalaca.
El ingreso se efectuó sin colas ni tumultos, en pequeños grupos. Los
miembros del servicio de seguridad revisaban las ropas con amabilidad
y firmeza. A pesar del doble chequeo, la chata de ron Bacardi que
llevaba en el bolsillo trasero de mi pantalón se hizo impalpable. No la
detectaron. Parecería que por mi buen ánimo irradiaría una aureola
de santidad. Al trasponer la puerta de ingreso unas chicas me
regalaron una cajetilla de cigarrillos.

Me ubiqué en la parte lateral y delantera. Luego de un vistazo a


la muchedumbre me dije: el Callao es la capital peruana de la salsa.
Las letras de las canciones estaban en boca de todos y se movían al son
de la música. Los jóvenes hacían pirámides humanas que rápidamente
se desmoronaban, unos lucían polos estampados con la bandera
portorriqueña y otros el rostro del cantante Héctor Lavoe. Había más
mujeres que hombres. ¡Qué bacán!

Estaba tocando un conjunto colombiano y cantaba alguien que


me resultó familiar. Consulté a una autoridad, a cualquiera de mi
alrededor, elegí a una señora que tenía una vincha del club de fútbol
Sport Boys; me confirmó, si era el mismo del tema La Chica de
Chicago. Al poco rato interpretó ese tema. De los músicos quedé
maravillado por la niña angelical que tocaba el teclado. Era
cachetoncita con una papadita apetecible y un sombrerito que le
cubría las cejas como si tratara de pasar desapercibida. Sin embargo,
produce tal estimulación auditiva que concita la total atención del
público. Uno se pregunta quién es ese ángel caído del cielo y cuando
miramos de donde provienen los sonidos, nos damos con la sorpresa
que es una nínfula. La nínfula de la música tropical. ¡Si la vida nos da
sorpresas!

Sale la orquesta de Willy Colón y todos nos preparamos para


apreciar algo extraordinario, algo así como la aparición de un cometa
o el Che Guevara resucitado. Los músicos ejecutan una Salsa con los
variados ritmos caribeños y con su vibrante energía, electrizan la
atmósfera. De esta manera preparan la aparición de su- Director. Al
hacer su ingreso, se produce una retroalimentación emotiva entre
Willy Colón, los músicos y el público. Es un momento similar a la
Eucaristía de la misa. Todos comulgamos de la misma hostia, todos
somos hermanos. La individualidad de los concurrentes desaparece.
Nadie deja de bailar ni está solo. Y así llegamos simultáneamente al
éxtasis.

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Yo, que ya estaba “sazonado” -pues, me tomaba un trago entre
las canciones- cuando siento una mirada puñalera que me hincaba y
que provenía de mi costado. Volteo y era una chalaca que me estaba
clavando los ojos. Sin mediar palabra le pasé la chata de ron. Y entre
los dos la terminamos. Ella exclamó: ¡acá, el qué no baila, es un
huevón!. Nunca había escuchado una lisura que dejara de ser lisura,
pues era oportuna y exacta. Luego añadió: ¡¡Imagínate, bailar por seis
soles con Willy Colón!!

Willy Colón le rindió un homenaje musical a la memoria de


Héctor Lavoe. Cantó algunos temas de él. Volví a recordar una frase
de contenido filosófico de una de sus canciones: Si Dios te da limones,
has limonada. Terminado el homenaje, Willy Colón solicitó al público
que le hiciera peticiones. Y le llovieron: Gitana, Varón, Idilio, etc.
Colón estaba tan bien sintonizado con los chalacos que prolongó su
permanencia y complació todos los pedidos.

Antes de terminar quiero mencionar dos episodios. Colón


anunció con cierto pudor que iba a cantar en inglés; pero en vista de la
fría receptividad, se retractó. El otro episodio sucedió cuando los
músicos se endiablaron e hicieron gala de su virtuosismo individual y
de su capacidad de hechizar, todos nos quedamos inmóviles y en un
silencio reverencial. Se llegó al éxtasis colectivo.

Bueno, pues, todo tiene su final, como dice Héctor Lavoe. Cuando
se retiró la orquesta de Willy Colón se retiraron muchos concurrentes,
entre ellos, yo también. Me despedí de la chalaca; no sé quién es, ni su
nombre. Lo único que sabemos es que nos gusta la salsa. A ella le costó
la entrada tan solo seis soles. A mí, 13 soles; incluyo la chata de ron
Bacardí (cinco soles en la licorería de las chinitas de la cuadra 20 de la
Av. Arenales) y los pasajes. Con poco dinero se puede gozar. ¡Chim-
Pum! ¡Callao!

Al salir encontré un micro que estaba a la espera. Tomé asiento


junto a una persona que dormía como si estuviera en la suite del mejor
hotel de San Isidro. Me bajé en la esquina de Los Fresnos y Javier
Prado en San Isidro. Pero, bien podría haber llegado caminado a mi
casa, pues me sobraban energías. Llegué a mi casa a las 4:15 a.m. le
dije a Cecilia, mi esposa, la he pasado muy bien, tal como reza el
epígrafe.
Antonio Rengifo Balarezo.
rengifoantonio@gmail.com
Lince, 24 de agosto de 1999

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ADENDA
I
- La familia Reyes/Ballesteros, nuestros vecinos de la Unidad Vecinal
Nº 3.

DE:
Miguel Angel Maldonado Castillo
PARA:
Antonio Rengifo Balarezo
FECHA: Callao, 02 de marzo de
2013

Muy buenas tus experiencias Antonio.

