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Aceros dúplex, una alternativa para evitar la corrosión en las estructuras de

hormigón

Investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) han publicado un estudio


sobre las propiedades de los aceros inoxidables dúplex frente a los procesos de corrosión en
el hormigón armado.

La implementación de refuerzos de este tipo de aceros en las zonas críticas de una


edificación garantizaría la vida útil de las mismas en los ambientes marinos, donde las
concentraciones de cloruros son más elevadas.

Asunción Bautista, investigadora del


Departamento de Ciencia e Ingeniería de
los Materiales e Ingeniería Química de la
UC3M, confirma el uso del acero
inoxidable dúplex en las construcciones
para evitar la corrosión. El interés en
investigar estos materiales radica también
en presentar alternativas a la hora de
construir, puesto que si se utiliza este tipo
de acero "las estructuras difícilmente
podrían tener problemas de corrosión,
incluso en ambientes agresivos", comenta
la profesora, una de las autoras del estudio.

En la mayoría de los casos, el deterioro en


las estructuras de hormigón armado se
debe a la penetración de cloruros, agua o
dióxido de carbono de la atmósfera.

Esto provoca una variación del pH y, por tanto, la corrosión de las estructuras de acero
inoxidable, así como la reducción de la vida útil del hormigón. Esto deriva en otro
problema, el económico: "hay un porcentaje muy alto del PIB que se invierte en solucionar
los problemas de corrosión y en el 20-30% de los casos, se solventarían si aplicáramos las
investigaciones que se realizan", explica la científica.

UNA INVERSIÓN HISTÓRICA E INTELIGENTE

La principal limitación de este tipo de acero se relaciona con su elevado coste. Sin
embargo, su uso no es necesario en toda la estructura, sino tan solo en los puntos críticos
como esquinas, zonas externas, puentes o zonas de marea, es decir, en aquellos sitios donde
es más probable que existan problemas de corrosión. En un principio, el gasto inicial al
utilizar los aceros dúplex se incrementa entre un 5 y un 15%; no obstante, su uso en la
construcción minimizaría los costes de mantenimiento de los edificios y lo convertiría en
un gasto despreciable. Para Asunción Bautista, "el uso de los aceros dúplex es, a largo
plazo, una inversión inteligente en ambientes con elevada presencia de cloruros y altas
temperaturas".

Un ejemplo típico donde se está utilizando el acero dúplex es en la construcción de las


mezquitas en los países árabes. Estas edificaciones se pretende que duren siglos en un
ambiente adverso como el Golfo Pérsico. Además, también se presenta como una
alternativa para la reparación de construcciones de interés histórico y, de esta manera,
aumentar su durabilidad en el tiempo.

Los aceros inoxidables dúplex presentan una estructura de dos fases: austenita y ferrita.
Esta composición tiene un mejor comportamiento frente a la corrosión y presenta
propiedades mecánicas superiores si se lo compara con los aceros inoxidables típicos. En el
citado estudio se ha demostrado mediante técnicas electroquímicas y de análisis de
superficie que la capa pasiva -aquella que evita la corrosión de estos aceros- es más
protectora. También se ha comprobado que la resistencia a la corrosión de estos aceros en
hormigón es claramente superior a los austeníticos de los que se tiene más experiencia
como refuerzos para estructuras de hormigón.

El estudio, "Pasivación de aceros inoxidables dúplex en disoluciones que simulan el


hormigón contaminado con cloruros", ha sido publicado en la revista Materiales de
Construcción por un grupo de investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid, la
Universidad Autónoma de Madrid y la CNRS-UPMC (París).