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INTRODUCCION

Hace trescientos años Antonie van Leeuwenhoek observó por primera vez en un
microscopio primitivo unos “pequeños animáculos” que ahora se conocen como
microorganismos. Los microorganismos son los seres más primitivos y numerosos que
existen en la Tierra, colonizan todo ambiente: suelo, agua y aire, participan de forma
vital en todos los ecosistemas y están en interacción continua con las plantas, los
animales y el hombre. Los microorganismos son clave para el funcionamiento de los
sistemas biológicos y el mantenimiento de la vida sobre el planeta, pues participan en
procesos metabólicos, ecológicos y biotecnológicos de los cuales dependemos para
sobrevivir y enfrentar los retos del futuro. Estos retos son gigantescos para la
continuidad de la vida, en particular, para satisfacer la demanda de alimentos y
medicamentos y resolver problemas ecológicos y de contaminación ambiental. En otras
palabras, parte de la actividad biológica esencial que permite la vida depende de los
microorganismos.
CAPITULO I.

DIVERSIDAD MICROBIANA

Los microorganismos se agrupan en dos categorías: procarióticos y eucarióticos. En la


primera están las archaeas y las bacterias, mientras que en la segunda se encuentran
hongos, algas y protozoarios. No obstante, de manera convencional los virus,
viroides y priones son también considerados microorganismos.1, 2

En principio, la diversidad microbiana puede apreciarse en términos de la variedad


estructural y funcional de los microorganismos, tal como sus variaciones en el tamaño
celular, en la morfología, en la división celular, o bien en la capacidad metabólica y de
adaptación. No obstante, en la actualidad el estudio del material genético (adn y arn)
revela la existencia de miles de millones de especies microbianas, sugiriendo que
habitamos un mundo plagado de microorganismos que incluso habitan el planeta desde
mucho antes que cualquier otro ser vivo. Aun cuando se estima que sólo se conoce el
3% de los microorganismos y que pocos se han estudiado con profundidad, resulta
sorprendente su diversidad en relación con la variedad de plantas y animales.2
Asimismo, se reconoce que los microorganismos son más diversos y versátiles que
los microorganismos debido a su historia evolutiva y a su rápida capacidad para
adaptarse a los cambios ambientales.

Por ejemplo, hace poco más de 3,300 millones de años las bacterias fueron las primeras
formas de vida en colonizar la Tierra, ya que tienen capacidad para usar distintas
fuentes de energía. Desde entonces y hasta la actualidad las bacterias y otros
microorganismos pueden crecer en los ambientes más diversos. Su capacidad y
eficiencia metabólica permitieron que ellos colonizaran la superficie terrestre, el aire,
los lagos salados y prácticamente todas las regiones geográficas del planeta.3,4 Los
encontramos desde los polos en ambientes debajo del punto de congelación, hasta
ambientes secos como los desiertos, o los muy húmedos como las selvas lluviosas. Otro
de sus éxitos evolutivos es que pueden vivir solos o en asociación con otros seres vivos.
En las plantas viven hongos y bacterias sin causarles daño, tal como los hongos
micorrícicos en las raíces del 97% de las plantas, o la bacteria Rhizobium, un simbionte
de las leguminosas como el fríjol y el chícharo. En seres humanos también existen
bacterias en elevada densidad, como es el caso de Escherichia coli en el colon del
intestino humano. De esta forma, la diversidad microbiana en un sentido amplio se
define como la variedad de microorganismos y de sus diversos mecanismos de
adaptación.5En general, de los microorganismos se han descrito 30,800 especies de
protozoarios, 70,000 de hongos y 45,000 de bacterias; aunque se pronostican
hasta 2 millones de especies de hongos y de tres a diez millones de especies
bacterianas. De ellos los más estudiados son los relacionados con el bienestar humano.1,
3, 5 No obstante, en los ecosistemas, hábitats como el suelo tienen una amplia
diversidad de protozoarios, cianobacterias, bacterias y hongos. Se estima que en
el suelo existen miles de especies en poblaciones de 100 a 2,000 millones de
individuos por gramo de suelo, con hasta 35,000 especies de bacterias y 1, 500,000 de
hongos, aunque sólo se han identificado entre un 8% y un 1%, respectivamente.4Esto
sugiere que otros hábitats dentro de cada ecosistema del planeta podrían contener una
elevada diversidad microbiana aún no descubierta.

