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Descripción general

Un accidente cerebrovascular ocurre cuando se interrumpe o se reduce el suministro de


sangre que va a una parte del cerebro, lo que impide que el tejido cerebral reciba oxígeno y
nutrientes. En cuestión de minutos, las neuronas cerebrales empiezan a morir.

Un accidente cerebrovascular es una urgencia médica. Es fundamental un tratamiento


inmediato. La acción temprana puede reducir al mínimo el daño cerebral y la posibilidad de
complicaciones.

La buena noticia es que los accidentes cerebrovasculares pueden tratarse y prevenirse, y que,
hoy en día, muere una cantidad considerablemente inferior de estadounidenses a causa de
ellos en comparación con el pasado.

Síntomas

Observa estos signos y síntomas si crees que tú u otra persona pueden estar padeciendo un
accidente cerebrovascular. Presta atención al momento en que comienzan los signos y
síntomas. La duración de estos puede afectar tus opciones de tratamiento:

Problemas para hablar y comprender. Puedes tener confusión. Puedes arrastrar las palabras o
tener dificultad para comprender el habla.

Parálisis o entumecimiento de la cara, los brazos o las piernas. Puedes padecer


entumecimiento repentino, debilidad o parálisis en el rostro, los brazos o las piernas. Por lo
general, esto ocurre en un solo lado del cuerpo. Trata de levantar los brazos por encima de la
cabeza al mismo tiempo. Si un brazo empieza a caer, es posible que estés padeciendo un
accidente cerebrovascular. Además, un lado de la boca puede caerse cuando tratas de sonreír.

Dificultades para ver con uno o ambos ojos. Es posible que de repente tengas la visión borrosa
o ennegrecida en uno o en ambos ojos, o que veas doble.

Dolor de cabeza. Un dolor de cabeza intenso y repentino, que puede estar acompañado de
vómitos, mareos o estado alterado de conciencia, puede indicar que estás padeciendo un
accidente cerebrovascular.

Problemas para caminar. Puedes tropezar o tener mareos repentinos, pérdida del equilibrio o
pérdida de coordinación.

Cuándo consultar al médico

Busca atención médica inmediata si observas algún signo o síntoma de accidente


cerebrovascular, incluso si parecen fluctuar o desaparecer. Piensa «RÁPIDO» y haz lo siguiente:

Cara. Pide a la persona que sonría. ¿Un lado de la cara se cae?


Brazos. Pide a la persona que levante ambos brazos. ¿Uno de los brazos se baja? O bien, ¿no
puedes levantar uno de los brazos?

Habla. Pide a la persona que repita una frase simple. ¿Arrastra las palabras o habla de manera
extraña?

Tiempo. Si observas cualquiera de estos signos, llama al 911 de inmediato.

Llama al 911 o al número local de emergencias de inmediato. No esperes a ver si los síntomas
desaparecen. Cada minuto cuenta. Cuanto más tiempo se demore en tratar el accidente
cerebrovascular, mayores serán las posibilidades de daño cerebral y discapacidad.

Si sospechas que la persona con la que te encuentras está padeciendo un accidente


cerebrovascular, vigílala cuidadosamente mientras esperas la atención de emergencia.

Causas

Un accidente cerebrovascular puede provocarse por una arteria bloqueada (accidente


cerebrovascular isquémico) o por la pérdida de sangre o la rotura de un vaso sanguíneo
(accidente cerebrovascular hemorrágico). Algunas personas pueden padecer solo una
interrupción temporal del flujo sanguíneo al cerebro (accidente isquémico transitorio) que no
provoca daño permanente.

Accidente cerebrovascular isquémico

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Accidente cerebrovascular isquémico

Casi el 80 por ciento de los accidentes cerebrovasculares son isquémicos. Los accidentes
cerebrovasculares isquémicos ocurren cuando se produce un estrechamiento o una
obstrucción de las arterias que se dirigen al cerebro, lo cual causa una reducción grave del flujo
sanguíneo (isquemia). Algunos de los accidentes cerebrovasculares más frecuentes son:

Accidente cerebrovascular trombótico. Se produce cuando se forma un coágulo sanguíneo


(trombo) en una de las arterias que suministra sangre al cerebro. Un coágulo sanguíneo puede
formarse por depósitos grasos (placa) que se acumulan en las arterias y causan una reducción
del flujo sanguíneo (aterosclerosis) u otras afecciones de las arterias.

Accidente cerebrovascular embólico. Se produce cuando un coágulo sanguíneo u otras


partículas se forman lejos del cerebro, con frecuencia en el corazón, y se trasladan a través del
torrente sanguíneo para alojarse en arterias del cerebro más estrechas. Este tipo de coágulo
sanguíneo se denomina «émbolo».

Accidente cerebrovascular hemorrágico

El accidente cerebrovascular hemorrágico ocurre cuando se produce una pérdida de sangre o


una rotura en un vaso sanguíneo en el cerebro. Las hemorragias cerebrales pueden producirse
por muchas afecciones que repercuten en los vasos sanguíneos. Algunas de estas pueden ser:
Presión arterial alta (hipertensión) no controlada

Sobretratamiento con anticoagulantes

Partes débiles en las paredes de los vasos sanguíneos (aneurismas)

Una causa menos frecuente de hemorragia es la rotura de una maraña anormal de vasos
sanguíneos con paredes débiles (malformación arteriovenosa). Los tipos de accidente
cerebrovascular hemorrágico son los siguientes:

Hemorragia intracerebral. Durante una hemorragia intracerebral, se rompe un vaso sanguíneo


del cerebro y se derrama sangre en el tejido cerebral que lo rodea, lo cual daña las neuronas
cerebrales. Las neuronas cerebrales más alejadas de ese derrame no reciben sangre y también
se dañan.