Lo que puedo recordar de la música tropical es que mi afición


comienza desde muy niño, así como tú lo narras en tus artículos.
Contando con uno o dos años de edad, paraba más en casa de la
familia Reyes/Ballesteros que en la mía. Recuerdo mucho a don
Guillermo (esposo de la Sra. Elena) hombre muy fornido, grande,
callado, recuerdo que me hacia dormir en su pecho cuando llegaba de
trabajar al medio día.

La familia Reyes Ballesteros ha sido para mí el referente de la música


tanto criolla como tropical cubana. El ritmo y la música vienen por el
lado de los Ballesteros. Cuando tenía cinco años más o menos y se
reunían en la casa de la “mama” Elena, que era como yo la llamaba de
cariño; el abuelo Pancho,(el abuelo "cañería" por su afición al ron)
tocador de guitarra, su hijo Alejandro "el mocho" le faltaba un dedo
por su oficio de zapatero y, por último, Angelito que era el "ayayero"
y, eso si, el bailador indiscutible de marinera limeña, en medio de
guitarras y voces entrecortadas por el ron y la cerveza y la chispa
incontrolable de los negros de los Barrios Altos; porque de allí
procedían; eran vecinos de las famosas Cinco esquinas Jr. Junín, si
mal no recuerdo:

Es que con la familia Reyes/Ballesteros aprendí a gustar de la música y


de manera muy particular de la música tropical cubana, que dicho sea
de paso nunca ha dejado de estar de moda.

Muy buena Antonio por hacerlo notar.


Miguel
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NOTA.- La familia Reyes/Ballesteros vivían en la Unidad Vecinal Nº3
en el Block 56-C-7. Miguelito Maldonado en el 56-C-8 y Antonio
Rengifo en el 56-C-6.- Todos vecinos y, más que eso, como si fuéramos
familia. A don Pancho Ballesteros se atribuye el panalivio: A la Molina
no voy más. (A.R.B)
-II-

Ricardo Bustamante y Tongolele

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1301723783252908&set=a.
785023824922909.1073741899.100002458957873&type=3&theater

Yolanda Ivonne Montes Farrington, nació en Spokane, Washington,


Estados Unidos, el3 de enerode1932. A los 15 años de edad llegó a
México en donde se consagró como bailarina (vedette)

En 1956, contrajo matrimonio enNueva Yorkcon el cubano Joaquín


González, magistral percusionista; quien la acompañó hasta su muerte.

“Tongolele” vino a Lima para actuar en un club nocturno; pero


sucedió una emergencia. Ya estaba por salir al escenario cuando su
esposo, que la acompañaba con la percusión, sufrió una
descompensación y fue conducido a una clínica. Entonces, ante la

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emergencia ¿quién lo reemplazaría? Surgió el nombre de Ricardo
Bustamante. Lo hallaron en su casa y fue traído rápidamente al club
nocturno, dándose inicio al espectáculo para beneplácito de todos los
concurrentes. Cuando en eso, ya repuesto, hizo su aparición Joaquín
González; quien observó subrepticiamente el espectáculo. En el
intermedio, se acercó donde Ricardo Bustamante y le dijo que
continuara apoyando a su esposa. Pues, había observado la
extraordinaria sincronización de la descarga percusiva ejecutada por
Ricardo con las amplias y ondulantes caderas de “Tongolele”, mujer
de belleza desquiciante en una Lima mojigata.

-III-
Pasados unos años, aprecien a Ricardo Bustamante…

Ricardo Bustamante, timbalero y director de la orquesta “Calidad


Latina”, La Sonora matancera del Perú. Antonio Rengifo, al
centroabrazando a Vicky Zevallos y Victoria del Mar. (Local en el
Paseo Colón, Lima).

-IV-

- Vean y escuchen, en sus inicios, a la Orquesta “Calidad Latina”,La


Sonora matancera del Perú
https://www.youtube.com/watch?v=6kn_mCD_4EY

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1:19:08
Director: Ricardo Bustamante Lártiga, timbalero
-“Trampolín a la fama”
Presenta a la orquesta: Augusto Ferrando
Cantan: Narciso, y Vicky Zevallos
-Presenta Guisela Valcárcel
Canta: Nelson Pinedo
-Programa: JaimeBayley
-Programa: LolaVilar
Canta Nelso Pinedo
-V-

Una muestra de la música cubana


- Mandinga(La Negra Tomasa)
Improvisación de Rubén González, pianista cubano.
Tenía artritis en los dedos; pero, la aptitud espiritual supera las limitaciones
físicas.
https://www.youtube.com/watch?v=O_e7GPj_wlU
8:28

NOTA.- Si usted desea disfrutar de la orquesta de Ricardo


Bustamante, La Sonora Matancera del Perú, acuda Los martes de 7:00
a 10:00 p.m. a la cevichería “Frutos del Mar” Jr. Chota 1553 Teléfono:
4233240 (Cerca a la Plaza Bolognesi)
Ricardo Bustamante Lártiga Teléfono: 991778005

La Esencia del guaguancó –


La Sonora del Mocho Bustamante
Director Musical: Ricardo 'Mocho' Bustamante Cantante: Luis Barbarán
Pianista: Jorge Castro Zegarra
https://www.youtube.com/watch?v=yOI5RHQupjI
7:33

La Matancera del Mocho Bustamante


https://www.youtube.com/watch?v=zV5HkX9CS_w
6:42
Biografía de Ricardo Bustamante

Yo No Soy Guapo
Mocho Bustamante y La Sonora Matancera del Perú -
https://www.youtube.com/watch?v=ZkaELpkQahc
5:53

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Servicios M@rycielo
Dirección: Av. Universitaria Nº 1263 - Lima
Frente a la puerta 3 de U.N.M.S.M.
(Antes Germán Amezaga Nº 420
Email : Aly_che@hotmail.com
Entel : 983512618

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