You are on page 1of 4

ABLACTACION

Es el proceso mediante el cual el bebé va acostumbrándose de manera gradual a una


alimentación cada vez más compleja, partiendo desde la lactancia materna exclusiva
hasta completar la dieta del adulto; en una etapa en que el niño avanza a un nuevo nivel
del desarrollo que lo hace más independiente. Ablactación
La introducción de otros alimentos en la dieta constituye uno de los eventos más
esperados por la madre. La ablactación -momento de proporcionar alimentos sólidos
diferentes a la leche materna- es un proceso clave en el desarrollo del niño, primer paso
para alcanzar la alimentación completa y variada que recibirá durante toda su vida.

LA INTRODUCCIÓN DE LOS ALIMENTOS NO SIGNIFICA EL FÍN DE LA LACTANCIA


MATERNA

¿Cuándo y por qué introducir alimentos sólidos en la dieta de los niños?


Los alimentos sólidos deben ser suministrados a los seis meses de edad, gradual y
paulatinamente, teniendo en cuenta el desarrollo psicomotor del niño, la evolución de su
curva de peso y talla y la disposición de la madre.
La recomendación de introducir estos alimentos en edades posteriores a las sugeridas en
años anteriores responde a los cambios anatomofisiológicas en sistemas como el
neuromuscular, el gastrointestinal, el renal y el inmunológico.
Entre esas transformaciones se hallan el desarrollo de la succión y deglución,
desaparición del peligro de reflujo gastroesofágico, gracias a la madurez alcanzada en
general en el sistema digestivo y, particularmente, en el esfínter esofágico interior.
Por otra parte, las funciones neurológicas del niño, necesarias para coordinar el complejo
mecanismo de la alimentación, quedan debidamente integradas entre el cuarto y sexto
mes de vida. El reflejo de mamar en tres fases va disminuyendo poco a poco hasta su
desaparición a los seis meses de edad, momento en que el niño debe respirar y deglutir
intermitentemente.
Los niveles de algunas de las enzimas que intervienen en los procesos de digestión,
sobre todo en los cereales, presentan actividad y niveles disminuidos en los primeros
meses de vida, lo que unido al aumento de la permeabilidad del intestino permite la
absorción de macroproteínas que favorecen la aparición de alergias por sensibilización
temprana.
Aunque el alimento básico del niño entre los seis y nueve meses de vida sigue siendo la
leche materna, resulta necesario la introducción de sólidos como alimentación
complementaria a fin de aumentar el aporte de energía, proteínas y nutrientes esenciales
como el hierro, el calcio y las vitaminas A y C.

Importancia del suministro de hierro

En la vida intrauterina el bebé recibe el hierro a través de la placenta. En ese momento


utiliza lo que necesita para crecer y desarrollarse; el resto queda como depósito en el
hígado y en otros tejidos. Al nacer se suspende el paso placentario de este elemento, y
es cuando recibe la leche como único alimento.
El peso al nacer define las reservas de hierro que tiene el bebé, cuya duración se
extenderá entre los cuatro y seis meses de edad. A partir de los cuatro meses se produce
un incremento acelerado de las necesidades de hierro, tanto para el crecimiento como
para la expansión del volumen sanguíneo.
La leche materna no le garantiza al bebé sus requerimientos después de los seis meses
de edad, por lo que se recomienda iniciar el suministro de alimentos sólidos fortificados
con hierro en la dieta, preferentemente con papillas de cereales o leches.
Los alimentos fortificados son aquellos a los cuales se les añaden nutrientes como el
hierro y las vitaminas para satisfacer las necesidades incapaces de lograrse con los
alimentos naturales. Se emplean entonces con estos fines aquellos comunes y de
consumo frecuente.
En el caso de los lactantes se recurre a las leches, las compotas, los purés de frutas y los
cereales. En Cuba se fortifican hoy purés de frutas con vitaminas y hierro.
El proveniente de los alimentos fortificados logra una mayor absorción intestinal si se
consume de manera simultánea con vitamina C. El aporte de esta vitamina es una de las
razones por las que se incorporan en esta etapa frutas ricas en ella. Por lo general, las
frutas son dulces, se toleran adecuadamente y aportan fibras que garantizan un buen
funcionamiento gastrointestinal. Los jugos de frutas han sido recomendados además para
proporcionar agua adicional a los bebés con requerimientos normales.

El calcio y la vitamina D en esta etapa


El calcio es un elemento fundamental del metabolismo del sistema óseo. Su influencia
sobre la excitabilidad de nervios y músculos, el metabolismo celular, la permeabilidad de
las membranas y la coagulación sanguínea es considerable.
El calcio utilizado para tales funciones se almacena y mantiene a expensas de los
huesos, aunque su ingestión sea inadecuada. Los bebés reciben la cantidad requerida de
calcio de la leche materna. La vitamina D es necesaria para la absorción óptima de este
mineral. Para ello en países tropicales -como es el caso de Cuba- los niveles de vitamina
D son alcanzados por el lactante cuando su piel es expuesta a la luz del sol.

Acerca de las proteínas


Estas sustancias son importantes en el mantenimiento y desarrollo del tejido corporal, por
lo que resulta crucial en el crecimiento del bebé; también suministran parte de los
requerimientos diarios de energía.
La leche materna proporciona proteínas en la forma que es más fácilmente digerible por
el niño. Todas las que necesita se obtendrán de la leche materna. Paulatinamente,
durante el período de ablactación, serán incorporados alimentos que aporten proteínas de
origen vegetal y animal.