La presión arterial alta, traumatismo, malformaciones vasculares, uso de medicamentos


anticoagulantes y otras afecciones pueden producir una hemorragia intracerebral.

Hemorragia subaracnoidea. Durante una hemorragia subaracnoidea, se rompe una arteria


ubicada sobre la superficie del cerebro o cerca de esta, y se derrama sangre en el espacio entre
la superficie del cerebro y el cráneo. Este sangrado va generalmente acompañado por un
síntoma de dolor de cabeza intenso y repentino.

La hemorragia subaracnoidea se produce generalmente a causa de una rotura de un pequeño


aneurisma con forma de saco o baya. Después de la hemorragia, los vasos sanguíneos del
cerebro pueden dilatarse y estrecharse de forma imprevisible (vasoespasmo), lo cual hace que
las células cerebrales se vean dañadas por limitar aún más el flujo sanguíneo.

Accidente isquémico transitorio

Un accidente isquémico transitorio, a veces conocido como «mini accidente cerebrovascular»,


es un período temporal de síntomas similares a aquellos que están presentes en un accidente
cerebrovascular. Una disminución temporal del suministro de sangre a una parte del cerebro
causa accidentes isquémicos transitorios, que pueden durar tan solo unos cinco minutos.

Al igual que un accidente cerebrovascular isquémico, el accidente isquémico transitorio ocurre


cuando un coágulo o partículas bloquean el flujo sanguíneo hacia una parte del sistema
nervioso, pero no se produce daño permanente en los tejidos ni se manifiestan síntomas
duraderos.
Busca atención médica de emergencia aunque los síntomas aparentemente desaparezcan. Si
has tenido un accidente isquémico transitorio, presentas un mayor riesgo de sufrir un
accidente cerebrovascular total, que provocará un daño permanente más adelante. Si has
tenido un accidente isquémico transitorio, significa que es probable que tengas una arteria
que se dirige al cerebro parcialmente obstruida o estrecha o una fuente de coágulos en el
corazón.

No es posible determinar si sufres un accidente cerebrovascular o un accidente isquémico


transitorio únicamente basándose en los síntomas. Incluso cuando los síntomas duran menos
de una hora, existe riesgo de daño permanente en los tejidos.

Factores de riesgo

Muchos factores pueden aumentar el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Algunos


factores también pueden aumentar las probabilidades de padecer un ataque cardíaco. Los
factores de riesgo del accidente cerebrovascular que pueden tratarse son:

Factores de riesgo relacionados con el estilo de vida

Sobrepeso u obesidad

Inactividad física

Episodios de consumo muy elevado de alcohol

Consumo de drogas ilegales, como cocaína y metanfetaminas

Factores de riesgo médicos

Los valores de la presión arterial son mayores de 120/80 milímetros de mercurio (mmHg)

Tabaquismo o exposición al humo de segunda mano

Nivel de colesterol alto

Diabetes

Apnea obstructiva del sueño

Enfermedades cardiovasculares, como insuficiencia cardíaca, defectos cardíacos, infección


cardíaca o ritmo cardíaco anormal

Antecedentes personales o familiares de accidente cerebrovascular, ataque cardíaco o


accidente isquémico transitorio.

Otros factores asociados a un riesgo más elevado de accidente cerebrovascular son:

Edad: las personas de 55 años o más tienen un riesgo de accidente cerebrovascular mayor que
las personas más jóvenes.
Raza: los afroamericanos tienen mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular que las
personas de otras razas.

Sexo: los hombres tienen mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular que las mujeres.
Por lo general, las mujeres sufren un accidente cerebrovascular a mayor edad, y tienen menos
probabilidades de sobrevivir a un accidente cerebrovascular que los hombres.

Hormonas: el uso de píldoras anticonceptivas o terapias hormonales que contienen estrógeno,


así como el aumento de los niveles de estrógeno a causa del embarazo y del parto.

Complicaciones

Un accidente cerebrovascular puede, en ocasiones, producir discapacidades temporales o


permanentes, dependiendo de la cantidad de tiempo que el cerebro no reciba flujo sanguíneo
y de qué parte se haya visto afectada. Las complicaciones pueden ser las siguientes:

Parálisis o pérdida del movimiento muscular. Es posible que ocurra parálisis de un lado del
cuerpo o que se pierda el control de ciertos músculos, como los de un lado de la cara o de un
brazo. La fisioterapia puede ayudar a retomar las actividades, como caminar, comer o vestirse,
que afecta la parálisis.

Dificultad para hablar o tragar. Un accidente cerebrovascular podría afectar el control de los
músculos de la boca y de la garganta, lo cual puede hacer difícil que hables con claridad
(disartria), que tragues (disfagia) o que comas. Es posible que también tengas dificultad con el
lenguaje (afasia), como para hablar o para comprender lo que alguien dice, lee o escribe.
Podría ser útil la terapia con un patólogo del lenguaje y del habla.

Pérdida de memoria o dificultades de razonamiento. Muchas personas que han tenido


accidentes cerebrovasculares presentan pérdida de memoria. Otras tienen dificultades para
pensar, hacer valoraciones, razonar y comprender conceptos.

Problemas emocionales. Las personas que han tenido accidentes cerebrovasculares pueden
tener dificultad para controlar sus emociones, o bien pueden manifestar depresión.