 Importancia de los microorganismos


Los microorganismos participan en procesos ecológicos que permiten el
funcionamiento de los ecosistemas, y biotecnológicos que son esenciales para
la industria farmacéutica, alimenticia y médica. Ellos son los principales
responsables de la descomposición de la materia orgánica y del ciclaje de los
nutrientes (carbono, nitrógeno, fósforo, azufre, etc.). Así, en la fijación y ciclaje
del nitrógeno están implicadas bacterias simbióticas como Rhizobium y Frankia,
y bacterias de vida libre como Azotobacter, Azospirillum, Burkholderia,
Thiobacillus, incluidas las cianobacterias: Anabaena y Nostoc. Otros ejemplos
son la bacteria Rhizobium etli la cual aporta nitrógeno a las plantas de frijol, las
micorrizas que ayudan a las plantas a capturar los nutrientes del suelo y
Burkholderia que promueve el crecimiento vegetal de los cultivos.4, 6 En la
industria biotecnológica, de los microorganismos se han obtenido y producido
antibióticos de enorme importancia médica como la penicilina, sintetizada
por los hongos Penicillium notatum y P. chrysogenum, la cefalosporina por el
género fúngico Cephalosporium. Mientras que otras bacterias son indispensables
para la industria alimentaria, como ocurre con el género Lactobacillus usado en
la producción de vitamina b12 en el yogurt. En el rubro industrial, las
levaduras son también microorganismos ampliamente utilizados. La levadura
Saccharomyces cerevisiae se emplea para elaborar vino, tequila y cerveza.
4, 5 Además, otras numerosas especies de los géneros Candida, Kloeckera,
Picha y Bacillus, participan en la fermentación de bebidas. A pesar de su
importancia y de los servicios ambientales que ofrecen (Cuadro 1),9 .
 Microorganismos en avances científicos:
Las bacterias han sido esenciales en la investigación. Su utilidad se
remonta a los trabajos del bacteriólogo inglés F. Griffith (1928), quien a
partir de las bacterias que causan la neumonía (Pneumococcus) aportó la
primera evidencia para demostrar que el ácido desoxirribonucleico (a d n) era la
sustancia portadora de la herencia y de los rasgos estructurales y funcionales de
un individuo. Griffith descubrió que la capacidad de estas bacterias para causar
la neumonía depende de la presencia de una cápsula que rodea a la célula
bacteriana (cápside).11 Este trabajo documentó que las bacterias muertas con
cápside o las vivas sin cápside, eran inofensivas. No obstante, los animales
infectados con una mezcla de estos dos grupos de bacterias contraían la
neumonía. La explicación fue que algo de las bacterias muertas con cápside
transformó a las sin cápside en virulentas. Este fenómeno, hoy conocido como
transformación genética bacteriana (introducción de a d n extraño a una célula),
fue esencial para identificar al a d n como el responsable de que la virulencia de
las bacterias muertas fuera transferida a las no virulentas vivas y de que esta se
heredara de una generación a otra. Esto revela la utilidad de los
microorganismos en diversos hallazgos que marcaron importantes avances
científicos. Así, el trabajo de Griffith fue crucial para el posterior
descubrimiento del a d n y de su estructura, y estableció la base para el
surgimiento de la genética molecular que posteriormente permitió eventos
como el desciframiento del genoma humano o la obtención de plantas
transgénicas con el uso de Agrobacterium tumefaciens, una bacteria que se
encuentra en casi todos los suelos del mundo.
CAPITULO II.

Microorganismos del suelo

Actualmente, existe un creciente interés por los contaminantes emergentes,


compuestos de distinto origen y naturaleza química, cuya presencia en
el medio ambiente ha pasado prácticamente inadvertida hasta la fecha por no
considerarse significativa en términos de distribución y/o concentración. No
obstante, ahora comienzan a ser detectados. Se ha visto que tienen un potencial
nocivo tanto sobre el entorno natural como sobre el ser humano1. Estos compuestos
se encuentran diseminados en el ambiente. Una de las características de estos
contaminantes es que no requieren persistir en el medio para causar efectos
negativos, puesto que sus tasas de transformación/remoción son compensadas
por su introducción continua en el entorno. Dichos compuestos acceden al medio a
través de fuentes como las aguas residuales de tipo doméstico e industrial, de
residuos de plantas de tratamiento, de efluentes hospitalarios, de actividades agrícolas y
ganaderas, y de tanques sépticos, entre otros1. Existe relativamente poca información
en cuanto a su presencia, impacto y tratamiento. La mayoría son contaminantes no
regulados, por lo que carecen de criterios de calidad ambiental que especifiquen unos
límites admisibles dentro de los cuales la concentración del compuesto no
suponga un riesgo ecológico y sanitario. En cualquier caso, a medidaque se
investiga sobre sus posibles efectos sobre la salud, se hace patente la necesidad de una
legislación de los mismos, tanto en el suelo como en el agua1.Los contaminantes
emergentes comprenden una amplia gama de compuestos químicos, dentro de los
cuales se encuentran los productos farmacéuticos. Además, no solo hay que
considerar los compuestos originales, sino también la síntesis posterior de productos a
partir de los primeros y los cambios en la biodisponibilidad de los ya existentes, si
bien existe excasa información acerca del efecto que pueden causar dichos subproductos
en la salud humana y en el ecosistema1.

Principalmente, losproductos farmacéuticos acceden al medioambiente a través de la


excreción humana, la eliminación inadecuada de los productos no utilizados, y por el
uso agrícola y ganadero. A escala mundial, los fármacos más utilizados son los
analgésicos, los antihipertensivos y los antimicrobianos1.
ANEXOS:
BIBLIOGRAFIA:
Brock TD. Biology of microorganisms, USA, Prentice Hall (1998).
2 Cavalier-Smith T. Only six kingdoms of life. Proc. R. Soc. Lond. B 271
(2004) 1251-1262.
3 Atlas R y Bartha R. Ecología microbiana y microbiología ambiental, Addison
Wesley (2002).
4 Paul EA. Soil microbiology, ecology, and biochemistry, Academic Press
(2007).
5 Martínez-Romero E y Martínez-Romero J (edit.), Microbios en línea.
Disponible en Internet: http://biblioweb.dgsca.unam.mx/libros/microbios/
6 Fuhrman JA. Microbial community structure and its functional implications.
Nature 459 (2009) 193-199.
9 Wall DH y Virginia RA. The world beneath our feet: soil biodiversity and
ecosystem functioning. En: Raven PH y Williams T (edit.), Nature and Human
Society: the quest for a sustainable world,Washington, National Academy
Press (2000).
10 Blaine L. The economic value of microbial diversity information.
Disponible en internet: http://www.unep.org/unep/products/eeu/ecoserie/

http://147.96.70.122/Web/TFG/TFG/Memoria/ANA%20MU%C3%91OZ%20A
RRANZ.pdf