La vitamina A

Esencial para una visión normal, el crecimiento y la diferenciación de los tejidos


corporales, la reproducción y la integridad del sistema inmunológico. La lactancia materna
en mujeres bien nutridas garantiza la fuente de vitamina A en el niño hasta los seis meses
a partir de las reservas hepáticas. Por ello se incorporan al inicio de la ablactación frutas y
viandas ricas en betacarotenos (frutas y vegetales de color amarillo o naranja)
compuestos involucrados en el metabolismo de la vitamina A.
Cada grupo humano tiene un patrón alimentario propio, basado en sus costumbres y
tradiciones, heredadas y modificadas a lo largo de su historia. Los alimentos que se
adicionan en el esquema de ablactación están relacionados con el clima, la época del año
y el tipo de alimentos consumidos por cada cultura.
Existe un patrón común en la introducción de los grupos alimentarios en diferentes
culturas. En un inicio son coincidentes los cereales, las frutas, los vegetales y las viandas;
sin embargo, los primeros alimentos dentro de cada grupo tienen sus particularidades
entre regiones o países.
En América los primeros alimentos que se ofrecen son las viandas, y dentro de ellas
particularmente la papa. Quizás por ello nos relacionemos con el bebé desde el comienzo
de la ablactación con recursos como «la papa», «vamos a comer la papa»…

Los primeros alimentos más utilizados en el mundo


De los cereales, los más usados son el maíz y el arroz. Entre las frutas más
recomendadas aparecen el plátano, la manzana, el mango, la pera y la frutabomba. En
cuanto a los vegetales y viandas, la papa, la calabaza y la acelga.
Los cítricos, por su elevado contenido de vitamina C, fueron ubicados durante mucho
tiempo dentro de los primeros alimentos que debía consumir el bebé. Hoy se sugiere
hacerlo en etapas posteriores, al igual que la fresa, por encontrarse asociadas con el
desarrollo de alergias.
La espinaca posee una variada aceptación en el mundo en los diferentes esquemas de
ablactación. Durante muchos años fue ubicada inicialmente en la alimentación
complementaria. Hoy se ha establecido suministrarla al año de vida, por la posibilidad de
producir metahemoglobinemia debido a su contenido en nitratos.

Riesgos de la ablactación temprana.

Interrupción del patrón alimentario con disminución de la producción de leche materna.


Disminución de la protección que brinda la lactancia materna.
Aumenta el riesgo de infecciones.
Aumenta el riesgo de alergias.
Peligro de broncoaspiración

Pautas generales para una ablactación exitosa.

Comenzar con los jugos no cítricos a los 6 meses.


Continuar con puré o papillas de vegetales.
Comenzar con la introducción de un solo alimento y esperar unos días para incorporar
otro.
No añadir sal.
Utilizar métodos de preparación y cocción que preserven al máximo los alimentos.
Cuando el niño rechaza un alimento esperar uno días para incorporarlo de nuevo.
Utilizar condimentos naturales.
No introducir gluten (centeno, cebada y trigo) antes de los 6 meses.
Alimentos picaditos cuando tenga 4 o más dientes.
No usar grasa animal.
Incorporación temprana de la cuchara y el jarrito.

Nutrientes que aportan los diferentes alimentos

CEREALES: La mayoría aportan hierro y vitaminas del complejo B.


FRUTAS: Vitaminas y minerales. Fibra dietética
VERDURAS: Fuentes moderadamente buenas de hierro y otros minerales y de vitaminas.
CARNES, HUEVO Y ALIMENTOS FECULENTOS: Las féculas (arroz, viandas. Pastas)
tienen alto valor calórico.
Las carnes son excelentes fuentes de proteínas, hierro y vitaminas.
LECHE: Proteína de alta calidad, calcio, fósforo, complejo B y Vitamina D.

Aditivos alimentarios.

Los condimentos y colorantes, se han asociado a trastornos alérgicos, lesiones de la


lengua y mucosa bucal, trastornos digestivos, artralgia, cefaleas y trastornos de la
conducta como la hipercinesia.
Ha sido reconocida la metahemoglobinemia del lactante como el resultado de la ingestión
de verduras que contienen nitratos en elevada cantidad como las espinacas. Este riesgo
es mayor en edades tempranas porque el bebé en los primeros meses de vida posee una
menor acidez gástrica, mayor desarrollo de la flora intestinal nitrificante y menor actividad
de la reductasa eritrocitaria. Por estas razones, el asentamiento de bacterias en el tramo
superior del intestino delgado favorece la transformación directa de nitratos ingeridos en
nitritos
Es por ello que la espinaca se recomienda que sea incorporada al año de edad del niño,
cuando su sistema digestivo ha alcanzado una madurez superior. Por estas mismas
razones se retrasa la remolacha en su esquema de ablactación para el duodécimo mes.

Esquema de ablactación.

El esquema de ablactación tiene en cuenta aspectos y experiencias teórico-prácticas


anteriores, dentro de las cuales se incluyen los tiempos más oportunos de introducción
de cada grupo o alimento en particular y los resultados, cuyo objetivo es garantizar un
proceso de ablactación adecuado y con ello un desarrollo óptimo del bebé.

0-6 6-7 7-8 8-9 meses 9-10 meses 10-11 meses11-12 12 meses
meses meses meses meses
Lactancia Lactancia Lactancia Lactancia Lactancia materna Lactancia Lactancia Lactancia
materna materna materna materna Otras carnes materna materna materna
Jugos de Carnes, (cerdo magra) Mantequilla Jamón, queso,
frutas no Cereales vísceras Frutas y vegetales Judías y Queso chocolate
cítricas sin gluten en trocitos garbanzos crema,
Vegetales (arroz, Cereales Helados sin clara gelatina Alimentos
Compotas avena, con gluten de huevo. fritos,
Viandas maíz) Arroz con leche, enlatados
natilla, flan sin
clara de huevo.

Para cualquier duda nunca olvide que puede consultarle a su médico y/o enfermeras.