Dolor. Puedes tener dolor, entumecimiento u otras sensaciones extrañas en las partes del
cuerpo que se vieron afectadas por el accidente cerebrovascular. Por ejemplo, si un accidente
cerebrovascular hace que se pierda la sensibilidad en el brazo izquierdo, es posible que el
paciente empiece a sentir una sensación de hormigueo incómoda en ese brazo.

Las personas también pueden ser sensibles a cambios de temperatura, especialmente al frío
extremo, después de un accidente cerebrovascular. Se sabe que esta complicación es un dolor
central o síndrome de dolor central causado por el accidente cerebrovascular. Esta afección
generalmente se manifiesta varias semanas después de un accidente cerebrovascular y puede
mejorar con el paso del tiempo. Sin embargo, debido a que el dolor está causado por un
problema en el cerebro, en lugar de una lesión física, existen pocos tratamientos.
Cambios de comportamiento y capacidad de cuidado personal. Es posible que las personas que
han tenido accidentes cerebrovasculares se vuelvan más introvertidas y antisociales o más
impulsivas. Puede que necesiten ayuda para el aseo personal y las tareas cotidianas.

Al igual que con cualquier lesión cerebral, el éxito del tratamiento contra estas complicaciones
varía de una persona a otra.

Prevención

Informarte sobre los factores de riesgo para accidentes cerebrovasculares, seguir las
recomendaciones del médico y adoptar un estilo de vida saludable son las mejores medidas
que puedes tomar para prevenirlos. Si has tenido un accidente cerebrovascular o un accidente
isquémico transitorio, estas medidas podrían ayudarte a prevenir otro accidente
cerebrovascular. La atención de seguimiento que recibes en el hospital y después también
puede cumplir una función.

Muchas estrategias de prevención de accidentes cerebrovasculares son las mismas que las de
prevención de enfermedades cardíacas. En general, las recomendaciones para un estilo de vida
saludable son las siguientes:

Controlar la presión arterial alta (hipertensión). Esta es una de las cosas más importantes que
puedes hacer para reducir el riesgo de tener un accidente cerebrovascular. Si has tenido un
accidente cerebrovascular, reducir la presión arterial puede ayudarte a prevenir un accidente
isquémico transitorio o un accidente cerebrovascular posterior.

Hacer ejercicio, controlar el estrés, mantener un peso saludable y limitar la cantidad de sodio y
alcohol que consumes son todas maneras de mantener la presión arterial alta bajo control.
Además de recomendar cambios en el estilo de vida, el médico puede recetar medicamentos
para tratar la presión arterial alta.

Reducir la cantidad de colesterol y grasas saturadas de tu dieta. Consumir menos colesterol y


grasa, especialmente grasas saturadas y grasas trans, puede ayudar a reducir la placa en las
arterias. Si no puedes controlar el colesterol solo por medio de cambios en la dieta, el médico
puede recetarte una medicación para reducir el colesterol.

Dejar de fumar tabaco. Fumar eleva el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares para
fumadores y fumadores pasivos. Dejar de fumar tabaco reduce el riesgo de sufrir accidentes
cerebrovasculares.

Controlar la diabetes. Puedes controlar la diabetes con dieta, ejercicio, control de peso y
medicamentos.

Mantener un peso saludable. Tener obesidad se suma a otros factores de riesgo de sufrir
accidentes cerebrovasculares, como presión arterial alta, enfermedades cardiovasculares y
diabetes. Adelgazar al menos 10 libras (4,5 kg) puede reducir la presión arterial y mejorar los
niveles de colesterol.

Llevar una dieta rica en frutas y vegetales. Una dieta con cinco o más porciones diarias de
frutas o vegetales puede reducir el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares. Puede ser útil
seguir la dieta mediterránea, que pone énfasis en el aceite de oliva, las frutas, los frutos secos,
los vegetales y los cereales integrales.

Hacer ejercicio en forma regular. Los ejercicios aeróbicos o cardiovasculares reducen el riesgo
de sufrir accidentes cerebrovasculares de muchas maneras. El ejercicio puede reducir la
presión arterial, aumentar el nivel de colesterol de lipoproteínas de alta densidad, y mejorar la
salud general de los vasos sanguíneos y el corazón. También ayuda a adelgazar, controlar la
diabetes y reducir el estrés. Haz gradualmente hasta 30 minutos de actividad (como caminar,
trotar, nadar o andar en bicicleta) la mayoría de los días de la semana (si es que no puedes
todos).

Beber alcohol con moderación, o no hacerlo. El alcohol puede ser tanto un factor de riesgo
como una medida de protección para los accidentes cerebrovasculares. El consumo excesivo
de alcohol aumenta el riesgo de tener presión arterial alta, accidentes cerebrovasculares
isquémicos y accidentes cerebrovasculares hemorrágicos. Sin embargo, beber una cantidad
entre pequeña y moderada de alcohol, como una bebida por día, puede ayudar a prevenir
accidentes cerebrovasculares isquémicos y disminuir la tendencia a la coagulación de la
sangre. El alcohol también puede interactuar con otros medicamentos que tomes. Habla con el
médico sobre lo que es adecuado para ti.

Tratar la apnea obstructiva del sueño. El médico podrá recomendar una evaluación nocturna
de oxígeno para verificar si tienes apnea obstructiva del sueño (trastorno del sueño en el cual
el nivel de oxígeno disminuye de forma intermitente durante la noche). El tratamiento para la
apnea obstructiva del sueño comprende recibir oxígeno durante la noche o usar un dispositivo
pequeño en la boca que te ayuda a respirar.

Evitar las drogas ilegales. Algunas drogas, como la cocaína y las metanfetaminas, son factores
de riesgo establecidos para un accidente isquémico transitorio o un accidente cerebrovascular.
La cocaína reduce el flujo sanguíneo y puede estrechar las arterias.

Medicamentos preventivos

Si has tenido un accidente cerebrovascular isquémico o un accidente isquémico transitorio, el


médico puede recomendarte medicamentos para reducir el riesgo de tener otro. Algunos de
estos pueden ser:

Medicamentos antiagregantes plaquetarios. Las plaquetas son células de la sangre que forman
coágulos. Los medicamentos antiagregantes plaquetarios hacen que estas células sean menos
adherentes y que haya menos probabilidades de que se coagulen. El medicamento
antiagregante plaquetario que más se utiliza es la aspirina. El médico puede ayudarte a
determinar la dosis adecuada de aspirina.

También podría considerar recetarte Aggrenox, una combinación de una dosis baja de aspirina
y del medicamento antiagregante plaquetario dipiridamol, para reducir el riesgo de formación
de coágulos sanguíneos. Si la aspirina no previene los accidentes isquémicos transitorios ni los
accidentes cerebrovasculares, o si no puedes tomar aspirina, el médico podrá recetar en su
lugar un medicamento antiagregante plaquetario, como clopidogrel (Plavix).

Anticoagulantes. Estos medicamentos, que comprenden la heparina y la warfarina (Coumadin,


Jantoven), reducen la coagulación de la sangre. La heparina actúa con rapidez y se puede
utilizar durante un breve período en el hospital. La warfarina actúa más lentamente y se puede
utilizar durante un período más prolongado.

La warfarina es un poderoso medicamento anticoagulante, por lo que necesitarás tomarlo


exactamente según lo indicado y prestar atención a los efectos secundarios. El médico puede
recetarte estos medicamentos si tienes algunos trastornos de coagulación de la sangre, ciertas
anomalías arteriales, un ritmo cardíaco anormal u otros problemas cardíacos. Se podrán
utilizar otros anticoagulantes más nuevos si el accidente isquémico transitorio o el accidente
cerebrovascular fue consecuencia de un ritmo cardíaco anormal.

Diagnóstico

A fin de determinar el tratamiento más adecuado para tu accidente cerebrovascular, el equipo


de emergencia debe evaluar el tipo de accidente cerebrovascular que padeces y las áreas del
cerebro que ha afectado. También tienen que descartar otras causas posibles de tus síntomas,
como un tumor cerebral o una reacción a un medicamento. Tu médico puede recurrir a varias
pruebas para determinar el riesgo que corres de padecer un accidente cerebrovascular, tales
como:

Consulta de accidentes cerebrovasculares

Consulta de accidentes cerebrovasculares

Consulta de accidentes cerebrovasculares en Mayo Clinic

Tejido cerebral dañado por accidente cerebrovascular

Tomografía computarizada de tejido cerebral dañado por accidente cerebrovascular

Angiografía cerebral

Angiografía cerebral

Exploración física. El médico te preguntará a ti o a un familiar qué síntomas has estado


teniendo, cuándo comenzaron y qué estabas haciendo cuando comenzaron. El médico luego
evaluará si estos síntomas aún están presentes.

El médico querrá saber qué medicamentos tomas y si has tenido alguna lesión en la cabeza. Te
preguntará sobre tus antecedentes personales y familiares de enfermedades cardíacas,
accidentes isquémicos transitorios y accidentes cerebrovasculares.
El médico te controlará la presión arterial y usará un estetoscopio para escuchar el corazón y
para escuchar el sonido de un zumbido (soplo) sobre las arterias del cuello (carótidas), que
puede indicar una aterosclerosis. El médico también puede usar un oftalmoscopio para
verificar los signos de pequeños cristales de colesterol o coágulos en los vasos sanguíneos en la
parte trasera de los ojos.

Análisis de sangre. Te pueden realizar varios análisis de sangre, que le dirán al equipo de
atención qué tan rápido se formaron los coágulos de sangre, si el nivel de azúcar en sangre es
anormalmente alto o bajo, si las sustancias químicas sanguíneas críticas están desequilibradas
o si puedes tener una infección. Manejar el tiempo de la coagulación sanguínea, los niveles de
azúcar y otras sustancias químicas claves formarán parte de tu cuidado para el accidente
cerebrovascular.

Exploración por tomografía computarizada (TC). Una exploración por tomografía


computarizada usa una serie de rayos X para crear una imagen detallada del cerebro. Una
exploración por tomografía computarizada puede mostrar una hemorragia, un tumor, un
accidente cerebrovascular y otras enfermedades. Los médicos pueden inyectar una sustancia
en el torrente sanguíneo para ver los vasos sanguíneos en el cuello y el cerebro con mayor
detalle (angiografía por tomografía computarizada). El médico puede usar diferentes tipos de
tomografías computarizadas según tu situación.

Imágenes por resonancia magnética (RM). Una resonancia magnética usa poderosas ondas de
radio e imanes para crear una vista detallada del cerebro. Una resonancia magnética puede
detectar el tejido cerebral dañado por un accidente cerebrovascular isquémico y hemorragias
cerebrales. El médico puede inyectar una sustancia en un vaso sanguíneo para ver las arterias
y las venas, y resaltar el flujo sanguíneo (angiografía por resonancia magnética o flebografía
por resonancia magnética).

Ecografía carotídea. En esta prueba, las ondas sonoras crean imágenes detalladas del interior
de las arterias carótidas del cuello. Esta prueba muestra la acumulación de depósitos de grasa
(placas) y el flujo sanguíneo en las arterias carótidas.

Angiografía cerebral. En esta prueba, el médico inserta un tubo delgado y flexible (catéter) a
través de una pequeña incisión, por lo general en la ingle, y la dirige a través de las arterias
principales y dentro de la carótida o arteria vertebral. Luego, el médico inyecta una sustancia
en los vasos sanguíneos para que se puedan visualizar en las imágenes por rayos X. Este
procedimiento brinda una visión detallada de las arterias del cerebro y del cuello.

Ecocardiograma. Un ecocardiograma usa ondas sonoras para crear imágenes detalladas del
corazón. Un ecocardiograma puede encontrar el origen de los coágulos en el corazón que
pueden haberse desplazado desde el corazón hasta el cerebro y provocaron el accidente
cerebrovascular.

Puedes realizarte un ecocardiograma transesofágico. En esta prueba, el médico inserta un


tubo flexible con un pequeño dispositivo (transductor) pegado a la garganta y baja hasta el
tubo que conecta la parte trasera de la boca con el estómago (esófago). Debido a que el
esófago se encuentra directamente detrás del corazón, un ecocardiograma transesofágico
puede crear imágenes por ecografía claras y detalladas del corazón y de cualquier coágulo
sanguíneo.

Tratamiento

El tratamiento de emergencia del accidente cerebrovascular depende de si tienes un accidente


cerebrovascular isquémico que bloquea una arteria, que es el tipo más frecuente, o un
accidente cerebrovascular hemorrágico, que involucra un sangrado en el cerebro.

Accidente cerebrovascular isquémico

Para tratar un accidente cerebrovascular isquémico, los médicos deben restaurar rápidamente
el flujo sanguíneo al cerebro.

Tratamiento de emergencia con medicamentos. La terapia con medicamentos para disolver


coágulos debe comenzar dentro de las 4,5 horas si se administra en la vena (y cuanto antes,
mejor). Un tratamiento rápido no solo mejora las probabilidades de supervivencia, sino que
también reduce las complicaciones. Es posible que te administren lo siguiente:

Inyección intravenosa de activador tisular del plasminógeno. Esta inyección de un activador


tisular del plasminógeno recombinante, también llamado «alteplasa», se considera el mejor
tratamiento para el accidente cerebrovascular isquémico. La inyección del activador tisular del
plasminógeno se suele aplicar en una vena del brazo. Este potente medicamento para disolver
coágulos se administra idealmente dentro de las tres horas. En algunas instancias, el activador
tisular del plasminógeno puede administrarse hasta 4,5 horas después de que comiencen a
manifestarse los síntomas del derrame cerebral.

Este medicamento restaura el flujo sanguíneo disolviendo el coágulo que provocó el accidente
cerebrovascular y puede ayudar a las personas que sufrieron accidentes cerebrovasculares a
recuperarse por completo. El médico considerará ciertos riesgos, como un posible sangrado en
el cerebro, para determinar si el activador tisular del plasminógeno es adecuado para ti.

Procedimientos endovasculares de emergencia. En ocasiones, los médicos tratan los


accidentes cerebrovasculares isquémicos con procedimientos que se llevan a cabo
directamente dentro del vaso sanguíneo bloqueado. Estos procedimientos deben hacerse lo
antes posible, dependiendo de las características del coágulo sanguíneo:

Medicamentos administrados directamente al cerebro. Los médicos pueden insertar un tubo


delgado y largo (catéter) a través de una arteria de la ingle y colocarlo en el cerebro para
administrar el activador tisular del plasminógeno directamente en la zona donde se está
produciendo el accidente cerebrovascular. Esto se denomina «trombólisis intraarterial». La
franja de tiempo específica para este tratamiento es, de alguna manera, mayor que para el
activador tisular del plasminógeno intravenoso, pero sigue siendo limitada.

Extracción del coágulo con un estent intravascular. Los médicos pueden usar un catéter para
manipular un dispositivo dentro del vaso sanguíneo bloqueado en el cerebro, y atrapar y
extraer el coágulo. Este procedimiento es particularmente beneficioso para las personas con
coágulos grandes que no pueden disolverse completamente con el activador tisular del
plasminógeno, aunque este procedimiento a menudo se lleva a cabo en combinación con un
activador tisular del plasminógeno intravenoso.

Varios estudios amplios y recientes sugieren que, dependiendo de dónde esté el coágulo y de
otros factores, la terapia endovascular podría ser el tratamiento más eficaz. Se ha demostrado
que la terapia endovascular mejora considerablemente los resultados y reduce la discapacidad
a largo plazo tras un accidente cerebrovascular isquémico.

Otros procedimientos. Para disminuir el riesgo de tener otro accidente cerebrovascular u otro
accidente isquémico transitorio, es posible que el médico recomiende un procedimiento para
abrir una arteria estrechada a causa de la placa. Los médicos a veces recomiendan los
siguientes procedimientos para evitar un accidente cerebrovascular. Las opciones variarán
dependiendo de la situación:

Endarterectomía carotídea. En una endarterectomía carotídea, el cirujano extrae las placas de


las arterias que se extienden a lo largo de cada lado del cuello hasta el cerebro (arterias
carótidas). En este procedimiento, el cirujano hace una incisión a lo largo de la parte delantera
del cuello, abre la arteria carótida y extrae la placa que bloquea la arteria.

El cirujano luego repara la arteria con puntos o con un parche hecho con una vena o un
material artificial (injerto). El procedimiento puede reducir el riesgo de sufrir un accidente
cerebrovascular isquémico. Sin embargo, una endarterectomía carotídea también implica
riesgos, particularmente para las personas con enfermedades cardíacas u otros trastornos
médicos.

Angioplastia y estents. En una angioplastia, un cirujano suele acceder a las arterias carótidas a
través de una arteria en la ingle. Aquí, el cirujano puede dirigirse de manera suave y segura
hacia las arterias carótidas del cuello. Después, se infla un globo para expandir la arteria que
está estrechada. Luego se puede introducir un estent para ayudar a mantener la arteria
abierta.

Accidente cerebrovascular hemorrágico

El tratamiento de emergencia de un accidente cerebrovascular hemorrágico se centra en


controlar el sangrado y reducir la presión en el cerebro. También podrías necesitar cirugía para
ayudar a reducir el riesgo futuro.
Medidas de emergencia. Si tomas warfarina (Coumadin, Jantoven) o medicamentos
antiagregantes plaquetarios como clopidogrel (Plavix) para prevenir coágulos sanguíneos,
podrán administrarte medicamentos o transfusiones de derivados sanguíneos a fin de
contrarrestar los efectos de los anticoagulantes. También se te podrán administrar
medicamentos para reducir la presión en el cerebro (presión intracraneal), disminuir la presión
arterial, o prevenir vasoespasmos o convulsiones.

Una vez que se detenga el sangrado en el cerebro, el tratamiento suele implicar atención
médica de apoyo mientras el cuerpo absorbe la sangre. Curarse es similar a lo que ocurre
cuando un gran moretón desaparece. Si la zona del sangrado es grande, el médico puede
realizar una cirugía para extraer la sangre y liberar la presión del cerebro.

Reparación quirúrgica de vasos sanguíneos. La cirugía se puede utilizar para reparar anomalías
en los vasos sanguíneos asociadas a los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos. El médico
puede recomendar uno de los siguientes procedimientos después de un accidente
cerebrovascular, o en caso de que un aneurisma, una malformación arteriovenosa u otro tipo
de malformación vascular hubieran provocado el accidente cerebrovascular hemorrágico:

Grapado quirúrgico. El cirujano coloca una pequeña pinza en la base del aneurisma para
detener el flujo sanguíneo hacia este. Esta pinza puede impedir que el aneurisma estalle, o
puede prevenir que un aneurisma que ha sufrido un sangrado recientemente vuelva a recibir
sangre.

Embolización con espirales (embolización endovascular). El cirujano inserta un catéter en una


arteria de la ingle y lo guía hacia el cerebro usando imágenes por rayos X. Se guían pequeños
espirales desmontables hacia dentro del aneurisma (embolización del aneurisma con
espirales). Los espirales llenan el aneurisma, lo que obstruye el flujo sanguíneo al mismo y
hace que la sangre coagule.

Extirpación quirúrgica de la malformación arteriovenosa. Los cirujanos pueden extirpar una


malformación arteriovenosa más pequeña si se encuentra en una región accesible del cerebro
para eliminar el riesgo de rotura y disminuir el riesgo de accidente cerebrovascular
hemorrágico. Sin embargo, no siempre es posible eliminar una malformación arteriovenosa si
su extirpación provocaría una reducción muy grande de la función cerebral, o si es grande o se
encuentra en las profundidades del cerebro.

Radiocirugía estereotáctica. Con múltiples haces de radiación altamente enfocados, la


radiocirugía estereotáctica es un tratamiento avanzado mínimamente invasivo que se utiliza
para reparar malformaciones vasculares.

Recuperación y rehabilitación de accidentes cerebrovasculares

Conexiones de los hemisferios cerebrales

Conexiones de los hemisferios cerebrales

Después de un tratamiento de urgencia, el cuidado del accidente cerebrovascular se centra en


ayudarte a recuperar tantas funciones como puedas y volver a tener una vida independiente.
El impacto de un accidente cerebrovascular depende de la parte del cerebro afectada y de la
cantidad de tejidos dañados.

Si el accidente cerebrovascular afectó el lado derecho del cerebro, el movimiento y la


sensibilidad del lado izquierdo del cuerpo podrán verse afectados. Si el accidente
cerebrovascular dañó tejido cerebral del lado izquierdo del cerebro, el movimiento y la
sensibilidad del lado derecho del cuerpo podrán verse afectados. El daño cerebral al lado
izquierdo del cerebro puede provocar trastornos del habla y el lenguaje.

Además, si has tenido un accidente cerebrovascular, es posible que experimentes problemas


de respiración, deglución, equilibrio y visión.

La mayoría de los sobrevivientes de accidentes cerebrovasculares reciben tratamiento en un


programa de rehabilitación. El médico te recomendará el programa terapéutico más riguroso
que puedas hacer en función de tu edad, tu salud general y tu grado de discapacidad a partir
del accidente cerebrovascular. También tendrá en cuenta tu estilo de vida, intereses y
prioridades, y la disponibilidad de familiares u otras personas encargadas del cuidado.

El programa de rehabilitación puede comenzar antes de que dejes el hospital. Después de


recibir el alta, puedes continuar el programa en una unidad de rehabilitación del mismo
hospital, en otra unidad de rehabilitación o en un centro de enfermería especializada, en una
unidad ambulatoria o en tu casa.

La recuperación del accidente cerebrovascular de cada persona es diferente. Según la afección,


el equipo de tratamiento puede estar integrado por:

Médico capacitado en afecciones cerebrales (neurólogo)

Médico de rehabilitación (fisiatra)

Un miembro del personal de enfermería

Dietista

Fisioterapeuta

Terapeuta ocupacional

Terapeuta recreativo

Patólogo del habla

Trabajador social

Encargado del caso


Psicólogo o psiquiatra

Capellán

HIGIENE EN EL BAÑO

Si la persona se pude desplazar, es conveniente hacerlo en el cuarto de baño, acondicionado


para evitar caídas y dar mayor seguridad.

La bañera debe disponer de goma antideslizante en su superficie e instalar pasamanos o


barandillas en ambos lados del wc y la bañera.

Colocar una silla de plástico o banquillo dentro de la bañera o ducha para que pueda sentarse.
Es muy útil la ducha de teléfono.

Si se padecen trastornos sensitivos, el familiar comprobará la temperatura del agua para evitar
quemaduras.

Para entrar en la bañera se apoyará primero la pierna afectada y para salir, la pierna no
afectada.

Unicamente para salir de la bañera, colocar una alfombra de baño o toalla gruesa para evitar
resbalones.

Secar bien y evitar la humedad de la piel, sobre todo en los pliegues (axilas, ingles).

Proteger y cuidar la piel con cremas hidratantes extremando el cuidado de las zonas con
prominencias óseas (ver este artículo).

Para el afeitado es más seguro usar maquinilla eléctrica, excepto si es portador de marcapasos.

Para la higiene bucal, son prácticos los cepillos de mango largo.

Puede ser necesario recibir ayuda para la higiene del cabello y en el cuidado de las uñas.

Es preferible, si puede, que realice solo su aseo personal aunque sea con dificultad y hacer
trabajar la parte del cuerpo afectada.

No es aconsejable que se quede solo en el baño, hasta su completa recuperación.

HIGIENE EN LA CAMA

Debe realizarse a diario y pidiendo al paciente su colaboración. Preparar el material antes de


empezar y evitar corrientes de aire.

Se necesitará:

2 palanganas: una con agua jabonosa y otra con agua limpia

1 esponja o manopla
1 toalla grande

Crema protectora para la piel

Protector para no mojar el colchón

Primero se lavará la cara y el cuerpo con el paciente boca arriba. Después se movilizará hacia
un lado para lavarle la espalda.

Secar muy bien evitando la humedad de la piel, sobre todo en los pliegues (axilas, ingles, etc.).

Proteger la piel con crema hidratante extremando el cuidado en las zonas de prominencias
óseas.

Evitar que permanezca en cama durante el día. Para ello se dispondrá de un sillón cómodo al
lado de la cama para sentarse.

Si la movilidad está muy reducida, evitar que la piel se ulcere disponiendo de almohadas
suaves en el sillón.

Para el afeitado es mas seguro usar maquinilla eléctrica.

Es importante el aseo bucal y dental después de cada comida, así como el higiene del cabello y
cuidado de las uñas con la frecuencia necesaria.

Progresivamente hay que ir potenciando su independencia.

CONSEJOS PARA VESTIRSE

Es aconsejable disponer toda la ropa de una forma ordenada y colocada según el orden de su
uso.

Es preferible empezar a vestirse primero por la extremidad afectada y desvestirse al revés.

Al principio es mejor utilizar prendas de vestir prácticas y holgadas, como ropa deportiva con
elástico en cintura (chándal), corbatas con cinta elástica, zapatillas con velcro, ropa sin botones
(cremalleras, etc.).

Los zapatos deben ser cómodos y cerrados para que el pie esté sujeto. Un calzador de mango
largo le ayudará a calzarse.

Para vestirse y desvestirse es mejor estar sentado. Con las dos manos juntas, poner la pierna
afectada encima de la pierna sana y así será más fácil poner el calcetín o el pantalón.

Es aconsejable el empleo de cinturón en pantalones y faldas por si fuera necesario sujetar al


paciente, ya sea para evitar una caída o para ayudarle en un desplazamiento.

ALIMENTACIÓN

Se procurará que sea una alimentación sana, con bajo contenido en grasas y colesterol y un
adecuado aporte de verduras y fruta.

Cuando esta enfermedad se asocie a otras enfermedades como diabetes, la dieta se


modificará según las recomendaciones que le indiquen.
Las personas hipertensas deben, además, evitar la sal.

Los pacientes con poca movilidad, que están muchas horas sentados, sufren con frecuencia
estreñimiento. Es aconsejable una dieta rica en frutas y verduras.

Es muy importante que la dieta tenga en cuenta los gustos del paciente, de lo contrario se
abandonará fácilmente.

La deglución de líquidos puede estar alterada, por ello es mejor espesarlos.

Para facilitar la alimentación, puede resultar de gran ayuda platos con rebordes y cubiertos
provistos con mangos especiales.

Para comer debe inclinarse hacia a delante con la extremidad afectada bien apoyada.

Cuando la dificultad para deglutir es importante, es necesario el uso de sondas nasogástricas.

INCONTINENCIA URINARIA

Realizar una higiene local siempre que sea necesario, evitar la humedad y proteger la piel con
cremas hidratantes.

Usar protectores absorbentes en las mujeres y colectores en los hombres, evitando siempre
que sea posible el uso de sondas vesicales.

Establecer un horario para reeducar esta función alterada, facilitando el acceso al WC (es
aconsejable un elevador de baño) u ofreciendo la cuña o botella cada 2 horas, por ejemplo, al
menos durante el día.

Es importante también una ingesta adecuada de líquidos (al menos 2 litros), entre las 8 de la
mañana y las 8 de la tarde.

Estar siempre alerta a las señales que indican la necesidad de orinar, si el paciente no es capaz
de comunicarse. Hay signos (como movimientos de la parte baja del abdomen, cara de enfado,
nerviosismo, sudoración...) que pueden indicar esta necesidad. Si el paciente es consciente, se
le intentará enseñar alguna señal fácil con las que nos pueda indicar la necesidad de orinar.

Anime al paciente a sentarse lo antes posible para orinar. Realizar ejercicios que ayuden a
comenzar la micción:puede ser útil comprimir la parte baja del abdomen, poner agua caliente,
acariciar la parte internada del muslo, abrir un grifo... Por la noche dejar el andador o bastón si
lo necesita para caminar.

Antes de ir a la cama, es conveniente intentar una micción para dejar vacía la vejiga y dejar

a disposición del enfermo un sistema para que pueda avisar. En ocasiones, es útil poner un
despertador para realizar una micción a mitad de la noche.

RETENCIÓN URINARIA

Ofrecer la cuña o botella.

Puede ser necesario que el paciente o un familiar aprenda la técnica del sondaje vesical.
Debe explicarse al paciente que la sonda es una medida provisional. Mientras tanto, es
recomendable una adecuada ingesta de líquidos y mantener una buena higiene local.

ESTREÑIMIENTO

La distensión (hinchazón) abdominal, flato, náuseas y espasmos abdominales pueden ser


signos que indican la necesidad de defecar.

Tomar una dieta adecuada con alto contenido en fibra. Incluir en la dieta alimentos laxantes.
Deben evitarse los alimentos astringentes.

No automedicarse. Intentar evitar la dependencia de laxantes y enemas.

Ingesta de líquidos: mínimo 2 litros al día.

Mantener la máxima actividad física posible.

Es importante la relajación.

Puede ser de ayuda tomar un zumo de ciruelas antes de la hora de la defecación.

DIARREA

Si es intensa o duradera, debe consultarse al médico.

Administrar una dieta astringente.

Prevenir la deshidratación del paciente, administrando gran cantidad de líquidos claros.

PREVENCIÓN DE LAS COMPLICACIONES POR LA INMOVILIDAD

Se moverán todas las articulaciones al menos 2 veces cada día, ya sea con ayuda familiar o
usted mismo para evitar la rigidez articular.

A veces es necesario el uso de ciertos aparatos para evitar deformidades (cabestrillo,


férulas...).

Utilizar un soporte o arco en cama para evitar que los pies aguanten el peso de las mantas.

Con la ayuda de sus familiares, deberán realizarse masajes de forma circular en la espalda y
prominencias óseas con crema hidratante. Si aparecen enrojecimientos en esas zonas, se
evitará el roce, dejándolas al aire.

En los pacientes completamente incapacitados, debe tenerse en cuenta la posición en la cama.

Deben realizarse cambios posturales.

Al estar boca arriba, las manos deben estar mirando hacia arriba y abiertas. Una almohada
evita la rotación hacia afuera de la pierna afectada. El cuerpo bien alineado, evitando que el
cuello quede flexionado.
De lado sobre las extremidades afectadas: El hombro no afectado adelantado y el codo
afectado en extensión. Colocar una almohada entre las dos rodillas, con la pierna no afectada
un poco más adelantada. En la espalda poner otra almohada para evitar que el cuerpo se gire.

Para ponerle de un costado u otro, primero hay que entrecruzar y girar la pierna paralizada,
para luego rotar todo el cuerpo hacia el lado sano.

En algunos casos, pueden ser útiles colchones antiescaras.

PARA SU COMUNICACIÓN SE NECESITA:

Hablar a la persona de forma clara y sencilla, sin gritos. Situarse frente a él.

Cuando la comprensión es normal y hay alteración del habla, es recomendable el uso de fichas
con dibujos para facilitar la comunicación o utilizar lápiz y papel o pizarra.

Estimular a la persona con sus progresos. No interrumpirle cuando está hablando y darle
tiempo.

Evitar que la persona se sienta aislada. Hacerle partícipe de todo lo que pasa en su entorno y
que colabore en lo que pueda.

Más adelante será necesario la ayuda de un logopeda.

ENTORNO SOCIAL

Implicar a la persona, en la medida de lo posible, en su recuperación.

Procurarle distracción.

Fomentar la relación social: radio mejor que TV, periódicos, música, tenerle al corriente de las
cosas familiares etc.

Fomentar la readaptación profesional, si es posible.

No tratarlo nunca como un niño.

A veces hay que aconsejar nuevas aficiones y actividades.

Animarle.

Ser optimistas.

CONSEJOS GENERALES

Domicilio:

En el domicilio, puede ser preciso realizar pequeñas modificaciones y ajustar los cambios de
nivel con rampas.
Si hubiese escaleras en el interior de la casa, puede ser útil el acoplamiento de una silla al
pasamanos.

Silla:

Para sentarse, suele ser mejor utilizar sillas altas que tengan reposabrazos y respaldo firme (es
más fácil levantarse de una silla que permita apoyar el talón y hace fuerza con las manos en los
reposabrazos).

Las sillas de ruedas deben tener siempre freno con una palanca de fácil acceso. Los apoyapiés y
brazos deben levantarse fácilmente.

El paciente debe vestirse antes de realizar el traslado de la cama a la silla de ruedas, salvo que
vaya a ducharse.

Para el paso de la cama a la silla: las superficies deben estar a la misma altura y próximas entre
sí.

Cama:

El colchón debe ser duro. En algunos casos, puede ser útil la colocación de una barra en la
cabecera de la cama para facilitar el poder sentarse.

Actualmente, también existen camas especiales con dispositivo eléctrico que permite elevar la
cabecera o los pies.

Viajes y transporte

Cuando se solicite un servicio de transporte por teléfono, debe advertirse la discapacidad para
que se procure el vehículo adecuado.

Los viajes deben programarse con antelación (reservas de hoteles, traslados...).

Es muy importante llevar siempre un informe médico.

Si tras consultar con su médico no hay inconveniente para conducir su coche, este debe estar
automatizado y preparado para facilitar su manejo.